Las especies
extintas en 2025 no son solo nombres científicos borrados de una
lista: son silencios permanentes en ecosistemas que ya no volverán a funcionar
igual. Cada desaparición certificada reduce el margen de maniobra del planeta y
acerca un escenario donde la pérdida de biodiversidad deja de ser reversible.
Los expertos de la UICN advierten que estos números no son
casos aislados, sino indicadores de una tendencia global preocupante.
Actualmente, más de 48.600 especies están en peligro de extinción,
lo que representa cerca del 28 % de todas las especies evaluadas. Grupos
como cícadas, corales, anfibios y tiburones y rayas presentan tasas
particularmente altas de riesgo.
Las causas de esta aceleración son múltiples pero
interconectadas. La pérdida y degradación de hábitats, la introducción de
especies invasoras, la sobreexplotación de recursos, las enfermedades
emergentes y, de manera cada vez más determinante, el cambio climático son
los principales impulsores de la crisis de extinción actual. Todas estas
amenazas están vinculadas, directa o indirectamente, a la actividad humana.
Especies extintas en 2025 según la UICN
La Lista Roja de la UICN confirma la desaparición definitiva de decenas de especies mientras la tasa global de extinción se acelera.
Un total de 44 especies animales, fúngicas y vegetales fueron
declaradas extintas en 2025 según las evaluaciones científicas realizadas por
expertos de todo el mundo y que se recogen en la Lista Roja elaborada y
actualizada a diario por la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
De entre todas las especies declaradas extintas destacan
varios especímenes de aves, mamíferos e invertebrados que ya han entrado en
esta categoría calificada por los expertos como «irreversible».
El zarapito
fino (Numenius tenuirostris) fue un ave migratoria que
durante siglos surcó los cielos de Eurasia y del norte de África, estando
estrechamente emparentada con el zarapito trinador, aún presente en varios
puntos de España.
Otra de las especies perdidas durante 2025 es el Conus
lugubris, un pequeño caracol marino de las costas de Cabo Verde algo
molesto para los humanos por su picadura venenosa, pero crucial para la
biodiversidad oceánica según los científicos.
La tragedia también golpea de lleno a los mamíferos,
como es el caso de la musaraña de la Isla de Navidad (Crocidura
trichiura), un diminuto insectívoro australiano de unos 15
centímetros de largo que se ha dado por desaparecido tras ser visto por última
vez en la década de 1980.
Australia también ha sido protagonista de la desaparición
permanente de
tres especies de bandicuts, unos pequeños marsupiales omnívoros de hocico
alargado, orejas grandes y cola peluda que durante siglos fueron capaces de
adaptarse a ambientes extremos, pero no a la acción del ser humano.
Aves, mamíferos e invertebrados desaparecidos para siempre
De entre todas las especies declaradas extintas destacan
varios especímenes de aves, mamíferos e invertebrados que ya han entrado en
esta categoría calificada por los expertos como «irreversible».
Desde la UICN advierten que más de 48.600 especies están a
día de hoy en peligro de extinción, cifra que supone un 28 % del total de
especies evaluadas, siendo las cícadas (71 %), los corales (44 %), los
anfibios (41 %) y los tiburones y rayas (38 %) los más amenazados.
«Las especies se evalúan con criterios cuantitativos que
miden su riesgo de extinción, como el tamaño y la tendencia de la población, el
área de distribución, el grado de fragmentación, la velocidad del declive y la
probabilidad de extinción estimada», dice a EFE la coordinadora del Programa de
Especies en el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, Catherine
Numa.
Estos criterios, que son comunes para todos los grupos
biológicos, permiten clasificar a las especies desde la categoría de
‘Preocupación Menor’ hasta ‘Extinta’.
Las causas humanas detrás de la extinción acelerada
Según datos oficiales de la UICN, en los últimos cinco años
hasta un total de 310 especies han pasado a la categoría de ‘Extinta’, aunque
Numa puntualiza que el volumen está «condicionado por los proyectos y estudios
que hay en marcha», lo que provoca que, cuando se publican los resultados de un
proyecto amplio, el número de especies catalogadas como ‘Extinta’ «aumente
puntualmente».
Pese a esto, desde la UICN advierten que «la tasa de
extinción es hoy mucho mayor» y que además se observan «patrones muy
claros», como la pérdida y degradación de hábitat, la introducción de especies
invasoras, la sobreexplotación, las enfermedades emergentes y -cada vez en
mayor medida- el cambio climático.
Todos estos patrones tienen como denominador común la
actividad humana, ya sea de forma directa o indirecta, aunque aún la humanidad
-matiza Numa- está a tiempo de salvar muchas especies.
La Lista Roja como última línea de alerta
«La Lista Roja no es solo un diagnóstico, sino también una
herramienta para orientar decisiones y prioridades. Sabemos qué especies están
en riesgo y por qué, lo que falta es actuar con la rapidez y la
ambición necesarias«, concluye.
Aunque aún existen herramientas como la Lista
Roja para orientar esfuerzos de conservación, los científicos
insisten en que se requiere acción inmediata y ambiciosa para
frenar la aceleración de la crisis y evitar pérdidas adicionales que afecten
los ecosistemas y los servicios que sostienen la vida humana. Tomado
deEconoticias.com / España.