Por José Manuel López* / Opinión
Ayer, después de tres encuentros que
se sintieron más como un viaje al corazón de nuestra crisis que como simples
reuniones políticas, llegué a una conclusión que me golpeó el rostro: hoy
tenemos más preguntas que respuestas. En esta bella Venezuela, donde nos
empeñamos en situar nuestra historia, surge un cuestionamiento que no admite
más demoras: ¿Cuál es nuestra verdadera responsabilidad frente a lo que siente
el venezolano de a pie?
La Anatomía del Sentimiento Nacional
El ciudadano que hoy camina nuestras
calles no es una estadística. Es un ser humano que navega entre la esperanza
económica y un profundo "asco" hacia el quehacer político. Algunos
sienten tristeza, otros una molestia sorda, y muchos otros, simplemente, una
desconexión total.
Nos demandan estar a la altura, pero
¿qué significa eso en una situación inédita? Significa dejar de ser
espectadores de la tragedia para convertirnos en sus sanadores. El venezolano
no quiere más discursos; exige orientación, pero, sobre todo, encauzamiento
certero.
El Mito del Derecho Divino
Me pregunto con honestidad: ¿Tenemos
el derecho de llevar el timón solo porque nos autoproclamamos líderes? ¿O
seguimos arrogándonos un "derecho divino mesiánico" que nadie nos ha
otorgado?
Recordé a Catuto, un amigo cuya
pureza mental le permite ver lo que nosotros, los "cuerdos", a veces
ignoramos por culpa del ego. Él pregunta: “¿Quién dijo yo?”. Y en esa pregunta
sencilla se esconde la crisis de legitimidad que nos asfixia. La autoridad no
se arrebata, se construye con el permiso de quienes padecen.
¿Qué es el venezolano hoy?
Para liderar, primero hay que
entender qué es el hombre y la mujer que habitan esta tierra.
Padece: el peso de un sistema que lo
ha forzado a sobrevivir en lugar de vivir.
Piensa: que la política se convirtió
en un juego de tronos ajeno a su nevera y a sus sueños.
Quiere: dignidad, no dádivas;
respeto, no mesías.
El Fin del Cálculo
La pregunta final para mis colegas,
jóvenes y no tan jóvenes es cruda: ¿Vamos a seguir con el cálculo? Si la
política sigue siendo una suma de intereses personales y una resta de
principios, terminaremos por dividir los últimos "tres pedazos de
pizza" entre los mismos de siempre, mientras el pueblo mira desde afuera
con hambre de justicia.
Es momento de soltar la calculadora y
empezar a usar la brújula. La historia no nos perdonará otro cálculo errado,
pero la gente sí nos acompañará si finalmente decidimos sentir lo que ellos
sienten.
*Dirigente político en el estado
Yaracuy.
