La cuna de la Revolución libia ya no
luce como un campo de batalla. 15 años después de la muerte de Muamar al
Gadafi, la ciudad de Bengasi se reconstruye bajo la sombra del mariscal Khalifa
Haftar, evidenciando la paradoja de una Libia que se reconfigura mientras
persiste una división política profunda.
Libia sigue
siendo un país dividido, con dos realidades políticas muy distintas. Mientras
que el oeste del país está gobernado por un ejecutivo respaldado por la
comunidad internacional, el este y el sur siguen bajo el control del mariscal
Khalifa Haftar, cuya influencia militar ha sumido a Libia en un
estancamiento político.
A pesar de la relativa estabilidad en
términos de seguridad, los libios siguen esperando una reconstrucción política
completa más de una década después de la caída de la dictadura de Muamar
al Gadafi, que duró 40 años.
Los periodistas enfrentan serias dificultades para acceder a las dos Libias, ya que tanto en el este como en el oeste persisten fuertes restricciones a la prensa. Sin embargo, Bengasi, la segunda ciudad más grande del país, ha comenzado a reabrirse al mundo, aunque sigue bajo vigilancia.
Después de tres años de trabajos de
reconstrucción tras los intensos combates de la guerra civil, la ciudad lucha
por volver a la normalidad mientras sus habitantes esperan que el país
encuentre un camino hacia la paz y la estabilidad política.
Tomado de France 24.