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17 enero, 2026

Presos de Acción Palestina ponen fin a la huelga de hambre más larga de la historia británica

     Página 12 

Suspendieron la protesta luego de que el gobierno anunciara que no le otorgaría un contrato a una subsidiaria de una empresa armamentista israelí.

Por Marcelo Justo / Desde Londres

La larga huelga de hambre de presuntos miembros de la proscripta Palestine Action (Acción Palestina) terminó con una victoria sobre la hora. Cuando se cumplían 73 días los dos últimos huelguistas, al borde de la muerte, suspendieron la protesta luego de que el gobierno anunciara que no le otorgaría un contrato de dos mil millones de libras a Elbit System UK. Elbit System UK es subsidiaria de la más importante empresa armamentista israelí, fundamental en el suministro militar para el genocidio en Gaza.

Otros seis huelguistas, que habían pausado con anterioridad la medida por su precaria situación de salud, dieron por finalizada la protesta. Todos están recibiendo tratamiento de emergencia dada la delicada condición en que se encuentran luego de llevar adelante la huelga de hambre más larga de la historia británica.

Los activistas exigían el fin de la prisión preventiva y la restricción a la comunicación, revertir la proscripción de la Acción Palestina y el cierre de la compañía armamentista israelí Elbit que opera en el Reino Unido y sigue suministrando armas al gobierno de Benjamin Netaniaju. Los huelguistas siguen presos a la espera de un juicio y de una apelación judicial, Acción Palestina continúa proscripta como organización terrorista, igual que Al Qaeda a pesar de que no es un grupo armado, pero la decisión gubernamental de cancelar el contrato con la Elbit System UK bastó para que la huelga se suspendiera con un aura victoriosa.

La organización Prisioneros por Palestina señaló que además de la cancelación del contrato habían tenido reuniones, patrocinadas por el Ministerio de Justicia, con los expertos de salud de las prisiones sobre las condiciones carcelarias de los huelguistas. Hasta la huelga el gobierno de Keir Starmer se había negado sistemáticamente a recibir a los familiares de los presos políticos o a tener cualquier tipo de contacto a pesar de la creciente alarma pública de un país que conoció en los años 80 otra huelga similar de presos del Ejército Republicano Irlandés (IRA) que terminó con la muerte de Bobby Sands después de 66 días.

Entre la vida y la muerte

El gobierno sigue metido en el oscuro laberinto en que se metió en junio pasado cuando proscribió a Acción Palestina, pero su cambio de rumbo puede resultar en que dos de los huelguistas, Heba Muraisi y Kamran Ahmed, no pierdan la vida. Muraisi y Ahmed llevaban 73 días en huelga de hambre, más que Bobby Sands y que los límites estipulados por la ciencia.

Los médicos estiman que una huelga de hambre puede extenderse hasta un máximo de entre 40 y 70 días, pero a medida que pasa el tiempo, el daño orgánico que produce puede ser irreversible o terminar en muerte. El mareo, la debilidad, el frío, los dolores abdominales son los síntomas iniciales de un camino al cadalso que se convierten, pasado el mes, en peligro de daño al sistema nervioso, pérdida de visión y audición. A los dos meses la suma de problemas cardiovasculares y diferentes insuficiencias orgánicas conducen a daños irreparables o la muerte. “A las tres semanas el organismo agota sus reservas de grasa y empieza a desintegrar el tejido muscular y de los órganos para generar energía que mantenga las funciones básicas. A partir de ese momento crece cada día el peligro de que haya un repentino colapso de las funciones corporales elementales que mantienen a una persona con vida”, dijo al matutino The Guardian el doctor James Smith, catedrático en emergencias médicas del University College.

Callejón con poca salida

En julio el gobierno proscribió a Palestine Action por su presunta participación en protestas contra Elbit System, y una base militar de la Fuerza Aérea. Según la policía, Palestine Action produjo daños en parte de las instalaciones de la compañía israelí y pintó de rojo dos aviones en la base aérea. La proscripción encuadró a este grupo político bajo la misma ley antiterrorista que se aplica a Al Qaeda del 11/9, al Estado Islámico de las decapitaciones públicas de presos occidentales y el califato. Hoy tener una pancarta con el nombre de Palestine Action o manifestar apoyo a esta organización, son delitos terroristas, algo que en ves de disuadir ha estimulado las protestas callejeras.

Estas manifestaciones han llevado al arresto de cientos de personas, entre ellos jubilados, ancianos y personajes públicos. El 23 de diciembre la detención de la activista sueca Greta Thunberg dio la vuelta al planeta. Palestine Action se está convirtiendo en una causa célebre internacional con la adhesión de figuras del mundo de la cultura y del deporte, entre ellos la escritora irlandesa Sally Rooney y el máximo goleador inglés en copas del mundo, Gary Lineker.

La intransigencia gubernamental tiene dos razones de fondo. Por un lado, su posición abiertamente pro-israelí. La esposa de Keir Starmer es judía, su ministra de finanzas, Rachel Reeves, manifestó en un reciente acto convocado por “Labour Friends for Israel” que es “abiertamente sionista”. El medio digital “Declassified UK” reveló que 13 de los 25 miembros del gabinete han recibido financiamiento de “Labour Friends for Israel”, entre ellos la actual canciller, Yvette Cooper, responsable en su rol de ministra del interior en julio pasado de la proscripción de Palestine Action.

La segunda clave de la posición laborista es el fantasma de Margaret Thatcher, espectro shakespereano de la política británica. El laborismo de Starmer quiere proyectar la imagen inconmovible de la dama de hierro en dos temas clave: la probidad fiscal y la ley y el orden. Con la sombra de la ultraderecha moderada (nueva categoría en este mundo desquiciado) de Nigel Farage, que lidera cómodamente las encuestas, Starmer ha decidido que la mejor respuesta es correrse para ese lado y mostrar la intransigencia de la Thatcher.

La proscripción de Palestine Action era una perfecta oportunidad para lograrlo, pero el tiro le salió por la culata. Palestine Action se está convirtiendo en una causa que va más allá del conflicto bélico y pone en tela de juicio aspectos esenciales de la democracia británica como la protesta, la libertad de expresión o la imparcialidad del sistema judicial. En vez de mejorar su posición en las encuestas, Starmer la ha empeorado, dando alas al Partido Verde y a Your Party, una escisión partidaria encabezada por el ex líder laborista, Jeremy Corbyn. Este callejón, por el momento, no tiene salida.

Tomado de Página 12 / Argentina.