La líder
opositora le entrega una medalla conmemorativa del Nobel de la Paz pero la Casa
Blanca reitera que el presidente que no han cambiado su opinión sobre su falta
de apoyos y respeto para liderar Venezuela
Por Pablo R. Suanzes, Corresponsal
de El Mundo en Washington.
El
presidente Donald
Trump ha recibido este jueves a la líder opositora
venezolana, María
Corina Machado, en la Casa Blanca. No era la primera vez de ella en el
emblemático edificio, pues George W. Bush la invitó hace más de 20 años, pero
sí su cita política más importante y el primer cara a cara con el líder MAGA.
Ha sido un encuentro discreto, sin el recibimiento que se le da a
los jefes de Estado o de Gobierno. Y sin la presencia de la prensa, como
acostumbra a hacer Trump con sus invitados más destacados. Hay ocasiones en las
que opta por algo más privado, con alguna foto nada más, tal y como ocurrió a
finales del año pasado con el nuevo presidente sirio.
La situación no es cómoda. El equipo de Machado ha buscado la oportunidad lo antes posible para intentar convencer al Gobierno estadounidense de que lo mejor para los intereses de todos es que fuercen un cambio de régimen y que no conviertan a Delcy Rodríguez en su interlocutora definitiva para el futuro de Venezuela y sus reservas petroleas. O al menos, si eso no lo consigue, hacer lobby para que Washington multiplique la presión para lograr la liberación de miles de presos políticos.
"El
presidente esperaba con interés esta reunión y esperaba que fuera una
conversación positiva con la señora Machado, quien representa una voz
destacada y valiente para gran parte del pueblo venezolano. El
presidente esperaba con interés hablar con ella sobre la realidad del país y lo
que está sucediendo", ha dicho la portavoz Karoline Leavitt en una
comparecencia una vez que el almuerzo entre ambos había comenzado. "Está
comprometido con una transición y espera que haya elecciones algún día,
pero no podemos ofrecer un calendario", ha añadido la portavoz
cuando le han preguntado los periodistas si estaba desligándose del proceso.
La visita de
hoy venía precedida de señales muy negativas para Machado. En una entrevista
con Fox News el 5 de enero ella admitió que su última conversación con Trump
había sido el 10 de octubre, día del anuncio del Nobel de la Paz.
Trump repitió entonces que Machado fue "muy amable" y aunque su
Administración la ayudó a salir del país y viajar Noruega coincidiendo con la
ceremonia de entrega del Nobel, los vínculos no son fuertes con el
líder republicano. Por eso ha acudido esta vez a Washington con una medalla
y una placa conmemorativa del Premio Nobel, intentando congraciarse con un
Trump que dijo hace sólo unos días que aceptaría encantado el premio si ella se
lo diera, pues considera una de las mayores injusticias imaginables que se lo
concedieran a ella y no él.
Desde la
operación para la captura de Nicolás Maduro, Trump sólo ha tenido
buenas palabras para Delcy Rodríguez. El 3 de enero dijo que ya estaban en
contacto y que ella y su equipo "se estaban comportando de forma muy
diferente al pasado", tendiéndole la mano y explicando por qué cree que
para EEUU es mejor trabajar con los herederos del régimen anterior. Pero es que
ayer fue todavía más allá: "Acabamos de tener una gran conversación, y es
una persona estupenda. Es alguien con quien hemos trabajado muy bien. Marco
Rubio está tratando con ella. Yo traté con ella esta mañana. Tuvimos una
llamada, una larga llamada (...) es una mujer fantástica", se deshizo en
elogio con la número 1 del régimen, quitando importancia a la
falta de transición democrática.
"Extremadamente
cooperativos"
"El
presidente habló directamente con ella esta semana, como saben. El secretario
Rubio y la administración han estado en constante comunicación con Delcy
Rodríguez y otros miembros del Gobierno interino de Venezuela. Han sido
extremadamente cooperativos. Hasta la fecha, han cumplido con todas
las demandas y solicitudes", se ha limitado a decir Leavitt al ser
preguntada por lo que parecía un trato más amistoso con el liderazgo interino
que con la oposición.
Trump parece
tener claras sus prioridades y enfoque completamente pragmático,
centrado en la estabilidad y el acceso a los recursos naturales y no la
democracia. El mismo día en que dijo que trabajaba bien con los herederos del
chavismo, Trump descartó sin contemplaciones a Machado como posible líder
nacional: "Es una mujer muy amable pero que no tiene ni el respeto ni al
apoyo de la gente".
La vez
anterior que habló de ella fue tras la concesión del premio Nobel de la Paz,
mostrando su malestar por no haber sido él el ganador. Y en una entrevista con
Reuters ayer, Trump reiteró su fría postura, diciendo que Machado es una
"mujer muy agradable". "La he visto en televisión. Creo
que solo vamos a hablar de lo básico", dijo en referencia a la reunión
de este jueves. "La evaluación del presidente [sobre Machado no teniendo
el apoyo y respeto necesarios] fue una evaluación realista, basada en lo que
estaba leyendo y escuchando de sus asesores y su equipo de seguridad nacional.
En este momento, su opinión sobre ese asunto no ha cambiado", ha recalcado
la portavoz de la Casa Blanca en su rueda de prensa.
Desde la Casa
Blanca y el Departamento de Estado, así como desde el Congreso (Machado se verá
con senadores y congresistas esta tarde) se ha reconocido el trabajo en
el pasado de María Corina y Edmundo González, entre otros. Pero la
visión parece ser que las últimas elecciones, las que Maduro y su Gobierno
robaron, no son legítimas. Y eso no sólo incluye a los bolivarianos, sino a la
oposición que aspiraba a reemplazar inmediatamente al régimen destronado.
Tomado de El
Mundo / España. Imagen: Lenin Nolly - EFE