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31 marzo, 2026

China y Pakistán proponen un plan de paz e Irán amenaza con atacar a empresas como Microsoft, Google y Apple

 El Periódico 

Teherán bombardea un gran petrolero kuwaití en Dubái en otra jornada de escalada de tensiones

Adrià Rocha Cutiller

China y Pakistán —este último país, junto con Turquía y Egipto, está liderando la mediación entre Irán y EEUU— han propuesto este martes un plan de cinco puntos para conseguir el final de la guerra en Oriente Próximo, arrancada el pasado 28 de febrero con el ataque sorpresa israelí contra Teherán que acabó con la vida del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. A la espera de las reacciones oficiales, la contienda ha vivido una nueva jornada de ataques cruzados y amenazas. Las iraníes han ido más allá: la Guardia Revolucionaria ha asegurado en un comunicado que a partir de este miércoles atacará instalaciones de empresas estadounidenses por "cada bombardeo terrorista" de EEUU e Israel. Irán ha publicado una lista de 18 empresas de EEUU que podrían ser objetivo. Entre ellas están Google, Apple, Microsoft, Boeing, Tesla e Intel.

El plan propuesto por China y Pakistán —esta es la primera vez que Pekín se involucra en esta guerra— propone un alto el fuego primero, para empezar entonces las negociaciones de paz, que llevarían a un parón a los ataques contra la infraestructura civil y energética de la región para, después, determinar la seguridad del estrecho de Ormuz y el libre paso de crudo y mercancías por la vía marítima, una de las más transitadas del mundo. 

Después de todo ello, según el plan, China y Pakistán llamarían entonces a conversaciones para llegar a un acuerdo de paz, dentro de las garantías y principios de Naciones Unidas. Ni Teherán ni Washington se han pronunciado al respecto en una jornada, la de este martes, marcada por una clara escalada de tensiones. 

Irán ha atacado este martes por la mañana un carguero kuwaití cargado con petróleo con destino a China, según ha confirmado Emiratos Árabes Unidos. El barco, que ha sido golpeado con un dron en aguas territoriales de Dubái, esperaba en la entrada de Ormuz, cerrado parcialmente por una Irán que tan solo permite el paso de barcos de países "no enemigos" que paguen un peaje a Teherán.

"El futuro de Ormuz no puede ser decidido solo por Irán. Todos los países de la región debemos participar en ello. Pero lo que está claro es que los ataques de Irán contra nosotros han tenido un efecto catastrófico en nuestra relación. Encontraremos una forma de trabajar conjuntamente en el futuro, pero la elección de arrastrarnos a la guerra no hace más que tensionarnos", ha declarado este martes el portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí.

Todos estos países, durante el último mes, han sido duramente castigados por Teherán, tanto por la imposibilidad de transitar por Ormuz como por los bombardeos constantes. En la mayoría de los casos, la República Islámica ha atacado instalaciones petroleras de todos estos países del Golfo.

La tensión regional es tal, de hecho, que Arabia Saudí, Emiratos y Baréin están presionando a EEUU para que no termine con la guerra hasta que no se asegure de un cambio de régimen en Irán suficiente como para "asegurar un gobierno persa más dócil y menos beligerante", según la agencia de noticias Bloomberg.

"Todos estos países que no pueden conseguir petróleo por Ormuz, como el Reino Unido [...], tengo una sugerencia para vosotros: comprad de EEUU, que tenemos mucho, y tened un poco de valentía e id al estrecho y TOMADLO. Tendréis que aprender a valeros por vosotros mismos. EEUU ya no estará ahí para ayudaros, de la misma forma que no habéis estado de nuestro lado", ha dicho el presidente estadounidense, Donald Trump, en redes sociales.

Un futuro incierto

El ataque contra el petrolero kuwaití de este martes, sin embargo, no ha causado víctimas, y Kuwait ha asegurado que el vertido de petróleo del barco ha sido contenido. Los bombardeos en la región, no obstante, no paran.

Y a pesar de las supuestas negociaciones que "deberían tener lugar esta semana en Islamabad", según el ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, fuentes anónimas estadounidenses han asegurado este martes que miles de paracaidistas y marines estadounidenses están llegando estos días a Oriente Próximo, mientras se preparan para una posible invasión terrestre contra Irán.

El gran objetivo, según filtraciones de la Casa Blanca, podría ser la isla de Jark, el epicentro del comercio de crudo iraní. Esta isla, a apenas unos kilómetros de la costa continental persa, apenas ha sido golpeado en el último mes: los expertos consideran viable su captura por parte de Washington, pero no su mantenimiento ante la facilidad que tendría Irán de golpearla y causar bajas entre los soldados estadounidenses.

"El frente de resistencia mostrará más sorpresas al enemigo en los próximos días, sobre todo en Bab al Mandab", ha dicho este martes una fuente del gobierno iraní a la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria del país persa.

Durante los últimos días, Teherán ha amenazado con usar a los rebeldes hutíes de Yemen —aliados de la República Islámica— para atacar también el tráfico a través del estrecho de Bab al Mandab, que separa el mar Rojo del océano Índico. La activación de este nuevo frente sería una auténtica debacle para la economía mundial y los precios del petróleo y gas mundiales, ya disparados por culpa de la guerra entre Irán, Israel y EEUU.

Tomado de El Periódico. Imagen: Jaime León / EFE