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25 enero, 2026

Los Tres Pedazos de Pizza: ¿Cálculo o Conciencia?

Por José Manuel López* / Opinión

Ayer, después de tres encuentros que se sintieron más como un viaje al corazón de nuestra crisis que como simples reuniones políticas, llegué a una conclusión que me golpeó el rostro: hoy tenemos más preguntas que respuestas. En esta bella Venezuela, donde nos empeñamos en situar nuestra historia, surge un cuestionamiento que no admite más demoras: ¿Cuál es nuestra verdadera responsabilidad frente a lo que siente el venezolano de a pie?

La Anatomía del Sentimiento Nacional

El ciudadano que hoy camina nuestras calles no es una estadística. Es un ser humano que navega entre la esperanza económica y un profundo "asco" hacia el quehacer político. Algunos sienten tristeza, otros una molestia sorda, y muchos otros, simplemente, una desconexión total.

Nos demandan estar a la altura, pero ¿qué significa eso en una situación inédita? Significa dejar de ser espectadores de la tragedia para convertirnos en sus sanadores. El venezolano no quiere más discursos; exige orientación, pero, sobre todo, encauzamiento certero.

El Mito del Derecho Divino

Me pregunto con honestidad: ¿Tenemos el derecho de llevar el timón solo porque nos autoproclamamos líderes? ¿O seguimos arrogándonos un "derecho divino mesiánico" que nadie nos ha otorgado?

Recordé a Catuto, un amigo cuya pureza mental le permite ver lo que nosotros, los "cuerdos", a veces ignoramos por culpa del ego. Él pregunta: “¿Quién dijo yo?”. Y en esa pregunta sencilla se esconde la crisis de legitimidad que nos asfixia. La autoridad no se arrebata, se construye con el permiso de quienes padecen.

¿Qué es el venezolano hoy?

Para liderar, primero hay que entender qué es el hombre y la mujer que habitan esta tierra.

Padece: el peso de un sistema que lo ha forzado a sobrevivir en lugar de vivir.

Piensa: que la política se convirtió en un juego de tronos ajeno a su nevera y a sus sueños.

Quiere: dignidad, no dádivas; respeto, no mesías.

El Fin del Cálculo

La pregunta final para mis colegas, jóvenes y no tan jóvenes es cruda: ¿Vamos a seguir con el cálculo? Si la política sigue siendo una suma de intereses personales y una resta de principios, terminaremos por dividir los últimos "tres pedazos de pizza" entre los mismos de siempre, mientras el pueblo mira desde afuera con hambre de justicia.

Es momento de soltar la calculadora y empezar a usar la brújula. La historia no nos perdonará otro cálculo errado, pero la gente sí nos acompañará si finalmente decidimos sentir lo que ellos sienten.

*Dirigente político en el estado Yaracuy.