El presidente Donald Trump elogió el lunes a la selección
nacional de béisbol de Venezuela tras su victoria en semifinales del Clásico
Mundial de Béisbol, aprovechando el momento para lanzar una sugerencia
provocadora sobre el futuro estatus político del país: convertir a la nación
sudamericana en el más nuevo estado de la unión americana.
“¡Wow! Venezuela derrotó a Italia esta noche, 4-2, en la
semifinal del CMB (¡béisbol!). Se ven realmente muy bien. ¡Están pasando cosas
buenas en Venezuela últimamente! Me pregunto de qué se trata esta magia.
¿ESTADIDAD, #51, ALGUIEN?”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
Los comentarios se produjeron mientras Venezuela avanzaba en
el torneo internacional, avivando el orgullo nacional entre los venezolanos
dentro y fuera del país. El béisbol es ampliamente considerado el deporte más
popular de la nación petrolera.
La observación de Trump sobre la “estadidad”, sugiriendo que Venezuela podría convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos, pareció para muchos haber sido formulada en son de broma. Aun así, subraya un momento geopolítico altamente sensible, ya que Washington ha asumido un papel cada vez más activo en la transición política de Venezuela tras la remoción en enero del hombre fuerte Nicolás Maduro.
Estados Unidos ha respaldado al gobierno interino de
Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, y ha ampliado su influencia sobre
sectores clave, incluida la industria petrolera, como parte de esfuerzos más
amplios para estabilizar el país tras años de colapso económico y crisis
política. Trump ha descrito repetidamente a Rodríguez, quien fue vicepresidenta
de Maduro, como “maravillosa” y ha dicho que ha estado “haciendo un gran
trabajo”.
Trump también ha presentado los acontecimientos recientes en
Venezuela como un éxito de la política estadounidense, particularmente después
de que una operación militar estadounidense dentro de Caracas condujera a la
captura de Maduro el 3 de enero. Los más recientes comentarios de Truimp,
aunque informales, probablemente atraerán atención en medio de los debates en
curso sobre soberanía, influencia extranjera y el futuro del sistema de
gobierno venezolano.
No hubo una respuesta oficial inmediata de las autoridades
venezolanas ni de líderes de la oposición al mensaje de Trump.
Curiosamente, esta no es la primera vez que alguien asoma públicamente
la idea de que Venezuela se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
Semanas antes de la salida de Maduro en una operación
estadounidense realizada de madrugada en Caracas, la propia Rodríguez había
denunciado las afirmaciones de que figuras opositoras en el exilio promovían la
idea en Washington, propuesta que la entonces vicepresidenta de Maduro
describió como altamente ofensiva.
“Venezuela nunca será un estado de ningún otro país — nunca.
Nuestro pueblo nunca obedecerá órdenes de un puñado de bandidos sin patria. Le
decimos al gobierno de Estados Unidos, y a cualquier otro país: somos un pueblo
libre”, dijo durante un acto televisado a finales de noviembre.
A pesar de los esfuerzos de Rodríguez por restablecer los
lazos con Estados Unidos —incluida la reapertura de relaciones diplomáticas y
la apertura del sector petrolero a la inversión extranjera— figuras de alto
nivel dentro del régimen continúan mostrando alto rechazó a la idea que las
políticas que actualmente adopta el régimen dentro de Venezuela son dictadas
desde Washington.
El ministro del Interior de Venezuela y líder del partido
gobernante, Diosdado Cabello, afirmó el lunes que el chavismo no está
“acorralado” ni “en retirada”, incluso mientras el país atraviesa rápidos
cambios políticos y económicos.
“La opción es ganar — no hay otra opción”, dijo Cabello en un
mitin del Partido Socialista Unido de Venezuela en el estado Trujillo. “Eso
está garantizado por la unidad del pueblo y por continuar en el camino de Hugo
Chávez”.
Insistió en que “nada ni nadie podrá derrotar la revolución
bolivariana” y aseguró que sigue en el poder “con la compañera Delcy Rodríguez
al mando”.
Las declaraciones de Cabello subrayan una tensión central en
la transición venezolana: mientras Rodríguez ha liberado presos políticos,
promovido un proceso de amnistía e impulsado reformas para atraer inversión
extranjera, figuras clave del chavismo enfatizan la continuidad ideológica.
El Nuevo Herald – Texto tomado de yahoo noticias en español.
