Durante más de un siglo, el río Klamath estuvo condicionado
por una cadena de represas que alteró su curso y transformó su ecosistema. Tras
la eliminación de la última de esas estructuras, volvió a correr libremente y
protagoniza la mayor restauración fluvial de la historia de Estados Unidos.
Todo comenzó en 1918 con la construcción de la primera
represa hidroeléctrica. Con el tiempo, cuatro grandes barreras modificaron la
temperatura del agua, bloquearon el transporte de sedimentos e impidieron que
numerosas especies accedieran a sus áreas de reproducción. El caso más
emblemático fue el del salmón Chinook, cuya población cayó drásticamente al
quedar interrumpidas sus rutas migratorias. Su ausencia también afectó a aves,
mamíferos y bosques que dependen de los nutrientes que estos peces llevan río
arriba.
En octubre de 2024 fue demolida la última represa y el Klamath comenzó a recuperar su dinámica natural. El agua volvió a fluir sin obstáculos y los salmones regresaron a zonas inaccesibles durante más de un siglo, un hecho que los especialistas consideran histórico.
Para los pueblos indígenas Yurok, Karuk y Hoopa, impulsores
de esta iniciativa, el regreso del salmón simboliza la recuperación de un
vínculo ancestral con el río y su identidad. El Klamath demuestra así que la
naturaleza puede renacer cuando recupera su cauce y se eliminan las barreras
que durante décadas limitaron su equilibrio.
Fuente: El Día / Argentina.
