Los que nos rescataron son unos ángeles para nosotros,
apuntó Francisco Soto.
Entre Todos D.
Una pareja grabó un impactante video de los momentos en los
que permanecieron atrapados bajo los escombros de un edificio de Caracas. Luego
de los 2 terremotos, su residencia se derrumbó y permanecieron 17 horas sepultados
hasta que fueron rescatados con vida.
En lo que pensaban que eran sus últimos momentos con vida,
usaron su celular para mandar un mensaje. “Tenemos miedo, pero queremos
vivir. Si alguien ve este video, cuiden a mi hijo”, dijo la mujer.
Deomaris Mata y Francisco Soto se encontraban en el sofá-cama
de su departamento. Se acababan de sentar a ver la televisión cuando sintieron
los temblores y, menos de 30 segundos después, el edificio se vino abajo.
Se abrazaron mientras todo
colapsaba.
Cuando despertaron Francisco se encontraba atrapado entre dos
paredes, que lo tenían inmovilizado. Debajo de él se encontraba Deomaris que,
además, tenía una pared sobre sus piernas. Fue entonces que decidieron
grabar un video.
La mujer tomó el celular y enfocó a su esposo, quien estaba ensangrentado y lleno de polvo. Aunque intentó apuntar a su rostro, la falta de fuerza le ganó, y la grabación solo mostró los escombros.
“No estamos tratando de desesperarnos (sic). El edificio se
vino abajo y aun sentimos las
réplicas. Tenemos mucho miedo, pero queremos vivir. Ojalá que
nos rescaten pronto. Solo queremos decirles que los amamos mucho. Aquí está Deo
conmigo”, dijo Francisco.
Deomaris lo interrumpió: “Dile que cuiden a mi hijo,
vida. Cuiden a mi hijo si consiguen este teléfono”. La respiración
de Francisco comenzó a agitarse. “Por favor... ojalá logre alguien ver este
video”, suplicó.
Sin embargo, la pareja no estaba lista para rendirse. “Mi
amor vamos a vivir, ¿oíste? “, lo incentivó Deomaris.
“Solo pedimos que nos rescaten, que podamos vivir. No sabemos
qué pasó. Estábamos viendo tranquilos la televisión y el edificio se
vino abajo. Estamos aquí esperando, con el favor de Dios, que nos rescaten.
Los amamos. A nuestros padres, nuestros hijos. Queremos... salir de esto... “,
soltó el hombre, que rápidamente se quebró y empezó a llorar.
Deomaris intentó consolarlo más de una vez: “Papi, ya. Vamos
a vivir, ¿si? No te me desesperes que cuento contigo".
“Mi amor, te amo. Mi hijo, Sebastián. Mami. Papi. Los amamos”, le contestó Francisco. Fue entonces
que su esposa insistió: “Papi, vamos a vivir, ¿oíste?”,
“Claro que sí. En el nombre de Dios”, afirmó Francisco.
17 horas después del derrumbe, y una vez que salió el sol, un
grupo de rescatistas logró encontrarlos entre los escombros. Lograron
sacar a Francisco, mientras que el rescate de Deomaris demoró cuatro horas más.
Tras el rescate, la hija de Francisco compartió el
video en redes sociales. “Solo gracias, Dios, porque pudiste meter tu mano
y mandar a estas bellas personas que sacaron a mi papá y su esposa. Ellos aquí
estaban con mucha fe y aferrados a vivir. La fe y la fuerza que ella le daba a
mi papá son increíbles”, comentó sobre el video.
Y sumó: “Le pido a Dios que le dé mucha vida y salud a esas
personas que tuvieron ese corazón tan noble y hermoso para sacarlos de ahí de
verdad mis hermanos venezolanos son los mejores. Los amo Venezuela”.
Luego de ser rescatados, Francisco y Deomaris relataron el
calvario vivido a Noticias Caracol. En principio, contaron los minutos
previos a la tragedia.
"Íbamos a ver el juego, nos acostamos a verlo en el
sofá-cama. En ese momento empezó el temblor, cada vez fue más fuerte. Todo fue
cuestión de segundos. No hubo tiempo de nada. No quedó nada más que
abrazarnos y dejarnos caer”, contó Francisco.
Sostuvo que, cuando se despertaron de la caída, sentían que
tenían “todo encima”. “Esperábamos el golpe que nos apagara la luz. Yo
tenía una pared encima que prácticamente estaba cara a cara. Y yo estaba encima
de mi esposa, porque caímos abrazados”, expresó y, sumó: “Pensamos que no
íbamos a salir con vida”.
El hombre explicó que fueron “horas de sufrimiento” y que él
tuvo una fractura abierta en su pierna que requiere de intervención
quirúrgica.
“Toda la noche tratamos de movilizarnos en el poco espacio
que teníamos para poder recibir oxígeno y tratar de darnos aliento. Estábamos
deshidratados. Por nuestras cabezas pasaron muchas cosas. El silencio
era rotundo. A esa profundidad no sabíamos la magnitud de lo que estaba pasando”.
Deomaris detalló que la pareja se apoyaba mutuamente en los
momentos de mayor desesperación. “Cuando Francisco se desesperaba, yo me
llenaba de calma. Cuando yo lloraba, él me daba aliento. Haber caído uno al
lado del otro nos dio mucha fortaleza y esperanza. En los momentos que nos
pasaban llantos, orábamos. Él tenía una cadena con un Cristo y yo me
aferraba a él porque no podía verle la cara. Francisco me aplastaba y yo
lloraba porque me quitaba el aire”, señaló.
“Son unos ángeles”
Fue al amanecer que empezaron a escuchar voces. “Gritamos
toda la noche, pero a la mañana unimos fuerza otra vez y nos encontraron. Nos
empezaron a dar aliento, suministrar agua, quitar los escombros. No tenían
herramientas. El rescate fue duro. Arriesgaron sus vidas. Uno de
ellos se metió hasta adentro para poder meter un gato para levantar el muro que
tenía mi esposa en las piernas. Son unos ángeles para nosotros. Quisiera
volverlos a ver y abrazarlos. No nos alcanza la vida para agradecerles”, afirmó
Francisco.
Con información tomada de LA NACIÓN / Argentina.