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05 julio, 2026

Una tragedia que crece

Por Gonzalo Oviedo* / Opinión

El dolor que embarga los corazones de decenas de miles de familias venezolanas es muy grande por la sensibles e irreparables pérdidas de muchos de sus seres queridos a causa de los terremotos que sacudieron a nuestra nación el pasado 24 de junio.

Nuestra patria está golpeada, hoy la abate la gigantesca dimensión de esta tragedia y, entre otras muchas cosas, nos golpea que los deudos – amigos y familiares - no puedan, en muchos casos, despedir a sus seres queridos con dignidad.

Sobre todo para los creyentes, es primordial tener una cristiana sepultura como la tuvo nuestro Señor Jesús cuando fue crucificado en la cruz y su cuerpo fue pedido a Poncio Pilatos, la autoridad de ese tiempo, por un hombre rico, José de Arimatea, quien lo llevó, envuelto en un lienzo limpio a la tumba, dónde se le dio cristiana sepultura.

Para quien escribe estas líneas, es triste ver a mis hermanos, llenos de dolor, buscando a sus familiares entre los escombros, escarbando con las uñas, con el corazón roto, abrazados a un rayo de esperanza para conseguir a los seres que aman con vida, pero al conseguirlos ya fallecidos y no poder despedirlos con dignidad porque trasladan los cuerpos a un crematorio sin que sus familiares puedan verlos por última vez, la tragedia se hace aún mayor.

*Dirigente político de Mariara (Carabobo).