Según informó Axios, los diálogos se desarrollan por fuera de
la diplomacia formal, en medio de una crisis económica y social que empuja al
régimen a un escenario límite
WASHINGTON.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco
Rubio, mantiene conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y
cuidador de Raúl Castro, según
reveló el medio Axios. Los contactos se producen en un momento
de fuerte
presión sobre el gobierno cubano y, de acuerdo con tres fuentes
confiables, se desarrollan por fuera de los canales diplomáticos
oficiales de la isla.
En la administración Trump prevalece la convicción de que el
histórico dirigente, hoy de 94 años, continúa siendo la única figura
con autoridad real en Cuba. En ese marco, Washington busca interlocutores
con acceso directo al núcleo del poder castrista.
Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo” —apodo vinculado a una malformación física—, es escolta personal de su abuelo, lo que le otorga una posición privilegiada dentro del círculo más íntimo del régimen. Para Rubio y su equipo, el hombre de 41 años representa además a una generación más joven, con perfil empresarial, que empieza a reconocer el fracaso del comunismo tradicional y muestra interés en explorar un acercamiento con Estados Unidos.
Según las fuentes, Rodríguez Castro contaría también con
el respaldo de aliados vinculados al conglomerado militar Gaesa,
que controla amplios sectores de la economía cubana. En ese contexto, las
conversaciones mantienen un tono llamativamente cordial y evitan las
diatribas ideológicas sobre el pasado, un dato que sorprende incluso a
funcionarios experimentados en el trato con La Habana.
El trasfondo es una
situación económica y social crítica, que empuja al régimen a un escenario
de posible colapso. La crisis energética es crónica, los hospitales
suspenden cirugías, los alimentos escasean de manera extrema y la basura se
acumula en las calles de La Habana. A esto se suma el derrumbe del
turismo, que dejó de ser una fuente confiable de divisas.
El deterioro se profundizó tras la captura de Nicolás
Maduro en Venezuela. La pérdida del petróleo subsidiado que
Caracas enviaba durante años privó a Cuba de un sostén clave. Además, el
éxito militar estadounidense en la operación contra Maduro impactó en la moral
de los servicios de inteligencia cubanos, según evalúan analistas en
Washington.
En ese contexto, Rubio busca identificar en Cuba una
figura política comparable a Delcy Rodríguez que permita
negociar una salida ordenada de la crisis. Los asesores de Trump sostienen que
existe disposición a pactar incluso con adversarios históricos si eso garantiza
un cambio de régimen. El secretario de Estado, sin embargo, no mantiene
contacto con el presidente Miguel Díaz-Canel, a quien considera un
burócrata sin margen real de negociación.
Aunque el gobierno cubano niega la existencia de estos
contactos, el propio Donald Trump declaró ante la prensa que
llegó el momento de que la isla acepte un acuerdo.
El regreso de los herederos
En paralelo, el nombre de Alejandro Castro Espín volvió
a ganar peso en los círculos de poder. Único hijo varón de Raúl Castro, fue
el arquitecto del acercamiento con la administración de Barack Obama en
2014. Tras un período de ostracismo político, su reaparición pública en
2024 reavivó las especulaciones sobre un posible regreso.
Apodado “El Tuerto”, Castro Espín posee formación
militar y experiencia en la guerra de Angola. Durante años fue jefe
de inteligencia y principal asesor de su padre. Su caída en desgracia se
vinculó al escándalo de los ataques sónicos contra diplomáticos
occidentales en 2018, que una investigación periodística asoció con la
inteligencia rusa, con la que habría mantenido lazos estrechos.
Pese a ese antecedente, su perfil como cuadro ideológico y su
experiencia en negociaciones discretas lo convierten en un actor
potencialmente relevante en cualquier transición.
El proceso que impulsa Rubio es complejo y enfrenta resistencias
de los sectores más duros en ambos países. En Miami, congresistas
republicanos reclaman que Raúl Castro sea llevado ante la justicia por
episodios del pasado. Al mismo tiempo, el marco legal estadounidense impone
condiciones estrictas, como la liberación de presos políticos y la convocatoria
a elecciones libres.
Trump aún no tomó una decisión final, pero confía en las
alternativas que su secretario de Estado explora con cautela. La posibilidad de
que miembros de la familia Castro permanezcan en la isla sin exiliarse figura
entre los puntos más controvertidos. Mientras tanto, la población cubana
aguarda en medio de una crisis humanitaria que ya no admite dilaciones.
Agencia Reuters – Tomado de LA NACION / Argentina.