Víctor Baptista / Opinión
Sucedió lo que presentíamos, el show
del aumento del salario fue eso, un show. El chavismo destruyó la economía,
empleando su mejor arma LA CORRUPCIÓN.
27 años en el poder han servido para
que los venezolanos jamás volvamos a dejarnos engañar por estridentes hombres
providenciales que ofrecen el paraíso, pero solo te dejan el infierno de las
desigualdades sociales, el hambre de las mayorías, los salarios inexistentes,
los hospitales sin insumos, la educación quebrada y la represión y cárceles
para los que piensan distinto.
Los venezolanos hemos sido resilientes a más no poder, los trabajadores, los gremios, sindicatos hoy más que nunca están en el deber ineludible de unificarse para las luchas venideras. En nuestra Venezuela tutelada política y económicamente por los EEUU requiere que sus ciudadanos exijan con mayor énfasis que no estamos dispuestos a que se siga jugando con nuestras vidas. Porque no podemos ser indiferentes ante las injusticias. Hoy el régimen va a comenzar a pagar millones de dólares en el juicio a Maduro, pero se le niega a los trabajadores un aumento que sirva para costear la cesta básica, la corrupción sigue campante, los apagones también. Aquí no hay transición y mucho menos la intención de iniciarla, lo que hay es un festín entre Delcy y Trump.
Ya basta que la oposición siga entrampada
en pedir elecciones, cuando Washington y Caracas lo que están es haciendo
negocios en medio de la peor crisis económica y política en Venezuela. Lo que
hay a partir del primero de Mayo es el decreto de un SALARIO BURLÓN.
Es tiempo ya para dejar las peleas
inútiles, es momento para acordarnos en medio de las diferencias, dejar a un
lado los egos y las exclusiones, es hora de pensar en la Venezuela de las
nuevas generaciones e impulsar con fervor una estrategia dónde todos podamos cristalizar
el cambio político e institucional tantas veces postergado.
Toda la dirigencia política tiene esa responsabilidad asumirlo, es su deber.
