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18 febrero, 2026

Revelan que Rubio abrió contactos con el nieto de Raúl Castro para tantear una posible transición en Cuba

 La Nación 

Según informó Axios, los diálogos se desarrollan por fuera de la diplomacia formal, en medio de una crisis económica y social que empuja al régimen a un escenario límite

WASHINGTON.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantiene conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y cuidador de Raúl Castrosegún reveló el medio Axios. Los contactos se producen en un momento de fuerte presión sobre el gobierno cubano y, de acuerdo con tres fuentes confiables, se desarrollan por fuera de los canales diplomáticos oficiales de la isla.

En la administración Trump prevalece la convicción de que el histórico dirigente, hoy de 94 años, continúa siendo la única figura con autoridad real en Cuba. En ese marco, Washington busca interlocutores con acceso directo al núcleo del poder castrista.

Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo” —apodo vinculado a una malformación física—, es escolta personal de su abuelo, lo que le otorga una posición privilegiada dentro del círculo más íntimo del régimen. Para Rubio y su equipo, el hombre de 41 años representa además a una generación más joven, con perfil empresarial, que empieza a reconocer el fracaso del comunismo tradicional y muestra interés en explorar un acercamiento con Estados Unidos.

Según las fuentes, Rodríguez Castro contaría también con el respaldo de aliados vinculados al conglomerado militar Gaesa, que controla amplios sectores de la economía cubana. En ese contexto, las conversaciones mantienen un tono llamativamente cordial y evitan las diatribas ideológicas sobre el pasado, un dato que sorprende incluso a funcionarios experimentados en el trato con La Habana.

El trasfondo es una situación económica y social crítica, que empuja al régimen a un escenario de posible colapso. La crisis energética es crónica, los hospitales suspenden cirugías, los alimentos escasean de manera extrema y la basura se acumula en las calles de La Habana. A esto se suma el derrumbe del turismo, que dejó de ser una fuente confiable de divisas.

El deterioro se profundizó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. La pérdida del petróleo subsidiado que Caracas enviaba durante años privó a Cuba de un sostén clave. Además, el éxito militar estadounidense en la operación contra Maduro impactó en la moral de los servicios de inteligencia cubanos, según evalúan analistas en Washington.

En ese contexto, Rubio busca identificar en Cuba una figura política comparable a Delcy Rodríguez que permita negociar una salida ordenada de la crisis. Los asesores de Trump sostienen que existe disposición a pactar incluso con adversarios históricos si eso garantiza un cambio de régimen. El secretario de Estado, sin embargo, no mantiene contacto con el presidente Miguel Díaz-Canel, a quien considera un burócrata sin margen real de negociación.

Aunque el gobierno cubano niega la existencia de estos contactos, el propio Donald Trump declaró ante la prensa que llegó el momento de que la isla acepte un acuerdo.

El regreso de los herederos

En paralelo, el nombre de Alejandro Castro Espín volvió a ganar peso en los círculos de poder. Único hijo varón de Raúl Castro, fue el arquitecto del acercamiento con la administración de Barack Obama en 2014. Tras un período de ostracismo político, su reaparición pública en 2024 reavivó las especulaciones sobre un posible regreso.

Apodado “El Tuerto”, Castro Espín posee formación militar y experiencia en la guerra de Angola. Durante años fue jefe de inteligencia y principal asesor de su padre. Su caída en desgracia se vinculó al escándalo de los ataques sónicos contra diplomáticos occidentales en 2018, que una investigación periodística asoció con la inteligencia rusa, con la que habría mantenido lazos estrechos.

Pese a ese antecedente, su perfil como cuadro ideológico y su experiencia en negociaciones discretas lo convierten en un actor potencialmente relevante en cualquier transición.

El proceso que impulsa Rubio es complejo y enfrenta resistencias de los sectores más duros en ambos países. En Miami, congresistas republicanos reclaman que Raúl Castro sea llevado ante la justicia por episodios del pasado. Al mismo tiempo, el marco legal estadounidense impone condiciones estrictas, como la liberación de presos políticos y la convocatoria a elecciones libres.

Trump aún no tomó una decisión final, pero confía en las alternativas que su secretario de Estado explora con cautela. La posibilidad de que miembros de la familia Castro permanezcan en la isla sin exiliarse figura entre los puntos más controvertidos. Mientras tanto, la población cubana aguarda en medio de una crisis humanitaria que ya no admite dilaciones.

Agencia Reuters – Tomado de LA NACION / Argentina.