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12 mayo, 2026

URUGUAY. La visita del presidente Orsi al portaaviones USS Nimitz irrita al Frente Amplio y causa un debate interno

 La Red 21

El presidente uruguayo posó con pulgares arriba a bordo del portaaviones estadounidense horas antes de que el Frente Amplio condenara a Trump. Esa foto causó polémica y debate a lo interno.

El documento programático del Frente Amplio – coalición gobernante en Uruguay-  el quinquenio 2025-2030, difundido en diciembre de 2023, incluye una caracterización del orden internacional contemporáneo. Allí se afirma: “Estados Unidos y sus aliados se resisten a perder su hegemonía a nivel global, ante el avance de potencias emergentes (…). Vivimos en un mundo en donde el imperialismo norteamericano y sus aliados de la OTAN ponen en riesgo la supervivencia del planeta”. Esta definición ideológica forma parte de las bases que orientaron la campaña que llevó al actual presidente a la investidura.

El domingo 3 de mayo, el Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio emitió una declaración escrita en rechazo a las expresiones del entonces candidato y actual presidente estadounidense Donald Trump. El comunicado sostiene que las “amenazas de intervención militar” de Trump en Cuba “se inscriben en una práctica de agresiones a nivel planetario y representan una escalada de hostilidad que pone en riesgo nuevamente la paz del continente”. El texto no menciona al gobierno uruguayo ni al presidente Yamandú Orsi.

Menos de 24 horas antes de la publicación de ese comunicado, una fotografía generó malestar en sectores del oficialismo. La imagen muestra al presidente Yamandú Orsi con los pulgares hacia arriba a bordo del portaaviones USS Nimitz. Dirigentes de distintas corrientes del Frente Amplio manifestaron, en público y en privado, su descontento por lo que consideraron una falta de previsión política.

La fórmula gubernamental ante los conflictos internacionales

La administración actual ha utilizado en reiteradas ocasiones una distinción entre la coalición gobernante y el Estado. “Una cosa es la fuerza política, otra cosa es el gobierno”, es la frase empleada por el Poder Ejecutivo para justificar decisiones en materia de política exterior que contrastan con los posicionamientos de la izquierda. Este mecanismo se aplicó durante la guerra en Gaza, cuando el presidente Orsi evitó calificar la situación como “genocidio” de Israel, mientras que el Frente Amplio y el secretario de la Presidencia denunciaron un exterminio de la población gazatí. La misma lógica operó respecto a la situación interna de Cuba.

La visita presidencial del sábado al USS Nimitz expuso una nueva contradicción entre el discurso ideológico de los líderes del oficialismo y la conducta de quienes ocupan cargos en el Estado. La fotografía con los pulgares hacia arriba, similar a la que tomó el presidente argentino Javier Milei días antes, encendió críticas tanto dentro como fuera de la coalición de gobierno.

El debate se bifurcó en dos ejes principales. El primero, de carácter legal, giró en torno a la necesidad de solicitar autorización al Parlamento para la visita del portaaviones. El segundo, de naturaleza política, cuestionó la oportunidad y la forma en que se desarrolló el encuentro.

La controversia jurídica por la venia parlamentaria

El Partido Nacional y el PIT-CNT señalaron que el gobierno incurrió en una violación constitucional. Según estos actores, el Poder Ejecutivo debió requerir venia al Parlamento antes de concretar la visita al USS Nimitz. La oposición argumentó que la presencia del presidente y de altos mandos militares a bordo de una nave de guerra estadounidense requería autorización legislativa previa.

El Ejecutivo y la Embajada de Estados Unidos respondieron que el buque nunca ingresó a aguas jurisdiccionales uruguayas. Fuentes de la delegación nacional informaron al diario El Observador que el vuelo desde la base aérea de Carrasco insumió aproximadamente 45 minutos para alcanzar la plataforma. Bajo esta premisa, el gobierno sostiene que no se violó norma alguna.

