La economía venezolana
atraviesa una metamorfosis paradójica. Mientras los indicadores de actividad
muestran una reconfiguración hacia lo privado —alcanzando este sector el 52,1%
del PIB para 2025 — el sistema nervioso de cualquier economía moderna, su sector
financiero, languidece en una etapa de atrofia profunda. Según las
reconstrucciones estadísticas recientes, las actividades financieras y de
seguros representan apenas un 1,5% del PIB. Esta cifra no es un mero dato
técnico; es la evidencia de una arquitectura económica que opera sin crédito,
sin ahorro y bajo el asedio constante de la inestabilidad monetaria.
*El bolívar y la
trampa de la preferencia temporal*
Desde la perspectiva
de la *Escuela Austriaca*, el dinero no es un invento estatal, sino una
institución social que permite el cálculo económico y la coordinación de planes
a largo plazo. Cuando la moneda pierde su función de reserva de valor, la
estructura de capital de la sociedad se desmorona.
Venezuela enfrenta hoy
un escenario donde el tipo de cambio oficial ha superado los 485 VES/USD en
abril de 2026, mientras las proyecciones inflacionarias para el cierre del año
oscilan entre el 160% y el 480%. Bajo este régimen de envilecimiento monetario,
se produce un aumento artificial de la *preferencia temporal*:
- Los agentes económicos descuentan el futuro de manera agresiva.
- El ahorro en moneda
local desaparece, pues mantener bolívares equivale a aceptar un impuesto
confiscatorio implícito.
- Sin ahorro, no hay
inversión genuina (capital acumulado), lo que condena al país a una economía de
"supervivencia" o de consumo inmediato.
*La parálisis del
crédito: una dislocación productiva*
Un sistema financiero
sano actúa como un puente entre el ahorro y la inversión productiva. En
Venezuela, ese puente ha sido dinamitado por la represión financiera y la
inflación. La atrofia del crédito bancario impide la democratización del
capital.
Al carecer de
financiamiento, el crecimiento queda restringido exclusivamente a quienes
poseen capital propio o acceso a divisas externas. Esto genera un *efecto
exclusión* en el ecosistema emprendedor y en las PYMES, que son los motores
naturales de la creación de empleo de calidad. Como bien señala la literatura
austriaca, cuando el crédito no surge del ahorro real, sino que es asfixiado
por regulaciones estatales (como el encaje legal punitivo), el proceso de
formación de capital se detiene, atrofiando la capacidad de la industria para
expandirse más allá de sus límites operativos básicos.
*La perspectiva del
Public Choice: ¿Por qué persiste el colapso? *
La *Teoría de la
Elección Pública (Public Choice)* nos ofrece una explicación cínica pero
certera sobre la persistencia de esta inestabilidad. Los encargados de la
política monetaria no son entes neutrales, sino actores con incentivos propios.
La persistencia de la inflación y el control sobre el sistema bancario
responden a una lógica de supervivencia fiscal del Estado:
1. *Señoreaje e
impuesto inflacionario*: Ante la incapacidad de generar ingresos genuinos, el
Estado recurre a la emisión (o a la validación de expectativas inflacionarias)
para diluir sus deudas.
2. *Captura del
sistema financiero*: Mantener el sistema bancario en un estado de inanición
crediticia permite al regulador ejercer un control social y económico sobre los
flujos de capital, evitando que surjan centros de poder económico
independientes del favor estatal.
*Conclusión: El
laberinto de la descapitalización*
El informe sobre las
cifras ocultas del PIB confirma que la reestructuración económica venezolana ha
dejado atrás a las finanzas. No se puede sostener una recuperación genuina
sobre los cimientos de una moneda que se deprecia diariamente y un sistema bancario
que representa menos de dos puntos porcentuales de la economía nacional.
Para salir de este
laberinto, la solución no reside en "inyectar" liquidez o en
controles de precios, sino en una reforma institucional profunda que devuelva
la soberanía monetaria a los individuos (competencia de monedas) y garantice
una seguridad jurídica real. Sin un sistema financiero que respete el ahorro y
permita el crédito, el "crecimiento" venezolano seguirá siendo una
sombra de lo que podría ser: una economía de capitalistas sin capital.
*Economista egresado
de de la Universidad de Carabobo. Máster en Economía y Pensamiento Económico - UNIDEMA
- España. Diplomado en Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública
- UCAB / The George Washington University – Caracas, Venezuela.