Sra. Meda: Estas letras son personales, aunque han sido
impulsadas por mensajes llegados a mi correo y redes de muchas personas que nos
han pedido manifestar la inconformidad que sienten de parte suya, incluyendo
quienes desde el exterior han intentado acercarse a María Corina Machado y su
equipo, y la descripción general, es que usted es parte de una sima -con
S- y no de una cima -con C- sobre el cómo resolver los problemas
políticos del país.
He pasado años desnudando con mi pluma las miserias del madurismo, y cómo miles de venezolanos enfrentamos con cárcel, torturas y persecución política. Ahora enfrentamos la perversión de Delcy Rodríguez y la estructura criminal que sigue en Miraflores, asumiendo los riesgos que implica decir la verdad con el neototalitarismo. Sin embargo, observo con profunda preocupación y rechazo cómo, en el seno de la plataforma que dirige María Corina Machado, usted ha levantado una pared de arrogancia, soberbia y desprecio que en nada se diferencia de la cúpula del terror que pretendemos dejar atrás.
La política, señora Meda, si es que aspira a ser democrática,
se sustenta en la alteridad y el reconocimiento del otro. Su constante actitud
de ignorar mensajes, silenciar misivas, conjugar afasia, y las interrogantes de
quienes desde el pensamiento critico, intentamos aportar al debate del pais, es
una afrenta a la ciudadanía, que usted termina con un claro desprecio que puede
ser interpretado como lanzarle sus borborigmos políticos, a quienes simplemente
le han pedido una respuesta o quizás un simple adverbio de afirmación o
negación ante algún planteamiento.
Señora Meda, usted parece olvidar que la gestión de un
liderazgo no consiste en administrar un club privado de lealtades ciegas, sino
en articular a un país que está harto de las alcabalas, matracas, corrupción, y
"tráfico de influencias" y, peor, de lo que pudiéramos definir como
un lazareto político sobre quienes no "estamos a su altura".
Por ello, su conducta, e incluyo, otros miembros de quienes
estuvieron en la Embajada de Argentina - y por quienes siempre estuvimos
pidiendo por sus derechos a la libertad - proyecta un mensaje convertido en un
oximoron contradictorio, desde el entorno de la "libertad" porque en
realidad, usted con sus acciones lo está convirtiendo en un búnker de
exclusión.
Señora Meda, el silencio es una respuesta de poder, y de eso
creo que millones venezolanos tenemos muchas experiencias, máxime con una
justicia destruida y politizada. Así que cuando usted ignora al ciudadano, al
migrante, al trabajador, al ama de casa, o al académico, no es un descuido
logístico, es un acto de prepotencia que delata un profundo desconocimiento de
la ética pública, que usted dice representar.
Tengo el privilegio de chatear por redes con muchas personas.
Trato de responder a todos en las posibilidades, o cuando menos redacto un
mensaje general que se aproxime con las interrogantes, pero cuando usted
desprecia un mensaje, se muestra con el mismo espejo que hoy gobierna desde el
neototalitarismo.
Por ello, señora Meda, mi pluma no se arrodilla. Si he
mantenido mi frente en alto contra la barbarie de Maduro y sus voceros de
bazofia política, no espere que guarde silencio ante su altivez, que ha llegado
al maximalismo de ignorar las letras públicas ¡Claro! Eso vendría a demostrar
para usted que los migrantes, o ciudadanos dentro de Venezuela somos basura
para su "nivel".
No somos súbditos esperando una audiencia, somos ciudadanos
exigiendo respeto. El país no necesita un reemplazo de autosuficientes, sino un
cambio de paradigma humano. Si usted no es capaz de descender de su pedestal
para responder a quienes sostienen la lucha con las ideas, entonces usted es
parte del problema y no de la solución.
La libertad se construye con apertura, no con ludibrio
político en la cara de quienes tenemos la valentía de escribir lo que otros
callan.
Atentamente,
Dr. Javier Vivas Santana
