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14 julio, 2026

Una película ensalza a Jair Bolsonaro. Su hijo paga el precio político

Un documental sobre el expresidente brasileño ha destrozado las esperanzas presidenciales de su hijo, Flávio Bolsonaro, después de que se filtrara que negoció la financiación de la película con un banquero caído en desgracia.

Por Adam B. Ellick

Brasil está viviendo una edad de oro del cine. En los últimos dos años, el país ha producido dos películas que llegaron a los Óscar, Aún estoy aquí y El agente secreto, que abordan la sombría época de la dictadura militar.

Pero ahora un thriller cinematográfico de otro tipo ha acaparado la atención de la nación: Dark Horse, un retrato heroico del ascenso al poder del expresidente Jair Bolsonaro, que no menciona su condena por haber tramado un golpe de Estado hasta los créditos finales.

Aunque la película aún no tiene fecha de estreno, ya ha acaparado toda la atención, hasta el punto de formar parte de las investigaciones que han echado por tierra las aspiraciones presidenciales de uno de los hijos de Bolsonaro.

Esta película biográfica es inusual en varios aspectos: la ha producido un productor ejecutivo que nunca antes había hecho una película, se ha rodado en inglés en un país donde relativamente pocos hablan ese idioma, no hay una fecha concreta para su estreno en cines y, según se informa, su costo la convertiría en la película más cara producida en Brasil.

La financiación de la película se ha convertido en una obsesión nacional después de que, en mayo, un sitio web de noticias brasileño empezara a publicar grabaciones de audio y mensajes de texto filtrados en los que el hijo de Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, buscaba financiación de un banquero caído en desgracia que se encuentra en el centro de un escándalo bancario de miles de millones de dólares.

Flávio Bolsonaro, que es senador, tiene pensado enfrentarse al presidente de izquierda de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en las elecciones de octubre e intentar dar un giro a la derecha al país más grande de Latinoamérica.

A su padre lo condenaron a 27 años de cárcel por intentar anular su derrota electoral hace cuatro años. (Por motivos de salud, está cumpliendo la condena bajo arresto domiciliario).

El banquero caído en desgracia, Daniel Vorcaro, era el director de un importante banco brasileño llamado Banco Master y está encarcelado como parte de una amplia investigación por fraude financiero que ha salpicado a gran parte de la élite política del país.

El banco acabó quebrando, lo que supuso la pérdida de millardos de dólares en inversiones de pensiones públicas y en un fondo que asegura depósitos financieros —el equivalente brasileño de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de Estados Unidos—, dijeron las autoridades. Vorcaro ha negado haber cometido delito alguno.

Horas antes de que el sitio web de noticias The Intercept Brasil publicara las grabaciones de audio y los mensajes de texto filtrados, el medio le preguntó a Flávio Bolsonaro sobre sus vínculos con Vorcaro. Bolsonaro negó tener relación alguna con el banquero.

Pero en un video publicado en X poco después de que saliera el reportaje de The Intercept, Bolsonaro, que no ha negado la autenticidad de las grabaciones ni de los mensajes de texto, defendió sus conversaciones con Vorcaro.

“Lo que pasó fue que un hijo buscaba financiación privada para una película privada sobre la historia de su propio padre”, dijo en el video.

Un vocero de Flávio Bolsonaro se negó a hacer comentarios y remitió las preguntas al equipo de la película.

La publicación de una serie de filtraciones por parte de The Intercept relacionadas con Vorcaro y el Banco Master ha obligado a Bolsonaro y a otros políticos que aparecen en el material a defenderse, y en ocasiones han hecho declaraciones aparentemente contradictorias, lo que ha intensificado la atención pública.

Fernando Meirelles, un aclamado cineasta brasileño que dirigió otra película nominada al Óscar, Ciudad de Dios, ha seguido de cerca cómo se desarrollaba el escándalo y dijo que lo que más le llamó la atención fueron las afirmaciones contradictorias.

“Cuando era joven, que te atraparan mintiendo en público era algo muy grave”, dijo. “Mentir se ha vuelto algo extrañamente tolerado, casi se ha rebautizado como estrategia o actuación”.

La Policía Federal anunció este mes que se estaban llevando a cabo investigaciones enfocadas en la financiación de la película Dark Horse y en si se habían cometido delitos financieros.

Desde que estalló el escándalo en torno a la película, Bolsonaro se ha quedado muy por detrás de Lula en las encuestas presidenciales, después de que ambos estuvieran prácticamente a la par.

