Israel nunca ha fijado oficialmente sus fronteras,
pero colonos y ministros llevan tiempo coqueteando con la idea de expandir el
país. ¿Qué hay detrás del concepto de "Gran Israel"?
Daniela Weiss sostiene una tarjeta plastificada del Medio
Oriente con la inscripción "La tierra prometida" frente a la
cámara y dice: "Esta es la promesa de Dios a los patriarcas de la nación
judía".
El mapa muestra un Estado judío que no solo incluye los
territorios palestinos ocupados por Israel y
los Altos
del Golán anexados, sino también partes de Jordania, Líbano, Egipto, Irak, Siria y Arabia
Saudita. Un territorio que se extiende mucho más allá de la llamada Línea
Verde, que desde 1949 define las fronteras de Israel según el derecho
internacional.
"Son 3.000 kilómetros, casi tan grande como el Sáhara", dice Weiss, a quien algunos llaman "la madrina del movimiento de colonos israelíes". Weiss habla de "Gran Israel", en hebreo "Eretz Israel HaShlema". Traducido, esto no significa exactamente "Gran Israel", sino "Israel completo" o "Israel íntegro". Se trata de un concepto expansionista de origen bíblico que encuentra eco especialmente en la derecha israelí.
"A partidarios de la política de asentamientos, como el
ministro de Finanzas Bezalel Smotrich o el ministro de Seguridad Itamar Ben
Gvir, no les interesa ampliar Israel, sino completar la obra", explica el
historiador Gil Shohat en conversación con DW. Shohat dirige la fundación Rosa
Luxemburg en Tel Aviv, cercana al partido alemán Die Linke (La Izquierda).
"Para ellos, la reivindicación de todo el territorio histórico de
Palestina, o Eretz Israel como lo llaman, es una promesa
divina".
¿Qué se entiende por "Gran Israel"?
Según la interpretación, el concepto abarca distintos
territorios. Algunos lo entienden como el actual territorio del Estado
reconocido por el derecho internacional dentro de la línea de armisticio de
1949 (la Línea Verde), más los territorios palestinos ocupados desde
1967 - Cisjordania,
Jerusalén Este y Gaza -, los Altos del Golán anexados y la península del Sinaí,
que Israel devolvió a Egipto.
Otros aspiran a todo el territorio prometido en la Biblia:
desde el Nilo egipcio hasta el Éufrates, que atraviesa la actual Turquía, Siria
e Irak.
Las palabras de Weiss no son nuevas: provienen de una
entrevista con la cadena australiana ABC News en 2014. Sin embargo, sus ideas
han ganado influencia en la política israelí desde entonces, en
particular en el contexto de la guerra que Israel libra en Medio Oriente
desde octubre de 2023.
De posición marginal al corazón del gobierno
Así, en marzo de 2023, el ministro de Finanzas, Bezalel
Smotrich, provocó un incidente diplomático en un evento en París al hablar
detrás de un atril cubierto con un mapa de "Gran Israel". El mapa no
solo incluía como territorio israelí las zonas actualmente ocupadas por Israel,
sino también al país vecino Jordania.
Un año después, declaró al canal franco-alemán ARTE que el
"futuro de Jerusalén" es "extenderse hasta Damasco".
También el primer ministro Benjamin
Netanyahu se ha pronunciado en varias ocasiones sobre este
concepto. En septiembre de 2024 presentó sus planes para "el día después
de la guerra en Gaza" y mostró un mapa en el que Cisjordania aparecía
completamente anexada.
En agosto de 2025 dijo al canal israelí i24NEWS que se siente
"muy cercano" a la visión de "Gran Israel", lo que
llevó a Egipto y Jordania a exigir aclaraciones.
Desde Estados Unidos, Netanyahu recibió
respaldo. En febrero de este año, el embajador estadounidense en Israel, Mike
Huckabee, dijo al presentador Tucker Carlson que sería
"correcto" que Israel tomara el control de todo Medio Oriente,
tal como se promete en la Biblia.
La historia detrás de "Gran Israel"
En Génesis 15:18–21, Dios promete a Abraham y a sus
descendientes una tierra desde el Nilo hasta el Éufrates. Pensadores sionistas
como Theodor Herzl y Ze'ev Jabotinsky retomaron posteriormente estos límites
bíblicos en sus escritos. En sus diarios, Herzl describió la idea de una patria
bíblica como "excelente".
