El dirigente opositor venezolano, recién salido de la cárcel,
reivindica su estrategia de persuasión y consenso frente al Gobierno
Por Alonso Moleiro
Enrique Márquez (Maracaibo, 62 años) defiende que la
democracia en Venezuela debe recuperarse paso a paso y desde dentro de las
instituciones del chavismo. Esa postura lo distancia de algunos liderazgos de
la oposición, pero está convencido de que, en el actual marco político, es
necesario actuar dentro de la legalidad vigente para empujar una apertura
política basada en la persuasión y el consenso.
Recién salido de la cárcel, Márquez —un político
socialdemócrata moderado— ha aprovechado el impulso de la ley de amnistía y la
invitación personal que le hizo Donald Trump para asistir a su discurso del
Estado de la Unión para hablar en voz alta, criticar de manera expresa y
denunciar el estado actual de la política y de los derechos constitucionales en
Venezuela.
Su presencia en Washington causó cierto ruido y cayó mal en
sectores importantes de la oposición venezolana. El dirigente, que considera
fundamental el papel de Estados Unidos en el regreso a la democracia, prefiere
evadir la polémica.
Pregunta. ¿Cómo ve la situación actual?
Respuesta. Creo que Venezuela es otro país después del 3 de
enero. Un factor externo se convierte en un evento que gira de forma dramática
el cuadro interno. Obviamente, hay un nuevo juego: los actores se movieron.
Esos sucesos encontraron a la oposición desubicada. El Gobierno estadounidense
ha tomado decisiones polémicas, complicadas, pero le brindan al país una
oportunidad.
P. ¿Qué opina de que Delcy Rodríguez esté en el poder?
R. Dependerá de sus actuaciones. Ella es el resultado de las
circunstancias. Lo que sí considero es que está obligada a hacer los cambios
que están planteados en el país. Nuestro papel será hacer política y forzar
esos cambios.
P. ¿Cómo se puede forzar ese tránsito?
R. Necesitamos una concertación de la sociedad venezolana
para presionar al gobierno. Que continúen los cambios en la dirección correcta.
Ahora mismo estamos en el proceso de nombramiento de un nuevo fiscal general y
un defensor del pueblo, dada la renuncia de ambos. Nosotros deberíamos aspirar
a un fiscal que tenga autonomía en el cargo, que sea garante del Estado, como
le corresponde, equidistante de los actores políticos. Pero si no nos gusta
tanto el proceso y nos salimos de él, estaríamos cometiendo un error. Hay que
participar e influir desde dentro.
P. El aparato represivo del régimen sigue activo.
R. Sí, claro. Pero la única manera de avanzar hacia la
democracia es retando esa situación. Aquí tenemos que ir a un proceso de
renovación total de los poderes públicos. Hay que recobrar la libertad de
expresión plena, que nos conduzca a una democracia a través de una elección
transparente.
P. Los sectores que respaldan a María Corina Machado
sostienen que, con su liderazgo tan claro, lo lógico sería alinearse con su
estrategia. ¿Qué les responde?
R. Respeto mucho a María Corina Machado. Me parece una mujer
muy valiente, perseverante, inteligente. Tiene muchas virtudes como persona,
sin dudas. Por algo ha sido reconocida con el Nobel de la Paz. Es una de las
líderes más importantes del país. Pero eso no significa que todos dejemos de
hacer política. En política no deben existir devotos. En este momento, por
tener un punto de vista propio, estoy recibiendo más ataques de la oposición
que del chavismo. Insultos bastante desconsiderados, por cierto. Los caminos
para conquistar la democracia no tienen por qué ser excluyentes. Además, no hay
elecciones planteadas en lo inmediato.
P. Sus palabras elogiosas hacia José Luis Rodríguez Zapatero
han generado críticas en algunos sectores.
R. Me aproximé a este tema desde el punto de vista personal.
El señor Zapatero se comportó como un verdadero amigo, como un caballero, con
mi familia mientras estuve preso. Yo no puedo ser malagradecido. También al
presidente Donald Trump le di personalmente las gracias por lo que hizo por mi
salida de prisión. Y al expresidente dominicano Leonel Fernández, así como al
expresidente panameño Martín Torrijos. Somos víctimas de una visión de la
realidad gobernada por el odio instaurado en las redes sociales.
P. ¿Comparte los puntos de vista de Zapatero sobre la crisis
venezolana?
R. Tengo coincidencias y algunas diferencias. He sido testigo
de su trabajo para liberar presos políticos. Zapatero ha hecho una
intermediación fundamental para sacar a gente de la cárcel en Venezuela. Yo
tengo derecho a agradecer a quienes me han ayudado. La nobleza obliga.
P. ¿Cómo ve el papel de Estados Unidos en la crisis
venezolana?
R. Debo decir que hubiera preferido otro desenlace para
Venezuela. La comunidad internacional, no solo Estados Unidos, dio muchas
oportunidades a Nicolás Maduro para que reflexionara, para que asumiera
responsabilidades, para que abriera espacios para la democracia. No fue
posible. Las organizaciones internacionales tuvieron muchos problemas para
encontrar una solución. Los venezolanos veíamos con mucho pesimismo lo que iba
a ocurrir, porque ya lo hemos intentado todo para recobrar la libertad.
P. ¿Le preocupa la pérdida de soberanía nacional en manos de
una potencia extranjera?
R. Lo primero que hay que recuperar es la soberanía popular,
la capacidad de dirigir nuestro propio destino. Estados Unidos no está
interesado en una ocupación permanente. Creo que ellos tienen un plan coherente
para este proceso.
P. ¿Cuánto tiempo puede durar ese proceso?
R. Creo que el menor posible, pero el necesario para hacer
las cosas bien. Tampoco es tan malo tener de socio comercial a la principal
potencia del planeta. No es malo venderle nuestro petróleo, tener un
entendimiento económico cercano con un país con tanto poder de consumo.
Necesitamos superar la pobreza, bajar la migración, reencontrarnos con nuestras
familias, generar empleos de calidad, recuperar nuestra industria petrolera y
nuestro sector privado. Estados Unidos juega un papel importante en nuestra lucha
por la democracia.
P. ¿Cómo evalúa el papel del ministro de Defensa, Vladimir
Padrino López, tras lo ocurrido el 3 de enero?
R. Tengo una observación más técnica que política sobre el
tiempo que lleva como ministro. Usualmente, el mundo militar está fundamentado
en la rotación de sus cargos. Hay una forma natural de ocupar responsabilidades
en las Fuerzas Armadas. Padrino debería abrir camino a las nuevas generaciones.
Son 12 años en el mismo cargo. Percibo que hay que abrir espacios. Y no lo digo
desde la acusación, sino desde la lógica profesional.
P. ¿Deberían poder regresar al país exfuncionarios como
Miguel Rodríguez Torres?
R. Son casos particulares, cada uno tiene su carga. Cada
quien tiene su karma espiritual y su karma político. Rodríguez Torres también
fue perseguido, estuvo preso y le dijeron cosas feas a su familia. Celebro que
regrese, porque merece estar aquí en su patria. Así como hablo de él, hablo de
todo el exilio.
P. ¿Se ve aspirando a la presidencia en una eventual
transición?
R. Aspiré a la presidencia en el 2024 para intentar
desarrollar una política. Mi objetivo ahora es lograr que haya una elección
democrática al final de un proceso de defensa de la Constitución. Cuando
lleguemos a ese puente, tendremos que ver en cuáles condiciones estamos.
Tomado de El País / España.
