Teherán bombardea un gran petrolero kuwaití en Dubái
en otra jornada de escalada de tensiones
China y Pakistán —este último país, junto con Turquía
y Egipto, está liderando la mediación entre Irán y EEUU— han
propuesto este martes un plan de cinco puntos para conseguir
el final de la guerra en Oriente Próximo, arrancada el pasado 28
de febrero con el ataque sorpresa israelí contra Teherán que acabó con
la vida del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. A
la espera de las reacciones oficiales, la contienda ha vivido una nueva jornada
de ataques cruzados y amenazas. Las iraníes han ido más allá: la Guardia
Revolucionaria ha asegurado en un comunicado que a partir de este miércoles
atacará instalaciones de empresas estadounidenses por
"cada bombardeo terrorista" de EEUU e Israel. Irán ha
publicado una lista de 18 empresas de EEUU que podrían ser objetivo. Entre
ellas están Google, Apple, Microsoft, Boeing, Tesla e Intel.
El plan propuesto por China y Pakistán —esta es la primera vez que Pekín se involucra en esta guerra— propone un alto el fuego primero, para empezar entonces las negociaciones de paz, que llevarían a un parón a los ataques contra la infraestructura civil y energética de la región para, después, determinar la seguridad del estrecho de Ormuz y el libre paso de crudo y mercancías por la vía marítima, una de las más transitadas del mundo.
Después de todo ello, según el plan, China y Pakistán
llamarían entonces a conversaciones para llegar a un acuerdo de paz,
dentro de las garantías y principios de Naciones Unidas. Ni
Teherán ni Washington se han pronunciado al respecto
en una jornada, la de este martes, marcada por una clara escalada de
tensiones.
Irán ha atacado este martes por la mañana un carguero
kuwaití cargado con petróleo con destino a China, según ha
confirmado Emiratos Árabes Unidos. El barco, que ha sido golpeado
con un dron en aguas territoriales de Dubái, esperaba en la entrada
de Ormuz, cerrado parcialmente por una Irán que tan solo
permite el paso de barcos de países "no enemigos" que paguen un peaje
a Teherán.
"El futuro de Ormuz no puede ser decidido solo por
Irán. Todos los países de la región debemos participar en
ello. Pero lo que está claro es que los ataques de Irán contra nosotros han tenido un efecto
catastrófico en nuestra relación. Encontraremos una forma de trabajar
conjuntamente en el futuro, pero la elección de arrastrarnos a la guerra no
hace más que tensionarnos", ha declarado este martes el portavoz del Ministerio
de Exteriores qatarí.
Todos estos países, durante el último mes, han sido duramente
castigados por Teherán, tanto por la imposibilidad de transitar por Ormuz como
por los bombardeos constantes. En la mayoría de los casos, la
República Islámica ha atacado instalaciones
petroleras de todos estos países del Golfo.
La tensión regional es tal, de hecho, que Arabia
Saudí, Emiratos y Baréin están presionando a EEUU para que
no termine con la guerra hasta que no se asegure de un cambio de régimen en Irán suficiente como para
"asegurar un gobierno persa más dócil y menos
beligerante", según la agencia de noticias Bloomberg.
"Todos estos países que no pueden conseguir petróleo por
Ormuz, como el Reino Unido [...], tengo una sugerencia para
vosotros: comprad de EEUU, que tenemos mucho, y tened un poco de
valentía e id al estrecho y TOMADLO. Tendréis que aprender a valeros
por vosotros mismos. EEUU ya no estará ahí para ayudaros, de la misma forma que
no habéis estado de nuestro lado", ha dicho el presidente
estadounidense, Donald Trump, en redes sociales.
Un futuro incierto
El ataque contra el petrolero kuwaití de este martes, sin
embargo, no ha causado víctimas, y Kuwait ha asegurado que el vertido de
petróleo del barco ha sido contenido. Los bombardeos en la región,
no obstante, no paran.
Y a pesar de las supuestas negociaciones que "deberían
tener lugar esta semana en Islamabad", según el ministro de
Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, fuentes anónimas estadounidenses
han asegurado este martes que miles de paracaidistas y marines estadounidenses están
llegando estos días a Oriente Próximo, mientras se preparan para una posible invasión
terrestre contra Irán.
El gran objetivo, según filtraciones de la Casa
Blanca, podría ser la isla de Jark, el epicentro del comercio de crudo iraní. Esta isla, a apenas
unos kilómetros de la costa continental persa, apenas ha sido golpeado en el
último mes: los expertos consideran viable su captura por parte de Washington,
pero no su mantenimiento ante la facilidad que tendría Irán de golpearla y
causar bajas entre los soldados estadounidenses.
"El frente de resistencia mostrará más sorpresas al
enemigo en los próximos días, sobre todo en Bab al Mandab", ha
dicho este martes una fuente del gobierno iraní a la agencia Tasnim,
vinculada a la Guardia Revolucionaria del país persa.
Durante los últimos días, Teherán ha amenazado con usar a los
rebeldes hutíes de Yemen —aliados de la
República Islámica— para atacar también el tráfico a través del estrecho de Bab
al Mandab, que separa el mar Rojo del océano Índico.
La activación de este nuevo frente sería una auténtica debacle para la economía
mundial y los precios del petróleo y gas mundiales, ya disparados por
culpa de la guerra entre Irán, Israel y EEUU.
Tomado de El Periódico. Imagen: Jaime León / EFE