La propuesta genera
controversia por la decisión de la Comisión de permitir que se consideren las
medidas como potenciales sanciones políticas y no solo comerciales, lo que
dificultaría su aprobación
Silvia Ayuso - María R. Sahuquillo / Desde Bruselas.
La Comisión Europea ha presentado a
los Estados miembros tres “opciones” para restringir o incluso impedir el
comercio de la UE con los asentamientos
ilegales de Israel en territorio palestino. Es una medida que han
emprendido ya de manera individual países como España y cada vez más capitales
europeas la están reclamando ante la creciente situación de violencia de los
colonos extremistas en Cisjordania y la expansión de las colonias, auspiciadas
por el Gobierno de Benjamín Netanyahu. Según el análisis de Bruselas, las vías
pasan por, bien crear un sistema de licencias para los bienes de los
asentamientos, imponer aranceles “prohibitivos” o, directamente, prohibir las
importaciones de las colonias.
Aunque el documento responde técnicamente a la demanda de los Veintisiete, la vía que abre Bruselas en su argumentación de las “opciones” a la eventual necesidad del casi imposible voto por unanimidad para su aprobación ha empezado a soliviantar a no pocas capitales, que temen que esto sea utilizado para provocar de nuevo el inmovilismo político de la UE en la región.
El documento altamente restringido,
que adelantaron medios de Bruselas como Euractiv o EUObserver y
que también ha podido consultar EL PAÍS, será
discutido por los ministros de Exteriores en su próxima reunión en la
capital belga este lunes. No es más que un paso muy inicial: como mucho,
coinciden fuentes diplomáticas y comunitarias, de esa cita podría salir un
acuerdo para pedirle a la Comisión que convierta alguna de esas “opciones” en una
propuesta concreta y mucho más elaborada, con todos los detalles técnicos e
implicaciones, aunque en una fecha aún por concretar. No es un paso imposible,
puesto que para ello solo se requiere mayoría simple —14 de 27 Estados
miembros—, pero ninguna capital se atrevía este viernes aún a apostar en firme
a que se logrará dar siquiera ese paso en el encuentro de ministros.
La primera opción presentada, crear
un sistema de licencias, implicaría que cualquier empresa que desee importar
mercancías procedentes de los asentamientos deba solicitar una licencia y que
las autoridades nacionales comprueben que dichas mercancías cumplen la norma de
origen aplicable. Según la propia Comisión, se requeriría un “cuidado añadido”
para asegurarse de que la medida no afecte a productos genuinamente palestinos.
Además, advierte de que es un sistema “vulnerable a las elusiones” mediante un
etiquetado confuso o la mezcla de productos israelíes y de asentamientos antes
de ser exportados.
La segunda alternativa pasa por
imponer aranceles “prohibitivos” a los productos originarios de los
asentamientos ilegales, es decir, subirlos tanto que ya no tenga
sentido su importación y, de facto, eliminarlos del mercado europeo. Con todo,
también tiene su contra, reconoce la Comisión: la posibilidad de que Israel
compense directamente el coste extraordinario —de hecho, ya tiene en marcha un
sistema de reembolso para este tipo de exportaciones a la UE, señala el
documento—, con lo que el carácter punitivo de la medida quedaría anulado.
La tercera opción, y la más apoyada
por los países que más han reclamado algún tipo de acción contra
los asentamientos ilegales porque, argumentan, es la única que
responde verdaderamente a su demanda, es, directamente, imponer una
“prohibición de importaciones” de dichas colonias. Bruselas indica que la UE
podría introducir una prohibición “parcial o total” de la “importación,
tránsito, comercialización y distribución de cualquier bien originario de los
asentamientos ilegales”. Aunque la medida no tendría un impacto “material”
sobre Israel —la propia Comisión calcula que el comercio en la UE de los
productos de los asentamientos representó el año pasado alrededor de 75,6
millones de euros de un volumen total de importaciones con Israel de 15.300
millones—, considera que “enviaría un mensaje claro acerca de que las
importaciones de los asentamientos ilegales son ilegales per se y
no tienen permiso para entrar en la UE”. Con todo, señala el Ejecutivo europeo,
sin una manera “eficiente” de identificar el origen de los productos, también
esta medida sería relativamente fácil de eludir. De ahí que, en su documento,
Bruselas también lance la idea de que habría que revisar cómo evitar la elusión
de este tipo de restricciones comerciales.
Los embajadores ante la UE tenían
previsto este viernes realizar un primer análisis de las “opciones”. Aunque la
medida es un reclamo de larga data de varias capitales, claramente demandado
también en el último Consejo Europeo, de mediados de junio, el Ejecutivo de
Ursula von der Leyen ha esperado hasta esta misma semana previa a la cita
ministerial para circular el documento, que además contiene un giro que ha
enfadado de inmediato a muchos Estados miembros: el documento argumenta que las
medidas, a pesar de ser de carácter comercial, podrían ser tratadas como
sanciones políticas.
No es una cuestión, para nada,
banal. Los países habían pedido, expresamente, propuestas comerciales. El
motivo es sencillo: estas requieren de mayoría cualificada —que la apoyen al
menos el 55% de los Estados miembros que representan al menos el 65% de la
población— para salir adelante. Aunque
es difícil lograrlo en vista de los constantes titubeos de muchos
países a dar un paso crítico contra Israel, no es del todo imposible. Pero si
se trata de sanciones políticas, se exige la unanimidad, que en el caso de
medidas de cualquier tipo contra Israel se dan por imposibles vista la negativa
rotunda de países como Alemania, Austria o Hungría a dar un paso en este
sentido contra el Estado judío, como han demostrado una y otra vez desde el
comienzo del último y brutal conflicto israelo-palestino en Gaza, a finales de
2023.
Texto tomado de El País / España.
En la imagen de Mohamad Torokman (REUTERS), colonos israelíes en un nuevo
asentamiento cerca de Ramala, lo que ha provocado protestas de palestinos y
activistas.