En un segundo nivel del debate se analizó la naturaleza de la aeronave que trasladó a los jerarcas. Se trata del Grumman C-2A Greyhound, un avión de transporte logístico de la marina norteamericana. Dos unidades de este modelo aterrizaron en la base aérea, aunque sus trayectorias no figuran en plataformas de seguimiento como FlightAware o Flightradar24. Los C-2A serán retirados de servicio en junio de este año.

El senador Felipe Carballo, integrante del Frente Amplio y miembro de la Comisión de Defensa, visitó la base aérea el lunes posterior al evento. Carballo declaró al mismo medio que “no hay ningún tipo de ilegalidad por parte del presidente en ir a visitar el portaaviones, porque el avión que lo vino a buscar es solo un avión logístico, sin armamento, nada que indicara que fuera de combate”. El legislador agregó que la tripulación estadounidense estaba compuesta por cuatro personas, dos mujeres y dos varones.

El antecedente normativo del gobierno anterior

Fuentes del Poder Ejecutivo explicaron que existe un decreto del año 2021, aprobado durante la administración de Luis Lacalle Pou, que regula los sobrevuelos y aterrizajes en territorio uruguayo. Ese texto, utilizado mayoritariamente para autorizar vuelos sanitarios provenientes de las Islas Malvinas, establece que las solicitudes deben presentarse al Comando de la Fuerza Aérea con al menos 48 horas de anticipación, detallando razones y características del vuelo.

El Ministerio de Defensa tenía conocimiento de la invitación al USS Nimitz desde diciembre del año anterior. El portaaviones ha navegado frente a las costas de varios países de la región como parte del despliegue “Southern Seas 2026”, que será el último antes de su desactivación. El buque recibió previamente las visitas de los presidentes Javier Milei –en cuyo caso hubo operaciones militares conjuntas con fuerzas argentinas– y José Antonio Kast frente a las costas chilenas.

La tripulación transportada por los C-2A Greyhound incluyó al presidente Yamandú Orsi, al embajador Lou Rinaldi, al canciller Mario Lubetkin, a los subsecretarios de Defensa e Interior –Joel Rodríguez y Gabriela Valverde– y a los comandantes de la Fuerza Aérea (Fernando Colina), del Ejército (Mario Stevenazzi) y del Estado Mayor de la Defensa (Rodolfo Pereyra).

La dimensión política del malestar interno

En Torre Ejecutiva señalaron que la visita al USS Nimitz estaba planificada con semanas de antelación. Los organizadores no podían prever que el día anterior Donald Trump declararía que Estados Unidos “tomará el control” de Cuba “casi de inmediato”. Sin embargo, dentro de la izquierda el reproche es de naturaleza política. Varios dirigentes, bajo condición de anonimato, consideraron que la visita fue inconveniente. Algunas voces sostienen que debió enviarse una autoridad de menor rango o que el presidente pudo evitar posar con los pulgares hacia arriba, tal como lo hizo Milei días antes.

El Parlamento aún debe votar un proyecto de ley impulsado en el período anterior por el MPP. La iniciativa busca definir con precisión qué se entiende por “tropa” y en qué casos de incursiones extranjeras de militares se debe solicitar venia parlamentaria. Este asunto ya generó controversias previas para el gobierno actual.

En abril de 2024, el entonces senador opositor Alejandro Sánchez –actual secretario de la Presidencia– reclamó en un acto del MLN la renuncia del canciller y del ministro de Defensa por no enviar la venia para autorizar el ingreso de un buque de la Guardia Costera norteamericana. “El gobierno entreguista que tenemos, bastante cipayo, le abrió las puertas del puerto de Montevideo a esta nave sin siquiera pasar por el Parlamento para autorizar el ingreso”, afirmó en aquella ocasión.

El Poder Ejecutivo defiende que la presencia de Orsi en el portaaviones eliminó cualquier indicio de “tensiones” con Estados Unidos a un “costo 0” para el Estado. La premisa oficial es que Uruguay debe mantener buenas relaciones con todos los países, independientemente de sus orientaciones políticas.

Tomado de La red 21 / Uruguay.