Micro Análisis / Jesús Seguías – Opinión
1. Al morir el dictador de España, Francisco Franco, el rey
Juan Carlos debía designar un sustituto. Su decisión sorprendió a los radicales
franquistas, especialmente los militares y cuerpos policiales del régimen, y
también a los radicales de la oposición.
2. Igual asombro provocó en muchos venezolanos, especialmente
opositores, la decisión del presidente Trump de reconocer a Delcy Rodríguez
como presidenta encargada de Venezuela tras llevarse por la fuerza a Nicolás
Maduro y encarcelarlo en Nueva York.
3. Obviamente, todos los países y sus experiencias históricas son singulares. Ninguna es exactamente igual a las demás. Sin embargo, sí hay similitudes gruesas cuando se trata de dilucidar el desempeño de la especie humana en diferentes escenarios, especialmente en el combate por el poder.
4. Al morir Franco, el rey Juan Carlos ya sabía que España
necesitaba un cambio y había que pasar la página del franquismo. Los españoles
necesitaban libertades y democracia plena. Al otro lado del océano, los últimos
gobiernos de los EEUU saben que todos los venezolanos, sin excepción, necesitan
un cambio. Ningún venezolano está satisfecho con la Venezuela actual. Era
urgente propiciar un cambio.
5. Tanto el rey como el presidente Trump, se formularon la
misma pregunta de oro: ¿lo hacemos con un hacha o lo hacemos con un bisturí? Ni
el rey quería otra guerra civil española, ni Trump quería involucrar a su país
en otra amarga experiencia de guerra irregular como la de Irak, Afganistán, o
Vietnam. Todas esas guerras las perdió EEUU.
6. Y para que se desate una guerra irregular en Venezuela,
luego de una ocupación militar estadounidense, sólo se necesita que 30 mil
chavistas, apenas el 1% del total de sus adeptos, tomen las armas y se unan a
las FARC y al ELN para incendiar a Venezuela durante muchos años. Obviamente,
en un escenario de guerra irregular ningún inversionista irá a reconstruir la
economía y la infraestructura de Venezuela, lo cual mandaría al infierno a la
estrategia de Trump.
7. ¿Alguien duda que el chavismo tenga esa cantidad de
combatientes armados, entrenados, y con grandes recursos financieros? En la
Casa Blanca no lo dudan. En Washington saben que no más 21 mil guerrilleros (su
pico más alto, 1999-2000) le han malogrado la vida a Colombia durante medio
siglo. Los rebeldes que derrotaron a los EEUU en Irak nunca superaron los 30
mil combatientes en su pico más alto (2006-2007). Los talibanes en su pico más
alto no fueron más de 50 mil.
8. De manera que el rey de España y Donald Trump
comprendieron que tenían que trabajar con el bisturí para evitar que se desaten
los demonios, y buscar una transición pacífica, ordenada, gradual en las etapas
y en los tiempos, que fuese inclusiva, y muy bien concertada con quienes tienen
el poder real en sus manos.
9. Por esas razones, el rey decide escoger para dirigir la
transición española a Adolfo Suárez, el jefe del partido de Franco, quien
decidió comprometerse con la estrategia del rey, amén de cambiar la historia de
España.
10. El presidente Trump y el Secretario Rubio, por su parte,
deciden pactar con el chavismo, pues son los únicos con capacidad de garantizar
una transición en paz. Por eso optan por respetar la línea de mando
institucional en Venezuela y aceptan que la Vicepresidenta Delcy Rodríguez, se
haga cargo de la transición. Delcy Rodríguez y casi todo el chavismo deciden
comprometerse con la estrategia “sugerida” por los EEUU, pues ambos y toda
Venezuela salen ganando.
11. La historia de las transiciones pacíficas la hacen y la escriben los políticos moderados. Son los que firman el *Pacto del Olvido* para poder dar grandes saltos históricos. A los radicales les cuesta comprender la dinámica de las transiciones pacíficas, y se hunden en un fatal mundo negacionista, mientras los otros siguen avanzando y recuperando terreno. Cada quien labra su destino.
8 de Febrero 2026
