La nueva alianza entre Arabia Saudí, Turquía y
Pakistán no implica que vayan a combatir juntos. Según expertos, busca evitar
que Irán o Israel se conviertan en la potencia dominante de la región.
Turquía, Pakistán y Arabia Saudí sellaron
el viernes -8/8/26 - un pacto de defensa histórico al firmar un acuerdo
"destinado a reforzar la disuasión colectiva frente a cualquier acto de
agresión".
El denominado "Acuerdo Conjunto de Defensa de La
Meca", entre los tres Estados de mayoría musulmana suní, tiene como
objetivo aumentar la cooperación en un contexto de incertidumbre regional y
amenazas derivadas de la guerra con Irán.
El acuerdo fue firmado en La Meca, Arabia Saudí, por el
príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman,
el presidente turco Recep Tayyip
Erdogan y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif.
La alianza ha sido comparada con una alianza al estilo de la OTAN y, el viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores pakistaní declaró que un ataque contra cualquier miembro se consideraría un ataque contra todos.
Sin embargo, expertos y analistas se han apresurado a señalar
que es poco probable que el acuerdo funcione así, al menos al principio.
Por ejemplo, este fin de semana, el grupo rebelde hutí
de Yemen volvió
a disparar contra instalaciones petroleras saudíes. Los hutíes consideran a
Arabia Saudí su enemigo y también están alineados con Irán. Este último también
ha atacado a Arabia Saudí después de que Estados Unidos e Israel lo atacaran, lo que
desencadenó una guerra a finales de febrero, ya que considera a los saudíes un
aliado de Estados Unidos.
Pero tras el ataque hutí del fin de semana, ni Turquía ni
Pakistán salieron en defensa de los saudíes. Tampoco es probable que ataquen a
Irán, según los analistas. De hecho, Pakistán está actuando actualmente como
mediador entre Irán y EE. UU.
El acuerdo de La Meca, un "pacto de defensa
flexible"
Este acuerdo está concebido más bien como un elemento
disuasorio y como un "pacto de defensa flexible", según explicó Dania
Thafer, directora ejecutiva del centro de estudios Gulf International Forum
(GIF), con sede en Washington, a DW a finales de la semana pasada.
"Si nos fijamos en las partes que forman parte de este
acuerdo, está Arabia Saudí, que se encuentra en medio de este conflicto. Pero
también están Turquía y Pakistán, que mantienen relaciones tanto con Irán como
con EE. UU. Así que creo que supone una capa adicional de disuasión, por así
decirlo, para Arabia Saudí", explicó Thafer. "Creo que Arabia Saudí
está apostando por un enfoque de disuasión por capas ante las amenazas
regionales a medida que estas surjan".
Es probable que esta nueva alianza se desarrolle en varias
fases, con el objetivo a corto plazo de lograr una "región
estabilizada", según declaró a DW Kamran Bokhari, investigador principal
del Consejo de Política de Oriente Medio en Washington.
Transferencia de tecnología e inversión
Otros expertos han señalado que los objetivos a más largo
plazo se centrarán en la cooperación en materia de defensa, más que en el
combate.
"Los tres países se complementan excepcionalmente
bien", declaró la semana pasada Andreas Krieg, profesor de seguridad en el
King's College de Londres, a la agencia de noticias Agence France-Presse.
Arabia Saudí cuenta con riqueza petrolera, pero dispone de
una tecnología de defensa limitada y, hasta ahora, ha dependido de Estados
Unidos. Por su parte, Turquía y Pakistán necesitan inversión y cuentan con unas
fuerzas armadas sólidas; en el caso de Turquía, además, con un sector
industrial de defensa avanzado, explicó Krieg. De los tres, Pakistán es el
único que posee armas nucleares.
"Turquía tiene tecnología y capacidad de producción,
pero necesita mercados e inversión. Pakistán cuenta con mano de obra,
instituciones militares y disuasión nuclear, pero necesita financiación y
capacidades industriales", señaló Krieg.
¿A quién va dirigido el pacto de La Meca?
Un funcionario turco citado por Reuters afirmó que el acuerdo
era de carácter puramente defensivo y estaba abierto a cualquier país vecino de
la región que quisiera adherirse. Se considera que Egipto es un socio
potencial, pero también debe tener en cuenta a otros aliados, entre ellos los
Emiratos Árabes Unidos. Estos últimos no se han sumado al pacto y las
relaciones entre los EAU y Arabia Saudí son actualmente tensas.
El funcionario turco también señaló que el pacto no sustituye
ni anula acuerdos bilaterales o multilaterales previos entre los signatarios,
ni está dirigido contra ningún actor o amenaza en concreto.
Sin embargo, no hay duda de que el acuerdo se ha interpretado
como una medida disuasoria, principalmente contra otras dos naciones: Irán e
Israel.
Los objetivos del pacto de La Meca no tienen que ver con
ningún tipo de victoria militar, escribió Khalid al-Jaber, director del Consejo
de Oriente Medio para Asuntos Globales, con sede en Doha, en un artículo de
opinión publicado el domingo en el medio de comunicación catarí Al Jazeera.
"Se trata de prevenir la hegemonía".
"La pérdida de influencia estadounidense podría dejar a
la región sumida en un orden cuyas reglas las establecen únicamente dos
actores: Israel e Irán", continuó. "El pacto de La Meca se entiende
mejor como un primer intento de construir un tercer polo: un bloque que no
necesite luchar contra ninguna de las dos potencias, pero que tenga suficiente
peso para impedir que cualquiera de ellas ostente el monopolio sobre la
región".
(gg) – Tomado de DW / Alemania. Imagen: Murat
Cetinmuhurdar/Turkish Presidential Press Office/Handout/REUTERS.