En estas anotaciones de hoy quiero
expresar de manera puntual lo que creo con sinceridad, sin otro interés que, al
final de este trance, Venezuela siga siendo una nación independiente. Es
nuestro deber. Esto creo:
1. La compañera Delcy Rodríguez no es
parte de un plan para entregar la soberanía petrolera y económica en general de
Venezuela. La reconozco como una mujer patriota, dirigiendo en las
circunstancias más graves que ha afrontado la República desde 1830 hasta hoy.
2. Somos una nación coaccionada por el gobierno de una potencia militar extranjera que no reconoce ningún principio de convivencia pacífica entre las naciones. Esa realidad condiciona el hacer y el actuar del gobierno y de la sociedad en su conjunto, y nadie en Venezuela tiene la correlación de fuerzas para hacer algo distinto. Aun cuando se puedan expresar diferencias con lo que se hace, considero debe hacerse con responsabilidad y sin descalificación.
3. Quienes dirigen deben reconocer
que la lucha extrema de los últimos años, que ha dejado muertos y heridos,
también ha dejado dolores políticos, morales, psicológicos, incluso dentro del
propio chavismo. Convocar a la unidad nacional pasa por comprender, no
descalificar, esos dolores, y rectificar donde se tenga que rectificar para
recomponer relaciones y alianzas y poder avanzar, en medio de la diversidad de
posiciones y cuestionamientos, hacia el fin superior de preservar la República.
4. Desde la izquierda tenemos que
identificar el hastío que tiene la mayoría de la población con el conflicto. La
sociedad reclama un respiro, necesita con urgencia recuperar la capacidad de
gestión de su vida económica y social. Debemos cuidarnos de ver una realidad
invertida. Necesitamos aprehender el sentir de la mayoría nacional y orientar
cómo se puede lograr satisfacer la aspiración de vivir bien, sin renunciar a la
dignidad nacional.
5. El sector político hoy liderizado
por la señora Machado, que desde el año 2002 promovió, convocó y hoy celebra la
intervención militar extranjera, sigue siendo la principal amenaza que hoy
tiene la independencia y la paz de Venezuela. Conformar un gran frente
nacional, plural, democrático, popular, para contenerlos política y
electoralmente, es la gran tarea de los que amamos profundamente a nuestra
Patria.
Desde la izquierda debemos desechar
ilusiones, superar dolores y prejuicios, y hacernos de las herramientas
teóricas y metodológicas que deberían sustentar nuestro accionar político.
Dialéctica de la realidad, determinaciones históricas, ser social y conciencia
social, condiciones objetivas y subjetivas, hegemonía democrática y correlación
de fuerzas, entre otras, son hoy categorías válidas para aprehender la realidad
concreta y avanzar en la construcción de una nueva mayoría patriótica,
democrática y popular que ponga freno a la pretensión colonial y le restituya
al pueblo de Venezuela su derecho a vivir bien, en paz y con dignidad.
¡Venezuela está primero!
Caracas, 25 de enero de 2026.