Felipe Nunes, director de Quaest, una de las principales empresas brasileñas de sondeos, dijo que la credibilidad de Bolsonaro se ha visto mermada entre los votantes que lo veían como alguien más moderado y digno de confianza que su padre.

“Se sintieron traicionados por él después de que dijera públicamente que no tenía nada que ver con la película”, dijo Nunes. “Eso generó desconfianza”.

Cuando buscó el apoyo financiero del banquero, Flávio Bolsonaro, según los mensajes de WhatsApp publicados por The Intercept, parecía querer asegurarse de que Jim Caviezel, el actor que interpretaba a su padre, y Cyrus Nowratesh, el director, recibieran una remuneración adecuada.

“Ni se te ocurra pensar que no vamos a pagarle a Jim Caviezel, Cyrus”, le escribió a Vorcaro en un mensaje. “Son figuras de renombre en el cine estadounidense y mundial”.

Según las grabaciones de audio, los mensajes de texto y los documentos publicados por The Intercept, Bolsonaro supuestamente negoció un compromiso de unos 24 millones de dólares por parte de Vorcaro para la producción de la película. Eso superaría con creces los 5 millones de dólares que costó El agente secreto, que, hasta ahora, es la película más cara que se ha producido en Brasil.

La productora ejecutiva de la película, Karina Ferreira da Gama, declaró a los medios brasileños que la película no había recibido ningún dinero de Vorcaro, pero días después, tras más filtraciones de The Intercept Brasil, explicó que Vorcaro había aportado 11 millones de dólares para la película.

The Intercept también publicó extractos bancarios que mostraban millones de dólares enviados por aliados de Vorcaro a un fondo de Texas controlado por un abogado de Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio Bolsonaro, para ayudar a financiar la película Dark Horse.

Bolsonaro había dicho antes que no tenía ningún papel de gestión en la película. Pero después de que un contrato publicado por The Intercept mencionara a Eduardo Bolsonaro como productor ejecutivo con autoridad sobre la gestión financiera de la película, este dijo que había fungido como productor ejecutivo para conseguir la financiación inicial, pero que había dejado ese cargo.

Eduardo Bolsonaro, que vive en Texas desde el año pasado, presionó sin éxito al gobierno de Donald Trump para que, mediante aranceles y sanciones, obligara al gobierno de Lula a retirar los cargos contra Jair Bolsonaro. Un tribunal brasileño lo declaró culpable y lo condenó a prisión el año pasado por solicitar la injerencia de Estados Unidos en el juicio de su padre.

Eduardo Bolsonaro dijo que las acusaciones sobre la financiación de la película eran “un intento de difamación”, y añadió que invertir en una película “no es un delito”.

Las peculiaridades que rodean a la película van más allá del dinero.

Ferreira da Gama no tiene ningún trabajo cinematográfico registrado en IMDb ni en la agencia nacional de cine de Brasil. La agencia está investigando la producción, ya que, según afirman, la película nunca se registró ante la agencia, tal y como exigen sus normas, antes de que comenzara el rodaje en Brasil. La productora no ha respondido a las preguntas de la agencia, dijo su personal.

Ferreira da Gama no respondió a varias peticiones de comentarios.

Varios miembros del equipo de filmación contaron a The New York Times que el presupuesto de Dark Horse no se ajustaba a las ambiciones de la película y que algunos trabajadores pagaron utilería y transporte de su propio bolsillo. Hablaron bajo condición de anonimato porque, según dijeron, habían firmado acuerdos de confidencialidad para trabajar en la película.

Algunos brasileños se mostraron desconcertados por el hecho de que la película estuviera en inglés, a pesar de haberse rodado casi íntegramente en Brasil, donde solo un pequeño porcentaje de la población habla inglés. Caviezel dijo en Instagram que la película se estrenaría en septiembre, aunque la distribuidora dijo que el plan era estrenarla después de las elecciones de octubre.

Meirelles, el director, dijo que la saga en torno a Dark Horse sigue dando tantos giros argumentales que parece que la realidad ha superado a la ficción.

“A veces la realidad se vuelve tan absurda que solo el cine puede darle sentido”, dijo.

“Y, por alguna razón, no podemos dejar de mirar”, añadió. “En portugués, decimos que nos encanta ‘ver arder el circo’. Es temporada de schadenfreude en Brasil”.

Leonardo Coelho, Ju Faddul, Lis Moriconi y Ana Ionova colaboraron con reportería.

Texto tomado de The New York Times. Foto de Eric Lee/The New York Times.