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La prensa alemana se ocupa, también esta semana, de la
situación en Cuba. El
medio alemán ZEIT Online comenta la actual situación de presión sobre
la isla, comparándola con la de Venezuela tras la caída de Maduro:
"'Puedo
hacer con Cuba lo que quiera', dijo Trump en marzo. La caída de Cuba
era solo cuestión de tiempo. La dirigencia cubana lo ve de otra manera. El
presidente Díaz-Canel calificó las sanciones estadounidenses de 'fascistas y
criminales'. Aseguró que cualquier ataque provocaría un 'baño de sangre'. (...)
Cuba no es Venezuela. Allí, tras la caída de Maduro, la
vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el liderazgo para colaborar con la
administración Trump. En Cuba no hay nadie que pueda desempeñar ese papel.
Después de casi 70 años en el poder, la
élite cubana está más consolidada que la venezolana. No existe ninguna
figura visible dentro de la dirigencia que esté dispuesta a someterse a Estados
Unidos y a renunciar por completo al control estatal de la economía.
Una intervención estadounidense no tomaría por sorpresa a los gobernantes cubanos. Han
observado lo ocurrido en Venezuela, han aprendido de ello y se han preparado.
Aunque las fuerzas
armadas cubanas carecen de recursos y son muy inferiores militarmente
a las de Estados Unidos, además de contar con equipamiento obsoleto, el régimen
puede apoyarse en otro factor: el costo que una intervención tendría para
Washington. Las imágenes de soldados caídos. Y una guerra potencialmente larga
y desgastante que Trump difícilmente podría permitirse en el plano
interno".
"El miedo a un ataque y a la muerte disminuye"
Por su parte, el 4 de junio, el diario Tagesspiegel publicó
una entrevista con José Daniel Ferrer, opositor cubano residente en Miami.
Estos son algunos extractos:
"—Señor Ferrer, ¿cree que Estados Unidos atacará
pronto a Cuba?
—Estoy bastante seguro de que sí. Y, desde mi punto de vista,
sería deseable. Más deseable aún sería, por supuesto, que el régimen comunista
abandonara el poder y abriera el camino a elecciones libres y democráticas.
Pero no se puede creer seriamente que eso vaya a ocurrir.
—¿Entonces desea una intervención militar en su país?
—Antes del 3 de enero, mi respuesta —y probablemente la de la
mayoría de los cubanos— habría sido: de ninguna manera. Cuando se hablaba de
una intervención, uno pensaba en Afganistán, Irak o Libia. Eso no termina bien,
nadie puede desear algo así para su propio país.
Pero, tras el ataque de Estados Unidos contra Venezuela,
vimos que una intervención militar también puede llevarse a cabo sin un gran
número de víctimas civiles ni el despliegue de tropas terrestres. Tal vez
incluso sea la única oportunidad que nos queda.
—Sin embargo, la operación militar en Venezuela, en la que
fue secuestrado el gobernante autoritario Nicolás Maduro, tampoco ha conducido
a un cambio de régimen.
—Es cierto. Pero al menos vemos una posibilidad de
democratización: los presos políticos están siendo liberados, la gente vuelve a
organizarse y a salir a las calles. Durante décadas intentamos todo tipo de
caminos para lograr una Cuba libre, y nada funcionó. Mientras tanto, las
personas pasan horas e incluso días sin electricidad ni gas; faltan alimentos,
medicamentos y atención médica. En ese contexto, el miedo a un ataque y a la
muerte disminuye, porque el miedo a la muerte ya está presente de todos modos."
"Queremos un cambio pacífico, construido por los propios
cubanos"
En tanto, el 1 de junio, el diario Tagesspiegel ofreció
una semblanza de la opositora
cubana Marthadela Tamayo:
"Tras terminar sus estudios, Tamayo comenzó a trabajar
como profesora. Pero cuando quiso regresar a su escuela después de un embarazo,
le prohibieron ejercer su profesión. 'Me excluyeron porque mi forma de pensar
no estaba en sintonía con las ideas de la Revolución', cita como explicación.
(...)
En 2015, Tamayo tomó una decisión: 'Si realmente quieren que
me convierta en disidente, entonces lo seré'. (...) "Hoy, Tamayo y su
esposo, Navarro, gestionan en su apartamento tanto una oficina para activistas
como un centro cultural." (...)
"Ambos también organizan actividades culturales para
niños en la periferia de La Habana. 'Trabajamos desde la base', dice Tamayo.
'Este Estado debe abrirse por fin a sus ciudadanos. Tampoco queremos que venga
Trump', afirma. 'Queremos un cambio pacífico, construido por los propios
cubanos'".
DW - Tomado de yahoo noticias en español. Imagen: Norlys
Perez/REUTERS.
