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23 enero, 2026

Edgar Morin, filósofo de 104 años: "Mi receta de la longevidad creo que es más la curiosidad, la amistad y el amor que la dieta mediterránea"

 Telva

Aunque lleva toda la vida comiendo al estilo mediterráneo, el filósofo Edgar Morin cree que lo que le ha mantenido vivo hasta los 104 años de hoy es más espiritual, emocional y filosófico que fisiológico.

¿Cuántos títulos crees que le da tiempo a publicar a un filósofo de 104 años a lo largo de su vida? En el registro de Edgar Morin (París, 1921), según la fuente consultada, puedes encontrar entre 100 y más de 200 escritos entre ensayos, libros y compilaciones. Su primera obra, El año cero de Alemania, que narra la historia del estado devastado de la nación hitleriana tras la Segunda Guerra Mundial, se publicó cuando contaba 25 años. Esto quiere decir que el prolífico autor parisino ha mantenido un ritmo medio de creatividad de entre 1,2 y 2,5 títulos al año. Y eso contando que su último libro, Lecciones de la historia, salió al mercado hace unos meses.

La longevidad de Edgar Nahum, nombre real del pensador francés, le ha servido suficiente espacio para acumular también capítulos matrimoniales. Se ha casado un total de 4 veces, la última cuando contaba 89 años, con su actual esposa, la socióloga Sabah Abouessalam, a la que se refería públicamente para hacer gala de que el amor, junto con otros sentimientos intensos, eran los verdaderos responsables de su longevidad. "La receta de mi longevidad, desde el punto de vista fisiológico, puede ser la dieta mediterránea que he seguido toda mi infancia. Pero creo que es mucho más. Creo que es más bien curiosidad, amistad, amor, o la intensidad de los sentimientos si se quiere ver así, lo que me han mantenido vivo y no cesan. Me casé a los 89 años y sigo viviendo una vida intensa de amor por mi compañera. Por supuesto, lamento la desaparición de un gran número de amigos muy queridos, pero me quedan algunos muy valiosos. Y creo que esas cosas son las que me ayudan a vivir, además del hecho de que me siento como una pequeña parte de la humanidad que vive una aventura increíble", explicó hace unos años en la Feria del Libro de París.

Nutrientes de longevidad

Aunque en su teoría filosófica hay mucha crítica a la compartimentación del ser humano, Edgar Morin considera que más allá de los nutrientes físicos, lo que realmente sustenta una vida larga y plena es la capacidad de "vivir lo mejor posible en lo desconocido" y no dejar nunca de "sorprenderse" ante el misterio de la existencia. De alguna manera, aunque su crítica no consiente el estudio del ser humano por parcelas (económica, biológica, psíquica...), no cabe duda de que el elemento primordial es la parte más intangible del ser.

En ese espacio, la curiosidad es un motor vital. Morin lo define como una "curiosidad polimorfa", una actitud que mantiene viva desde la infancia con mucho cuidado. "Los niños son curiosos sobre todo lo que ven para intentar comprender lo que es. Y esa curiosidad infantil continúa en la juventud, cuando intentamos comprender el mundo en el que vivimos. Creo que he conservado esa curiosidad, diría que a la vez inventiva porque hay tantas cosas inesperadas, sorprendentes, maravillosas y horribles que suceden, que realmente estoy obligado a preguntar", ha explicado el filósofo. Seguir asombrándose por el mundo, es lo que permite mantenerse joven de espíritu. Un nutriente de longevidad que deberíamos conservar tanto como cultivar las emociones más intensas de amor (ya sea amor romántico, amor familiar o fraternal).

Poesía frente al odio

En una reciente entrevista para Corriere della Sera, Edgar Morin decía: "Para resistir a la barbarie del mundo tenemos anticuerpos: la amistad, la solidaridad, el amor, las obras maestras de la literatura, la música, la pintura, el cine...". El humanismo, dice, puede frenar la locura en la que se encuentra sumergido el mundo occidental.

El odio es el culpable. Lo define como su enemigo por ser la fuente de tantos desastres, tanta estupidez y tanta ignominia. "Nunca ha habido tanto conocimiento sobre la humanidad, y nunca se ha sabido tan poco sobre lo que significa ser humano", explica al periodista italiano. Para hallar un camino diferente, hacia el bienestar que considera ético para el ser humano, Edgar Morin se inclina por la sencillez de la cotidianidad. "La vida es una experiencia extraordinaria. Yo me alegro incluso de las cosas más banales, como el vuelo de una mariposa o un remolino de golondrinas, pasear bajo el sol por la calle, una película... Muchas cosas me dan sensación de felicidad. Así vivo momentos de exaltación, de intensidad, de comunión, de poesía de la vida. La poesía de la vida es algo fundamental porque mantiene mi rebelión y mi revisión de los horrores, las mentiras y los odios".

Tomado de TELVA. Foto: Getty Images