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29 abril, 2026

La ilusión del repunte: inestabilidad monetaria y la atrofia del sistema financiero venezolano

          Por José Gregorio Santeliz Cumare* / Opinión

La economía venezolana atraviesa una metamorfosis paradójica. Mientras los indicadores de actividad muestran una reconfiguración hacia lo privado —alcanzando este sector el 52,1% del PIB para 2025 — el sistema nervioso de cualquier economía moderna, su sector financiero, languidece en una etapa de atrofia profunda. Según las reconstrucciones estadísticas recientes, las actividades financieras y de seguros representan apenas un 1,5% del PIB. Esta cifra no es un mero dato técnico; es la evidencia de una arquitectura económica que opera sin crédito, sin ahorro y bajo el asedio constante de la inestabilidad monetaria.

*El bolívar y la trampa de la preferencia temporal*

Desde la perspectiva de la *Escuela Austriaca*, el dinero no es un invento estatal, sino una institución social que permite el cálculo económico y la coordinación de planes a largo plazo. Cuando la moneda pierde su función de reserva de valor, la estructura de capital de la sociedad se desmorona.

Venezuela enfrenta hoy un escenario donde el tipo de cambio oficial ha superado los 485 VES/USD en abril de 2026, mientras las proyecciones inflacionarias para el cierre del año oscilan entre el 160% y el 480%. Bajo este régimen de envilecimiento monetario, se produce un aumento artificial de la *preferencia temporal*:

- Los agentes económicos descuentan el futuro de manera agresiva.

- El ahorro en moneda local desaparece, pues mantener bolívares equivale a aceptar un impuesto confiscatorio implícito.

- Sin ahorro, no hay inversión genuina (capital acumulado), lo que condena al país a una economía de "supervivencia" o de consumo inmediato.

*La parálisis del crédito: una dislocación productiva*

Un sistema financiero sano actúa como un puente entre el ahorro y la inversión productiva. En Venezuela, ese puente ha sido dinamitado por la represión financiera y la inflación. La atrofia del crédito bancario impide la democratización del capital.

Al carecer de financiamiento, el crecimiento queda restringido exclusivamente a quienes poseen capital propio o acceso a divisas externas. Esto genera un *efecto exclusión* en el ecosistema emprendedor y en las PYMES, que son los motores naturales de la creación de empleo de calidad. Como bien señala la literatura austriaca, cuando el crédito no surge del ahorro real, sino que es asfixiado por regulaciones estatales (como el encaje legal punitivo), el proceso de formación de capital se detiene, atrofiando la capacidad de la industria para expandirse más allá de sus límites operativos básicos.

*La perspectiva del Public Choice: ¿Por qué persiste el colapso? *

La *Teoría de la Elección Pública (Public Choice)* nos ofrece una explicación cínica pero certera sobre la persistencia de esta inestabilidad. Los encargados de la política monetaria no son entes neutrales, sino actores con incentivos propios. La persistencia de la inflación y el control sobre el sistema bancario responden a una lógica de supervivencia fiscal del Estado:

1. *Señoreaje e impuesto inflacionario*: Ante la incapacidad de generar ingresos genuinos, el Estado recurre a la emisión (o a la validación de expectativas inflacionarias) para diluir sus deudas.

2. *Captura del sistema financiero*: Mantener el sistema bancario en un estado de inanición crediticia permite al regulador ejercer un control social y económico sobre los flujos de capital, evitando que surjan centros de poder económico independientes del favor estatal.

*Conclusión: El laberinto de la descapitalización*

El informe sobre las cifras ocultas del PIB confirma que la reestructuración económica venezolana ha dejado atrás a las finanzas. No se puede sostener una recuperación genuina sobre los cimientos de una moneda que se deprecia diariamente y un sistema bancario que representa menos de dos puntos porcentuales de la economía nacional.

Para salir de este laberinto, la solución no reside en "inyectar" liquidez o en controles de precios, sino en una reforma institucional profunda que devuelva la soberanía monetaria a los individuos (competencia de monedas) y garantice una seguridad jurídica real. Sin un sistema financiero que respete el ahorro y permita el crédito, el "crecimiento" venezolano seguirá siendo una sombra de lo que podría ser: una economía de capitalistas sin capital.

*Economista egresado de de la Universidad de Carabobo. Máster en Economía y Pensamiento Económico - UNIDEMA - España. Diplomado en Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública - UCAB / The George Washington University – Caracas, Venezuela.