ARGEL (SPS/APS) -. El flujo de drogas procedente de Marruecos
constituye no solo una actividad criminal transfronteriza, sino también una
amenaza directa para la seguridad y la estabilidad de la región, debido a los
vínculos de este tráfico con redes de crimen organizado y al financiamiento de
grupos terroristas, destacó Ahmed Mizab, experto en cuestiones de seguridad y
estrategia.
En una entrevista concedida a la agencia APS, Mizab indicó
que el problema de las drogas provenientes de Marruecos no debe describirse
como un simple fenómeno clásico de contrabando, sino que debe analizarse en un
contexto más amplio relacionado con las redes de crimen organizado y sus
complejas alianzas.
Según él, Marruecos "lleva a cabo una verdadera guerra
por medio de la droga en su entorno regional" a través de redes
organizadas que gestionan este tráfico y se benefician de sus ingresos para
financiar actividades criminales peligrosas.
Los informes de la ONU y de organismos internacionales sitúan a Marruecos a la cabeza de los países productores y exportadores de kif procesado, lo que genera preocupación por los vínculos entre este tráfico, el financiamiento de grupos terroristas y las redes de crimen organizado, señaló el experto.
La economía clandestina basada en el tráfico de hachís se ha
transformado en una "economía de drogas", que financia redes
criminales organizadas e influye directamente en las economías nacionales,
agregó Mizab.
Para medir la magnitud de este fenómeno, Mizab se
refirió a informes españoles que mencionan la incautación de drones submarinos
utilizados en el transporte de cargamentos de drogas, así como el armamento de
redes mafiosas para proteger las operaciones de contrabando, revelando así el
nivel de organización y peligrosidad de este tráfico.
En este sentido, numerosos estudios recientes ya no se
limitan a examinar la relación entre crimen organizado y terrorismo, sino que
evidencian una verdadera fusión entre ambos fenómenos. El tráfico de drogas se
ha convertido en una de las principales fuentes de financiamiento de grupos
terroristas y de sus actividades subversivas, haciendo de esta economía
clandestina un componente de un sistema criminal integrado que amenaza la
estabilidad de los Estados y de las sociedades, subrayó.
Respecto a las repercusiones sociales de este fenómeno, Mizab
advirtió sobre los graves efectos de las drogas en los jóvenes, principal
objetivo de las redes de tráfico, ya que estos venenos afectan directamente las
capacidades mentales e incluso pueden impactar la estructura genética de las
personas, además de influir negativamente en los valores de la sociedad.
La propagación de las drogas no solo debilita a las fuerzas
vivas de la sociedad, sino que también contribuye al aumento de la criminalidad
y a la desintegración de los vínculos sociales, alertó el experto.
Las redes de tráfico de drogas vinculadas a Marruecos están
hoy organizadas a nivel internacional y utilizan medios tecnológicos
sofisticados para cruzar fronteras, incluso medios de transporte avanzados como
drones y drones submarinos, añadió, señalando que tales operaciones no pueden
realizarse de manera aislada, sino que forman parte de un sistema que les
proporciona protección e infraestructura necesaria.
En esta línea, el experto consideró que el Majzén brinda
cobertura a este tráfico y crea las condiciones para su perpetuidad, apoyándose
en informes de la ONU y de España que señalan la existencia de infraestructura
logística utilizada para el transporte de drogas, incluidos pequeños
aeropuertos empleados para trasladar cargamentos.
El régimen del Majzén instrumentaliza el tráfico de drogas
como un medio de chantaje político y económico, aprovechando su flujo para
presionar a ciertos países, especialmente España, donde este fenómeno se
entrelaza con el tema de la inmigración clandestina, convirtiendo a las drogas
en un elemento de un sistema de chantaje estratégico que amenaza la seguridad
regional y evidencia la implicación de las autoridades marroquíes en el apoyo a
redes del crimen organizado, indicó.
La continuación del flujo de drogas procedente de Marruecos
refleja una política deliberada basada en fomentar este tráfico y en
proporcionar todas las condiciones para su desarrollo, estimó Mizab, señalando
que los ingresos de este comercio ilegal también se destinan a operaciones de
lavado de dinero y al financiamiento de múltiples actividades criminales.
Así, este fenómeno hoy no se trata de un simple tráfico de
drogas, sino de una red criminal estructurada, con graves dimensiones de
seguridad, económicas y políticas, que amenaza la estabilidad de toda la
región, concluyó.
Fuente: SPS.
