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05 julio, 2026

5 entrenadores no pueden estar equivocados: "A los 60, caminar es una actividad muy beneficiosa pero también hay que entrenar con pesos, cargas o resistencias"

 CLARA

Creemos que caminar es lo más beneficioso que existe, pero los entrenadores confirman que necesita algo con que combinarlo para que sea realmente eficaz.

Por Lidia Lozano

El mundo del fitness no se cansa de desmentir mitos como que a partir de los 60 ya no se debe entrenar fuerza cuando lo cierto es que son más necesarios que nunca. El cuerpo cambia, se pierde masa muscular y estabilidad, y el ejercicio es lo único que puede cambiar esto por completo. A estas edades se suele recomendar caminar y nada más, pero cada vez son más los entrenadores que indican que, a pesar de que es una actividad que está genial, no se puede tomar como la principal de tu rutina de entrenamiento, sino como un complemento a la fuerza. 

Tal y como contó Mallory Fox, entrenadora personal, en una entrevista para la revista Parade"a los 60, caminar es una actividad muy beneficiosa", sobre todo porque "es de bajo impacto, buena para las articulaciones, no requiere equipo y ofrece numerosas ventajas para la salud". Además, resulta "muy fácil aumentar la intensidad del ejercicio". Pero, como bien añade Rosa Fernández, entrenadora especializada en menopausia, "también hay que entrenar con pesos, cargas o resistencias".

Caminar y ejercicios de fuerza

No se trata solo de ganar músculo, sino que un buen entrenamiento "ayuda a la movilidad, la independencia y la energía", contó a CLARA Camila Monguzzi, coach y CEO & Founder de Fitclub Collective. Por su parte, José Ruiz, entrenador personal, defiende que no es necesario hacer grandes esfuerzos para obtener beneficios. "La mayoría de las organizaciones de salud recomiendan acumular entre 150 y 300 minutos semanales de una actividad física moderada", aclaró a la revista CLARA. 

Eso se puede traducir en unos 30 minutos de caminata cinco días a la semana. Algo totalmente asequible para cualquier persona. Mallory Fox lo eleva a 60 u 80 minutos, aunque reconoce que "incluso las caminatas cortas y constantes pueden estimular la quema de calorías y desarrollar la resistencia de forma segura". Abel Gironés, entrenador personal especializado en personas mayores, apunta que "el paseo diario ayuda al corazón, pero no mejora la fuerza". Ahí radica la diferencia entre mantenerse activo o fuerte. 

La importancia de la fuerza

"Caminar no basta para mantener la masa muscular, ni para frenar el envejecimiento metabólico o la pérdida de densidad ósea", asegura Rosa Fernández. A lo que Clara Ciudad, fisioterapeuta especializada en la salud de la mujer, añade que "a partir de la menopausia, la mujer puede perder entre un 3 y un 8% de masa muscular por década si no la entrena, mientras que la grasa corporal tiende a aumentar". Ese es el principal motivo por el que es tan importante entrenar, para mantener el músculo. 

"Si no haces fuerza, pierdes fuerza, y te vuelves más vulnerable con el paso de los años", explica Fernández. La clave está en entrenar mejor, esforzarnos e incluir ejercicios con pesos y resistencia, "siempre de manera progresiva y segura", señala. Y es que, como indica Blanca Pombal, entrenadora y nutricionista, "no solo ayuda a quemar calorías durante el entrenamiento, sino que también aumenta la masa muscular, lo que eleva nuestro metabolismo basal". Así que no, no es solo cuestión estética. 

La combinación perfecta

La combinación ideal, por tanto, sería caminar al menos cinco días a la semana durante media hora. Si no tienes costumbre, puedes empezar haciéndolo solo 10 o 15 minutos al día, como indica Mallory Fox. Porque eso ya puede ayudar a mejorar la circulación, favorecer el control de los niveles de glucosa y recuperar la resistencia física. El objetivo para cualquier principiante debería ser empezar a moverse más, no una cifra concreta de pasos o calorías quemadas. 

Después de esas caminatas, sería perfecto añadir unas sesiones de fuerza, aunque sean solo dos o tres días semanales. Así como clases de pilates o yoga. La constancia es mucho más importante que empezar a tope desde el primer día. "Cada pequeño movimiento cuenta. Cualquier actividad es mejor que ninguna, y los beneficios aumentan con la constancia. Caminar, junto con pequeños cambios en la dieta, sigue siendo una de las herramientas más eficaces para un envejecimiento saludable", concluye la entrenadora.

El mejor hábito que podemos crear a partir de cualquier edad y seremos capaces de mantener incluso cuando tengamos 80 años es el de caminar. Si además somos capaces de introducir algunos ejercicios de fuerza, mejor que mejor. Es el mejor regalo que podemos hacernos a nuestro yo del futuro. Eso es lo verdaderamente importante.

Texto tomado de la revista CLARA / Imagen de archivo.