Por Víctor Baptista*/ Opinión
Para los apresurados de cierta oposición, pareciera que siguen sin entender la vocación totalitaria del régimen y por eso viven dándose cabezazos contra la pared del infortunio.
Después del 03 de enero, la luna de miel es entre Trump y
Delcy y no lo disimulan. Trump porque su ambición sigue siendo los negocios, el
petróleo y el oro están por encima de cualquier nimiedad. Delcy, porque
necesita darle tiempo a su presidencia encargada, de mover sus piezas a lo
interno, y esperar una derrota de Trump en las elecciones del medio
tiempo. Creo que a ninguno les quita el sueño si hay un verdadero cambio
en Venezuela. Da fatiga ver de nuevo a dirigentes montados en actividades preelectorales,
ya se creen ministros, gobernadores, alcaldes, diputados, sin percatarse, o se
hacen los locos, que primero hay que comenzar a desmontar los soportes que
desde hace 27 años tiene el chavismo en todas las instituciones del país,
fuerzas Armadas, policías, servicios de inteligencia, fronteras, guerrillas,
narcotráfico, TSJ, Defensoría del pueblo, fiscalía, Asamblea Nacional,
Gobernaciones, y Alcaldías.
El reportaje del The Wall Street Journal sobre la CIA, Chevron y Venezuela es letal y lo lamentable es que para cierta oposición se sigue subestimando.
Un país que tiene todas sus instituciones secuestradas donde
se viola permanentemente la Constitución y además con una corrupción esparcida
ferozmente en cada rincón, no solo es terrible, es que debe obligarnos a ser
más acuciosos e inteligentes para ir trabajando en una estrategia alejada de
improvisaciones como la que llevamos arrastrando en los últimos 15 años.
La tan cacareada transición no ha comenzado, Trump y Delcy
andan en lo suyo. El gobierno se niega a la apertura, su consecuencia con el
binomio Partido - Estado, así lo corrobora. ¿De que vale hoy poner fecha a
elecciones en estas condiciones? Es hora de dejar arrebatos, es hora de
recorrer el país, para acompañar a los ciudadanos en sus luchas diarias:
aumento de sueldos y salarios, de las pensiones, apoyar a la gente en los
sectores populares, acompañar a los gremios y sindicatos en sus llamados a la
protesta. Para esto se necesita la unidad de todos, esa es la ruta. Ojalá los
dirigentes lo entiendan.
*Dirigente político en el estado Aragua.
