El autor de 'La sociedad del cansancio' explica la
relación que existe entre la depresión y una sociedad centrada en la
positividad
Por Sandra Gonzálvez
El pensamiento de Byung Chul Han se ha convertido en una de las miradas más lúcidas, y también
más incómodas, para entender el malestar de la sociedad
contemporánea. El filósofo surcoreano ha analizado durante años cómo
la idea moderna de felicidad, éxito y rendimiento ha
transformado profundamente la forma en la que vivimos y nos
relacionamos con nosotros mismos.
Una de sus afirmaciones más citadas resume con claridad
su diagnóstico: “La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre de
excesiva positividad”. Esta reflexión, desarrollada en su obra 'La sociedad
del cansancio', señala un cambio radical respecto a las patologías del
pasado y pone el foco en un tipo de sufrimiento menos visible,
pero profundamente extendido.
La sociedad del rendimiento y el cansancio interior
En sus ensayos, Byung Chul Han explica que hemos pasado
de una sociedad disciplinaria a una sociedad del rendimiento.
Ya no existe una figura externa que obligue o prohíba: ahora cada individuo se
exige a sí mismo ser productivo, feliz, positivo y exitoso en todo momento.
El propio filósofo lo expresa de forma clara cuando afirma que el sujeto contemporáneo “se explota a sí mismo creyendo que se realiza”. Esta autoexigencia constante genera un cansancio profundo, no físico, sino mental y emocional.
Uno de los conceptos clave en el pensamiento de Han es el de positividad
excesiva. El filósofo sostiene que el mandato constante de pensar
en positivo, de superarse siempre y de convertir cualquier dificultad en
una oportunidad acaba convirtiéndose en una forma sutil de violencia.
Según sus palabras, esta positividad no deja espacio
para el fracaso, la tristeza o la vulnerabilidad. Todo lo negativo debe ser
eliminado, ocultado o transformado rápidamente en algo útil. Esta negación
sistemática de lo negativo provoca un colapso interior: la persona no
puede sostener la exigencia permanente de entusiasmo y termina agotada, aislada y deprimida.
Byung Chul Han también vincula la depresión con una creciente soledad social.
En una cultura que valora el rendimiento individual por encima del cuidado
colectivo, las personas quedan cada vez más solas frente a su propio
malestar. Desde su punto de vista, la depresión no es solo un
problema individual, sino un síntoma social que revela una forma
enferma de entender la vida.
Para Han, la felicidad convertida en
obligación es una trampa. Cuando ser feliz se transforma en un deber,
cualquier tristeza se vive como un fracaso personal. Esta presión
constante impide aceptar los límites humanos y genera una
relación hostil con uno mismo.
Las reflexiones de Byung Chul Han incomodan
porque cuestionan uno de los pilares de la cultura actual: la
creencia de que todo depende de la actitud personal. Al señalar que la
depresión es consecuencia de una sociedad excesivamente positiva,
el filósofo desplaza el foco del individuo al sistema y abre
un debate necesario sobre cómo vivimos, trabajamos y nos exigimos.
Tomado de Vanitatis – El Confidencial / Imagen de Europa
Press.