Por Carlos Torrealba Rangel* / Opinión
Entre 1995 y 2000, en el marco de
la formulación del Plan Estratégico Caracas Metrópoli 2010, promovido y
coordinado por la Fundación Plan Estratégico de Caracas, una entidad de
cooperación público-privada, se realizaron mesas técnicas enfocadas en el riesgo
sísmico y la vulnerabilidad urbana. En paralelo, la Corporación Andina de
Fomento (CAF) -hoy Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- ejecutaba
el Programa Regional Andino para la Prevención y Reducción de Riesgos de
Desastres (PREANDINO), liderado por Tanya Miquilena de Corrales entre 1998 y
2005.
El PREANDINO fue una estrategia medular de la CAF diseñada para impulsar políticas públicas orientadas a mitigar riesgos naturales dentro de la planificación del desarrollo en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Bajo la dirección de Miquilena, este programa no solo coordinó esfuerzos internacionales, sino que además estructuró las primeras políticas institucionales de reducción de riesgos para la propia entidad financiera.
Durante ese periodo y en mi
condición de Secretario Ejecutivo de la mencionada fundación, tuve la
oportunidad de acompañar a Tanya Miquilena de Corrales a diversas reuniones
institucionales en las alcaldías de la Gran Caracas y el estado Vargas (hoy, La
Guaira). Desafortunadamente, aquellas propuestas nunca se ejecutaron y
terminaron archivadas en informes y documentos. Esta experiencia demostró la
profunda ausencia de una cultura preventiva en el país, evidenciando que el
enfoque estatal se limita -con notables deficiencias- a la gestión reactiva de
desastres en lugar de su prevención. Las consecuencias de esta histórica
omisión son, precisamente, los daños materiales y las dolorosas pérdidas humanas
que hoy lamentamos.
Esperemos que ahora la lección del
doble sismo del 24 de junio sea aprendida y asumamos que vivimos en un país con
riesgo sísmico. Pero estemos claros: no es solo el Estado el que ha ignorado
esta realidad, sino la sociedad en su conjunto; es decir, el país entero. La
educación en prevención y la preparación deben comenzar a temprana edad, en la
escuela y en la casa. Cuando eso ocurra habremos dado un salto y la prevención
se convertirá en una institución, tal como existe en otros países: Japón y
Chile, por ejemplo.
*Economista, exsecretario Ejecutivo
de la Fundación Plan Estratégico de Caracas (1995-2002).
