Por Juan Linares
Los trabajadores venezolanos, los pensionados y
jubilados viven hoy una paradoja cruel: el salario mínimo ronda los 0.29 - 0.30
dólares mensuales, mientras que la canasta básica familiar de acuerdo con el
CENDAS - FVM se requerirían más de 1.700 salarios mínimos para cubrir el costo
de la canasta alimentaria que se ubicó en un monto equivalente a 677 dólares en
enero. Por este motivo se debe producir un aumento salarial en el mes de marzo de
$300 al mes y para mayo llevarlo a $600 y a medida que vaya aumentando la
producción petrolera, según estimaciones de fuentes estadounidenses, el
petróleo Brent su precio hoy está en 93.04
$US el barril por el conflicto entre Irán USA e Israel.
Para finales de año se predice una producción en Venezuela entre 1.500.000 y 1,800,000 barriles diarios de crudo. No hay excusa para que el régimen continúe negando el aumento salarial y violando el artículo 91 de la Constitución Nacional.
Actualmente esto significa que los ingresos formales apenas cubren el 1% del costo de la vida, con Bono que solo alcanzan para alimentar a una familia unos 10 días y sin garantía de medicinas ni servicios médicos dignos.
1. Salario digno: poder adquisitivo frente a la canasta básica.
La siguiente
tabla muestra la brecha entre el salario mínimo y el costo de la canasta
básica:
Salario Mínimo mensual oficial su valor aproximado es
0.29 - 0.30 $US.
Canasta básica alimentaria familiar (5 personas) su
valor aproximado es: 600 + 700 $US.
El ingreso “integral” (salario + bonos) es de : ~160–161 USD.
Porcentaje de Salario Mínimo vs Canasta Básica es de:
Menos del 1% .
Ante este dantesco cuadro hay que agregar algunos otros valores negativos para los trabajadores, pensionados y jubilados como son:
Inflación: 270% (+ la especulación, no medible).
Devaluación: 517% (el bolívar ya no cae, la oficial porque es más alta con la especulación).
Este desequilibrio evidencia que ni el salario mínimo ni el ingreso total oficial llegan ni al 30% de la canasta básica. Un salario digno debe indexarse al dólar petrolero, con ajustes automáticos y una cláusula que garanticen que nunca quede por debajo de un mínimo vital para cubrir alimentación, medicinas, vivienda y recreación.
2. Contratación colectiva y libertad sindical sin represión,
Con un salario tan bajo, la contratación colectiva es
la única herramienta real para compensar el poder desigual entre trabajadores y
empleadores.
Sin embargo, en la práctica se ha impuesto un modelo de cooptación sindical, donde los dirigentes son controlados por el aparato político y los derechos de huelga se reprimen o se judicializan. Para un país democrático, la libertad sindical implica:
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Elecciones sindicales libres,
sin interferencia de organismos estatales.
Respeto a los
convenios colectivos y a la herramienta de la huelga. Garantía de que ningún
trabajador sea despedido por organizarse o protestar.
Contratación colectiva y libertad sindical sin represión
Con un salario tan bajo, la contratación colectiva es
la única herramienta real para compensar el poder desigual entre trabajadores y
empleadores.
Sin embargo, en la práctica se ha impuesto un modelo
de cooptación sindical, donde los dirigentes son controlados por el aparato
político y los derechos de huelga se reprimen o se judicializan.
Para un país democrático, la libertad sindical implica:
Respeto a los convenios colectivos y a la herramienta de la huelga.
Garantía de que ningún trabajador sea
despedido por organizarse o protestar.
Solo así los trabajadores podrán incidir en los acuerdos salariales, de seguridad laboral y en la reestructuración de las empresas básicas.
3. Seguridad jurídica y garantías de debido proceso
Con la histórica exposición a expropiaciones
arbitrarias, los inversores se muestran reacios a colocar capital en la
industria siderúrgica, aluminio y otros sectores estratégicos.
La ausencia de un verdadero Estado de Derecho y de
garantías de debido proceso desincentiva la inversión nacional e internacional,
paralizando la reconstrucción de la infraestructura productiva.
Para recuperar la confianza, se requiere:
Independencia real del poder judicial.
Reformas que limiten la posibilidad de expropiación sin compensación justa.
Mecanismos claros de arbitraje y protección de la propiedad.
Un marco de seguridad jurídica es tan importante como la cantidad de dólares que ingresa, porque sin él no habrá inversión seria ni empleos estables.
4. Programas de reinserción laboral para la diáspora
Más de 7 millones de venezolanos han emigrado en la
última década, la mayoría cualificados: ingenieros, técnicos, médicos,
trabajadores petroleros y de la industria.
Al regresar, muchos se encuentran sin un sistema que
reconozca sus títulos, experiencia o certificaciones adquiridas en el exterior.
Un programa sensato de reinserción laboral debe incluir:
Validación de estudios y certificaciones internacionales.
Incentivos fiscales para empresas que contraten a trabajadores retornados.
Incorporación sistemática de estos perfiles en PDVSA, Sidor, Alcasa y otras empresas estratégicas
La diáspora es un recurso humano, no solo un drama demográfico. Su retorno, bien gestionado, puede ser el motor de la reindustrialización.
5. Libertad, democratización y meritocracia como condición de base.
La corrupción,
la falta de libertades personales y económicas y la ocupación de cargos
públicos por “amiguitos del PSUV” en lugar de personas con conocimiento y
experiencia, han asfixiado el país.
Para que la economía realmente despegue se requiere un
escenario democrático donde:
Los cargos públicos se ocupen por jerarquía, mérito y capacidad técnica, no por lealtad política.
Existan garantías reales de pluralismo político y sindical.
Los trabajadores participen en la toma de decisiones de las empresas donde producen.
La reactivación económica no se logra con anuncios de inversión, sino con: Un salario digno y estable, cercano a los 300–600 dólares mensuales, Igualmente las pensiones y jubilaciones. Respeto a la contratación colectiva y a la libertad sindical. Seguridad jurídica y garantías de debido proceso. Programas de reinserción laboral que valoren la experiencia de los migrantes. Y, por encima de todo, con la democratización del país y la instalación de una cultura de meritocracia, donde quienes ocupan cargos importantes tengan conocimiento, no solo influencia política.
El Estado venezolano recibió miles de millones de
dólares por petróleo, con un ingreso cercano a 5.360 millones de dólares “Según las declaraciones de Donald Trump, la
administración estadounidense habría comercializado unos 80 millones de
barriles de petróleo venezolano —presumiblemente provenientes de cargamentos
incautados—. Tomando como referencia un precio de 67 dólares por barril, esta
operación representaría un ingreso de 5.360 millones de dólares, una cifra que
el exmandatario destaca como parte del impacto económico sobre el Estado
venezolano…” Ahora se tiene una
producción diaria de crudo que se acerca a los 1.200.000 barriles, con
proyecciones de alcanzar 1.500.000 antes de fin de año. Actualmente el crudo
Brent, de referencia mundial, subió este domingo 8 de marzo a las 22:15 (GMT) a
108,10 dólares por barril por el conflicto bélico en el Medio Oriente. Con
estos recursos, un ajuste salarial urgente a 300 dólares en marzo y 600 dólares en mayo no es una utopía, sino
una exigencia económica y ética…
Entonces es necesario exigir al gobierno interino de Venezuela un aumento salarial y de pensiones. Todos los trabajadores, pensionados y Jubilados este jueves 12 de marzo a exigir aumento de Salario y pensiones. Son cuatro (4) años sin aumento para la administración pública nacional. Es Justicia exigir un salario digno.
