OJALÁ ESTEMOS A LA ALTURA DEL _NUEVO MOMENTO
POLÍTICO_ QUE NOS CONVOCA A TODOS
Además de los formalizados en
la primera tanda, se han postulado nuevos nombres como los de Eglée
González Lobato y Vladimir Villegas que buscan ampliar las
posibilidades del acuerdo
Que la oposición representada
en la AN actúe como oposición de Estado y no
como_ oposicionismo ramplón y mediocre
Sí algo puedo decir que
lograron mis tres postulaciones al cargo de Defensor del Pueblo (2017,
2024 y 2026) es haber sensibilizado incluso a vastos sectores del chavismo de
que en particular el Poder Ciudadano no debe ser sometido a la lógica
del proyecto de partido-Estado. Con satisfacción puedo decir que abrimos
la trocha.
Pareciera que ya es patrimonio de todos la idea con arreglo a la cual el Fiscal General debe ser designado escuchando de modo preponderante la voz del Poder Ejecutivo (como ocurre en EEUU, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, España y Colombia, entre otros muchos países, y como se acostumbraba durante el llamado puntofijismo) pero el Defensor debe serlo teniendo en cuenta la pluralidad política nacional y resguardando el espíritu y la letra de la Constitución que impone su independencia partidista absoluta. Por cierto, ojalá que esta misma convicción sea adoptada a la hora de designar al nuevo Contralor. Una Defensoría y una Contraloría autónomas e independientes son cruciales para atajar a tiempo y evitar que se generalicen los brotes de violación a los DD.HH. y de corrupción.
Ésta es una práctica que no
sólo debe ser internalizada por el PSUV y los otros partidos de gobierno
sino por la oposición representada en la Asamblea Nacional. Sería una
lástima que se desperdiciara la ocasión para mostrar la estatura de una oposición
de Estado, que pone los acuerdos y consensos por encima de las miserias del
oposicionismo ramplón y mediocre.
Ojalá se esté a la altura de
este nuevo momento político que debe convocarnos a todos.
Más allá de los nombres
formalizados en la primera tanda de postulaciones, se han postulado otros, como
por ejemplo los de Eglée González Lobato y Vladimir Villegas, que
además de tener excelentes credenciales para el cargo, buscan ampliar las
posibilidades para el consenso que el país reclama. Que no se pretenda sacar de
la manga pretensiones de estricto sectarismo partidista que no se corresponden
con el testimonio de desprendimiento que todos debemos ofrecer en razón de los
intereses del país y del proceso de cambios en curso.
Venezuela espera de su liderazgo sindéresis y madurez. Que no volvamos, a cuenta de pequeñeces, a las fracturas del pasado reciente. Hay una oportunidad para la grandeza y la unidad nacional. No la desperdiciemos.
