1. La secuencia Estabilidad, Recuperación
Económica y Transición Política como ruta hacia la normalización
democrática de Venezuela goza de amplio respaldo. Nosotros nos sumamos a ese respaldo, en la
medida en que esa ruta vaya produciendo los cambios que el país demanda.
2. La Estabilidad Política y la Recuperación
Económica están estrechamente ligadas. En realidad, marchan simultáneamente. Es
inimaginable la estabilidad política sobre un cuadro de precariedad social y
debilidad económica, cuya expresión más dramática es el nivel miserable al que
han descendido los salarios y pensiones durante los últimos años.
3. Después del 3E hay una expectativa económica positiva, alimentada fundamentalmente por la posibilidad real de una recuperación de nuestra condición de potencia petrolera, así como por el cese total de las sanciones económicas y otras medidas restrictivas impuestas a nuestro país, que lastran nuestro desarrollo económico, en perjuicio directo del nivel de vida del pueblo venezolano.
4. Del lado venezolano se han adelantado
importantes pasos en pro de esa recuperación económica, como la Reforma de
la Ley de Hidrocarburos, la nueva Ley de Minas (en proceso de
aprobación), algunas señales de moderación política como la Ley de Amnistía,
algunos cambios del equipo ministerial orientados hacia perfiles más
técnicos y no ideológicos, un lenguaje amigable hacia la inversión privada
nacional y extranjera.
5. Del lado de la comunidad internacional,
especialmente de los Estados Unidos, también hay gestos como el
reconocimiento diplomático y la reanudación de relaciones, la visita de
altos dignatarios extranjeros así como el interés mostrado por numerosas
empresas y fondos de inversión de venir a invertir en Venezuela.
6. Sin embargo, cumplidos tres meses y a pesar
de todos estos hechos y gestos recíprocos, la verdad es que los recursos
producto de las ventas de nuestro petróleo y nuestro oro no han fluido hacia
Venezuela ni en la cuantía ni con la velocidad que la dramática situación
social y económica lo requiere.
Tampoco ha ocurrido con grandes volúmenes de recursos líquidos
venezolanos, como los casi 5000 millones de dólares en Derechos Especiales
de Giro retenidos en el FMI, la cantidad similar retenida en Oro Londres, o
cifras superiores a los 1000 millones retenidas en cuentas en el extranjero de
BANDES y otras entidades venezolanas.
7. Vale destacar también que Venezuela
requerirá, para la recuperación plena de su economía, volver a acceder a
ingentes volúmenes de recursos de los organismos multilaterales (CAF,
BID, BM, FMI) así como poder acceder de nuevo a los mercados voluntarios
mediante la emisión y colocación de Bonos públicos. También la economía
privada requiere reconectarse con los circuitos financieros mundiales, por lo
cual resulta urgente que se eliminen las restricciones al sistema SWIFT.
8. También el Estado venezolano debe avanzar
aún más en decisiones orientadas a reestablecer la confianza y credibilidad en
la actuación pública de sus funcionarios del área económica, que es crucial a
la recuperación de nuestra economía, para lo cual las autoridades del BCV y
SENIAT deben ser ejercidas por personas de reconocida solvencia profesional y
moral, que desempeñen su responsabilidad sin ningún tipo de prevalencia de
intereses político-partidistas.
9. Una Venezuela Democrática invita a un
gran movimiento nacional por el levantamiento total de las sanciones y
restricciones que afectan a nuestra economía. En esa tarea debemos unirnos
todos, con los gremios que agrupan a los factores de la producción,
empresariales y sindicales en primera línea, en articulación con el gobierno y
con todos los sectores políticos que estamos apostando por la estabilidad y el
progreso de este NUEVO MOMENTO POLÍTICO.
Integran Una Venezuela Democrática entre
otros: Agustín Berríos, Armando Amengual, Enrique Ochoa Antich, Francisco
Kico Bautista, Giovanna de Michele, Iris De Franca, Jesús González, Johel Orta,
Luis Fuenmayor Toro, Ricardo Ríos, Vicente Diaz.
En la imagen de archivo, el exrector del CNE,
Vicente Diaz.