Jabotinsky abordó esta idea tanto en lo político como en lo
musical. En su canción "Smol Ha'Yarden" ("La orilla
izquierda del Jordán"), que luego se convirtió en el himno del movimiento
juvenil Betar que fundó, cada estrofa termina con el verso: "El Jordán
tiene dos orillas: esta es nuestra y la otra también".
El movimiento Betar de Jabotinsky se inscribe en el sionismo
revisionista, una corriente expansionista considerada precursora de partidos de
derecha como el Likud de Netanyahu. El padre de Benjamín Netanyahu,
Benzion Netanyahu, participó en ese movimiento y trabajó como secretario de
Jabotinsky poco antes de su muerte.
También el primer ministro fundador de Israel, David
Ben-Gurion, coqueteó con la idea de un Israel definido según criterios
bíblicos, aunque finalmente optó por un enfoque pragmático: primero la creación
de un Estado judío soberano, luego la expansión. Dejó abiertas las fronteras
del nuevo Estado en la declaración de independencia de 1948, como una puerta a
futuras ampliaciones territoriales.
En un discurso de 1937 expresó así su pensamiento: "La
aceptación del plan de partición no nos obliga a renunciar a Transjordania.
Nadie puede exigirnos que abandonemos nuestra visión. Aceptaremos un Estado
dentro de las fronteras fijadas hoy, pero los límites de las aspiraciones
sionistas son asunto del pueblo judío y ningún factor externo los
determinará".
La expansión ya es una realidad
Ya tras la guerra de independencia de 1948, Israel controlaba
considerablemente más territorio del previsto en el plan de partición de la ONU
para un futuro Estado israelí: en lugar del 56 por ciento asignado
originalmente, pasó a controlar alrededor del 77 por ciento del antiguo
territorio bajo mandato británico.
Tras la guerra de los Seis Días de 1967, se sumaron Jerusalén
Este, Cisjordania, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y el Sinaí. Con
excepción del Sinaí, que fue devuelto a Egipto en un acuerdo de paz, estos
territorios siguen bajo ocupación.
El derecho internacional no los reconoce como parte del
Estado de Israel. Pero sí lo hace la mayoría de la población israelí, afirma
Shohat: "Han pasado casi sesenta años desde que Israel ocupó estos
territorios. Incluso en los libros escolares de escuelas liberales en Tel Aviv,
Cisjordania y Gaza forman parte del territorio israelí".
Hoy, según la ONU, más de 700.000 colonos israelíes viven en
Cisjordania ocupada y en Jerusalén Este. En los Altos del Golán, las
estimaciones oscilan entre 23.000 y 31.000. Unos 20.000 drusos permanecieron en
la zona tras la anexión israelí.
El Consejo de Seguridad de la ONU considera que todos los
asentamientos israelíes más allá de la Línea Verde violan el derecho
internacional; en 2024, la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la
ocupación en un dictamen.
Aún sin consenso mayoritario, pero gana terreno
Hoy, la idea de "Gran Israel", pese a su creciente apoyo, todavía no forma parte del consenso mayoritario en Israel, según Shohat: "La ocupación de la Palestina histórica - es decir, Israel, Cisjordania y Gaza - está normalizada. La normalización de asentamientos permanentes en el sur del Líbano o en partes de Siria aún no la veo. Pero eso podría cambiar si no hay una oposición seria".
Esa oposición existe, tanto dentro como fuera de Israel; aun
así, la idea de ampliar el territorio estatal ya ha encontrado eco en el
Gobierno israelí. En marzo de 2026, el ministro de Finanzas Smotrich pidió la
anexión del sur del Líbano.
En una conferencia de la organización de colonos Nahala,
liderada por Weiss en 2024, Smotrich, Ben Gvir y la propia Weiss promovieron
abiertamente la "emigración voluntaria" de palestinos desde
Gaza.
Ben Gvir declaró en el escenario: "Si no queremos
otro 7
de octubre, debemos volver a casa y controlar Gaza. Debemos encontrar
una vía legal para la emigración voluntaria e introducir la pena de muerte para
terroristas".
Dos años después, parece estar más cerca de ese objetivo: el
30 de marzo, el Parlamento israelí aprobó una ley que introduce la pena
de muerte para palestinos que sean condenados por tribunales
militares israelíes en los territorios palestinos ocupados por actos de
"terrorismo” con víctimas mortales.
(md/ms) – Tomado de D.W. / Alemania. En la imagen de Oren
Ben Hakoon (REUTERS), el ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir,
celebra la aprobación de la nueva ley que establece la pena de muerte para
palestinos.