Por Manuel Villalba* / Opinión
Las expectativas del pueblo venezolano
sobre el aumento de salarios anunciado por la presidenta (e) se han visto
desvanecidas una vez explicado dicho anuncio por el ministro del trabajo. El sueldo
mínimo permanece igual, 130 bolívares, y los 50$ de incremento corresponden a
bonos.
Esto no era lo esperado, ya que durante casi 5
años no ha habido aumentos con la excusa de que cualquier incremento tendría un
efecto inflacionario en nuestra economía. Ese argumento es repetitivo y
pareciera más bien una excusa para evadir una responsabilidad que tiene el
gobierno con los trabajadores.
¿Es que acaso el crecimiento sostenido de nuestra economía, dicho por el propio gobierno, la venta de cerca de 200 millones de barriles de petróleo, los 5.000 millones de $ del Fondo Monetario Internacional y otros ingresos no son suficientes para aumentar, aunque sean 50 $ el salario minimo? A esto habría que agregar las expectativas de inversión de empresas internacionales en materia de petróleo, oro y otros minerales que dan para, por lo menos, aplacar la justa demanda de nuestro pueblo. Pareciera que, este gobierno prefiere acordarse con FEDECAMARAS y otras organizaciones empresariales, para no aumentar y para colmo le para el oído sobre las posibilidades de modificar la ley del trabajo aprobada en el 2012 con la cual Chávez rescató las prestaciones sociales que habían sido liquidadas por Teodoro Petkoff en el gobierno de Rafael Caldera.
El tal aumento responsable lo que dejó fue confusión y desesperanza. Cuando pesa sobre nuestras cabezas
la reforma de la ley que tendría como propósito liquidar las prestaciones
sociales para darle rienda suelta al gran capital para su implantación y
sometimiento del pueblo trabajador.
No podemos callar frente al tutelaje,
tenemos que organizarnos convencidos que el único camino que nos queda es
luchar. Luchar no tan solo por un salario digno, sino también para la
construcción de una patria donde podamos vivir con respeto y solidaridad. No se
trata de hacer reclamos irresponsables y fantasiosos como el del sindicalero
Patines de 1500 $, se trata de ser responsable con nuestro país. Esa petición
sumada al petitorio electoral constituye la desfiguración de una oposición
irresponsable que ratifica su plan de anarquía. Ni 1500$, ni elecciones ya que
estas están apegadas a un plan imperial que está por encima del deseo opositor.
A Trump lo que le importa es el petróleo. No vino por democracia, por la
supuesta violación de derechos humanos o por los presos políticos, vino por PETRÓLEO
y eso es lo que le interesa. Así que vaya esa oposición de María Corina olvidándose
de elecciones.
En Venezuela debe surgir una tendencia
política alejada de este oposicionismo de odio y revanchismo. Esa nueva tendencia
debe hablarle claro al país con un plan de desarrollo que indique el camino que
debemos recorrer.
*Profesor. Exdiputado a la Asamblea Nacional.
Nota de ETD. Las opiniones contenidas en este articulo son de la exclusiva responsabilidad del autor.
