Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como
las represalias iraníes, abarcan ahora a casi todo Oriente Medio. ¿Cómo
afectará esta confrontación a la guerra de Rusia contra Ucrania?
Las consecuencias de la guerra contra Irán, liderada por Estados Unidos e Israel, se sienten mucho más
allá de las fronteras de la región. Un ejemplo es Ucrania.
¿Menos armas para Ucrania?
El historiador militar austriaco Markus Reisner describe la
guerra en Oriente Medio como "un regalo estratégico para Rusia y China".
En su opinión, "Ucrania podría quedar relegada a un
segundo plano. En el peor de los casos, esto significará que dispondrá
de menos recursos como, en concreto, misiles antiaéreos
Patriot", comenta a DW Reisner, experto de la Academia Militar de
Wiener Neustadt, porque Estados Unidos ahora necesita el armamento para
una nueva guerra.
Ihor Semivolos, director del Centro de Estudios de Oriente
Medio de Kiev, coincide en que seguramente habrá una escasez de recursos
militares vitales para Ucrania y, en el caso de prolongarse la guerra
contra Irán,
eso haría que "Occidente tratara de hacer todo lo posible
para poner fin a la guerra en Ucrania". Eso fortalecería la
posición de Rusia.
"Para Ucrania es mejor que haya un fin rápido de la
guerra (en Oriente Medio) y no que se alargue", dice a DW, por su
parte, el autor ucraniano Vitali Portnikov. Y explica que,
una vez que Irán se
vuelva más predecible y deje de suponer una amenaza para sus vecinos,
habrá "estabilidad en Oriente Medio y un debilitamiento del poder
político y económico de China y Rusia en la región".
Precios elevados del petróleo y del gas benefician a Rusia
Una de las consecuencias globales más graves de una guerra
prolongada en Irán es
el evidente aumento, a largo plazo, de los precios del petróleo y del gas.
"Esto beneficia a Moscú", enfatiza Portnikov, porque económicamente
puede continuar con la guerra en Ucrania. En este caso, el Kremlin
intentará ofrecer energía a Europa a precios bajos a cambio de
concesiones.
De hecho, la guerra en Irán ya ha tenido un impacto
significativo en los precios mundiales del petróleo: el precio del barril de
crudo Brent superó los 80 dólares el 3 de marzo, mientras que una semana antes
rondaba los 71 dólares. Esto se debe al bloqueo de facto por parte de Irán del
Estrecho de Ormuz. Esta ruta transporta petróleo desde el Golfo Pérsico hasta
el Océano Índico y, de allí, a otras regiones del mundo.
Wilfried Jilge, experto en Rusia y Ucrania del Consejo Alemán
de Relaciones Exteriores (DGAP), duda de que los efectos a largo plazo de los
altos precios del petróleo puedan compensar las pérdidas que Rusia ha sufrido
por las numerosas sanciones occidentales. "Estamos presenciando un
debilitamiento gradual y una crisis en la economía rusa que ya no se puede
negar", comenta Jilge a DW.
Mayor pérdida de prestigio para Rusia
Aunque puede tener efectos positivos para Rusia, la guerra en
Irán también pone de relieve una debilidad importante de Moscú: actualmente no
puede apoyar a Irán, uno de sus aliados más importantes. Según Jilge,
"vemos que Rusia ya no puede ejercer su influencia en otras regiones
debido a la guerra en Ucrania". Según el experto, es muy posible que en el
entorno de Vladimir Putin se pregunten, cada vez más, "qué sentido tiene
seguir desperdiciando recursos en Ucrania cuando se sufre un deterioro
generalizado de la propia situación".
En este contexto, cabe mencionar el derrocamiento del régimen
de Bashar al
Asad, aliado de Moscú en Siria, a finales de 2024 y la detención del líder
venezolano Nicolás
Maduro, por parte de Estados Unidos, a principios de enero. Moscú no
reaccionó al respecto.
Experiencia ucraniana en Oriente Medio
Por otro lado, Ucrania podría fortalecer su posición
internacional gracias a la experiencia en el derribo de drones iraníes, que
Rusia utilizó, sobre todo, al comienzo de la guerra. Ahora fabrica sus
propios drones.
Irán, por su parte, ha atacado instalaciones militares
estadounidenses con sus drones en los últimos días. Volodimir Zelenski ha
dicho que Kiev podría enviar especialistas a la región del Golfo para interceptar
drones iraníes.
Jilge cree que Europa tendría que aumentar ahora su
apoyo a Ucrania, sin esperar al final de la guerra en Irán. Por ejemplo,
luchando más activamente contra la flota
fantasma rusa, utilizada tanto para la exportación ilegal de petróleo como
para fines militares. "Y sin duda deberíamos avanzar ahora para mejorar
las capacidades militares de Ucrania y habría que emprender nuevas
iniciativas".
(rmr/ms) – Tomado de D.W. / Alemania.