Por Manuel Villalba* / Opinión
Venezuela se deleitó de alegría suprema con un triunfo
inolvidable para la historia deportiva del país al obtener en un electrizante
juego una victoria de 3 carreras x 2 frente a la selección llena de estrellas de
USA. Una final que nos infló el alma Patria, que hizo llorar a propios y
extraños, que demostró el alto nivel beisbolístico del país.
No nos amilanamos ante nadie y a todos nuestros adversarios
los tratamos con el respeto que merecían.
Le dijimos al mundo que no solamente somos un país petrolero,
sino que también tenemos a una juventud de oro dispuesta a dar lo mejor de sí por
dejar en alto el tricolor patrio con sus 8 estrellas y su caballo mirando con
pundonor hacia el horizonte infinito.
Otro acontecimiento de igual relevancia lo marcó el
campeonato suramericano de Vóleibol femenino donde nuestras muchachas lograron
en 3 set derrotar al poderoso equipo de Brasil.
Estos 2 hechos deportivos nos unieron como país, tanto a los que viven fuera de nuestras fronteras como a los que estamos aquí. Por encima de las diferencias políticas, económicas, culturales, religiosas, etc., está Venezuela es la que debemos sacar de estos triunfos.
Dios quiera que estas victorias sirvan para rescatar el alma
Patria. Para comprender la importancia del deporte en el ámbito mundial. Que el
deporte es ciencia, planificación, estructura y apoyo a nuestros deportistas.
El deporte no puede, no debe ser visto como un gasto, sino como una inversión.
La politiquería, gente que no practico ningún deporte no
puede estar dirigiendo.
Tiene el gobierno bolivariano, con su actual presidenta
encargada, la oportunidad de sentar las bases para el desarrollo deportivo en
el país, no conformarse con estos logros. Ir en la búsqueda de la consolidación
de nuestro país como una potencia deportiva.
Viva Venezuela, viva la juventud de oro, esa que impulsó
Chávez con su visión de estadista.
*Profesor. Exdiputado a la Asamblea Nacional.
