Construida por el hombre esta isla le da a Pekín el
poder de vigilar y dominar tres corredores marítimos claves
Desde este punto estratégico, Pekín puede monitorear y
controlar rutas clave del comercio internacional.
Por Valentina Arayaaraya. valentina@diariouno.com.ar
En el corazón del Mar de China Meridional,
una isla artificial
se ha transformado en uno de los puntos más estratégicos del planeta. Entre
disputas territoriales y gigantescos barcos portacontenedores, este territorio
es esencial.
Se trata de una isla construida por el hombre que
ha alterado el equilibrio militar y económico de toda la región. Esta
estructura artificial de China no solo es un símbolo, es una herramienta de
poder.
El Arrecife de Fiery Cross (conocido en chino como Yongshu Reef y en filipino como Kagitingan) es un grupo de bancos de coral en el archipiélago disputado de las Islas Spratly, en el Mar de China Meridional. Aunque naturalmente eran pequeños arrecifes submarinos, a partir de 2014 China inició obras de recuperación de tierras construyendo una isla artificial de alrededor de 274 hectáreas sobre ellos.
El proceso consistió en dragar sedimentos y coral del fondo
marino para elevar el nivel del suelo sobre el agua, creando una plataforma
firme donde se edificaron instalaciones que van desde una pista de aterrizaje
de más de 3 km hasta hangares, muelles y estructuras para radar y
comunicaciones.
Por qué es tan importante esta isla
Hoy, Fiery Cross Reef tiene características propias de una
base militar moderna. Pistas de aterrizaje capaces de recibir aviones
de combate y transporte, antenas de vigilancia y radares de largo alcance,
zonas para repostaje y almacenamiento, y posiblemente equipos de guerra
electrónica.
La importancia de esta isla artificial se lee en tres claves:
- Control militar ampliado:
desde Fiery Cross, China puede desplegar aviones, realizar misiones de
vigilancia y establecer presencia permanente en una de las zonas marítimas
más disputadas del mundo. Las instalaciones permiten llevar a cabo
operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), cruciales
para monitorear movimientos de otras naciones.
- Proyección
de poder estratégico: la isla funciona como lo que algunos
analistas llaman un “portaaviones insumergible”: fija, protegida y
soberana. Su ubicación central permite a Pekín extender la cobertura aérea
y naval en casi toda la extensión del Mar de China Meridional,
acercándose a zonas reclamadas por Filipinas, Vietnam y otros países.
- Rutas
marítimas vitales: el Mar de China Meridional es una de las vías
de comercio más transitadas del mundo, por donde pasan bienes por trillones
de dólares anuales entre Asia, Europa y Oriente Medio. Controlar esta área
implica influencia sobre el flujo de mercancías, energía y recursos
naturales, es decir, sobre la estabilidad económica regional y global.
Tomado de Diario UNO / Argentina.