Por Julieta Dussel
Nueva York acaba de elegir como alcalde a un joven demócrata,
socialista, inmigrante y musulmán. Esta elección llena de esperanza a los
progresistas de todo el mundo y deja algunas enseñanzas sobre cómo debe ser
conducida y ejecutada una campaña política.
En primer lugar, esta campaña tuvo un candidato fuera de
serie, con una habilidad comunicacional pocas veces vista. Zohran Kwame
Mamdani es un millennial y se nota. Nació en 1991 en Kampala, Uganda.
Cuando tenía siete años su familia se mudó a Nueva York. Su madre es la
cineasta india-estadounidense Mira Nair y su padre el académico ugandés-indio
Mahmood Mamdani, profesor de la prestigiosa Universidad de Columbia. Zohan está
casado con la artista sirio-estadounidense Rama Duwaji, a quien conoció en la
aplicación de citas Hinge en 2021.
A comienzos de ese año fue elegido como Representante de la
Asamblea de Nueva York (el equivalente en Argentina de concejal o legislador
porteño) por el distrito de Queens.
Hace poco más de un año era un absoluto desconocido para la mayoría de los votantes. En octubre de 2024 inició su campaña para la alcaldía de New York City, con solo el 1 % de intención de voto. A partir de allí su apoyo creció, en parte gracias a su estilo de campaña, su activismo en redes sociales, el voluntariado masivo y un mensaje muy concreto centrado en mejorar la calidad de vida de los neoyorkinos, haciendo eje en la crisis de vivienda, el transporte público y el cuidado infantil gratuito. Para sorpresa de muchos, en junio de este año, en la primaria demócrata, Mamdani derrotó al ex Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.
A partir de allí construyó una campaña casi perfecta, sin
ningún error no forzado y con muchos aciertos. Una campaña difícil, que tuvo que sortear varios
obstáculos. Primero tuvo que enfrentar el establishment del Partido Demócrata,
los Clinton nunca lo apoyaron, pero si lo hicieron los sectores más
progresistas del partido como Bernie Sanders, Alejandra Ocasio Cortez Y
Elizabeth Warren. Luego tuvo que enfrentar a todo el establishment, porque,
aunque Andrew Cuomo perdió las internas demócratas, igualmente decidió
presentarse a las elecciones como candidato independiente, y en ese camino
obtuvo el apoyo de Trump, Elon Musk y casi todos los billonarios que con
enormes recursos respaldaron la candidatura del mal perdedor. Pero también les
ganó a ellos.
El triunfo de Mamdani se debió en parte a que desarrolló una
campaña novedosa, creativa y masiva, y también al hecho de que él en sí mismo
es un comunicador increíble, pero por sobre todas las cosas ganó porque tenía
una propuesta muy concreta sobre cómo mejorar las condiciones de vida de los
votantes. Es
decir, la comunicación siempre es clave, pero antes hay que tener algo para
comunicar que pueda enamorar al electorado. Y Mamdani hizo todo bien.
De mayor a menor, Zorhan se define como socialista, y
lo dice sin avergonzarse. Sus propuestas se centraron en mejorar la calidad
de vida de los neoyorkinos, y en hacerlo cobrando más impuestos a los
ricos. Esto se traduce en medidas muy concretas: renta controlada para
los alquileres, colectivos gratis que funcionen bien, cuidado infantil
universal y gratuito (guarderías).
La izquierda o el progresismo existe en todo el mundo, lo
distinto es que Mamdani es un socialista con verdadera vocación de poder, que
supo traducir una agenda super progresista con una campaña espectacular. Un
ejemplo fue una herramienta digital denominada “Affordability Savings
Calculator” (Calculadora de ahorro), un simulador que permitía a los usuarios
ingresar detalles personales (como el monto que paga en alquiler, la cantidad
de viajes semanales en colectivo y el número y edades de sus hijos) para
estimar cuánto podría ahorrar si Mamdani resultaba electo alcalde de New York
City. Los resultados eran muy atractivos, ya que según el simulador, una pareja
de inquilinos que vive en la ciudad de Nueva York, toma 10 colectivos por
semana y tiene 2 hijos menores de 5 años, podría ahorrar en promedio 45.000
dólares al año si Zorhan Mamdani resultaba electo. No se me ocurre una mejor
manera de comunicar esas propuestas.
Otro aspecto destacable fue que no se dejó intimidar, ante
cada acusación de sus opositores siempre decidió enfrentarlos.
Cuando sus detractores lo acusaron de ser muy joven, de no
tener experiencia en la gestión, Mamdani respondió a eso de dos maneras, en
serio y en broma.
Lo hizo en serio cuando en el debate televisivo con Cuomo le
respondió sobre este punto “Lo que me falta de experiencia, lo compenso con
integridad. Y lo que a ud. le falta de integridad, jamás podrás compensarlo con
experiencia” (Cuomo tiene varias denuncias de corrupcion y acoso sexual, por
las que en 2020 tuvo que renunciar como Gobernador de NY) . También respondió en broma
con un aviso en redes sociales muy creativo en el que luego de un cartel que
decia “Importante anuncio de Zhoran Mamdani” se lo veía a él detrás de un atril
dirigiéndose directamente a la audiencia en tono serio “Sé que algunos
de ustedes han expresado su preocupación por mi edad. Les preocupa que una
persona de 33 años se convierta en alcalde de la ciudad de Nueva York. Quiero
que sepan que los entiendo… Por eso, este fin de semana haré un cambio. Voy a
cumplir 34 años y me comprometo a que, a partir de ahora, cada día que pase,
envejeceré. No es algo que jamás haya querido hacer, pero sé que para ustedes
es importante”. El video terminaba invitando a los votantes a participar de su
campaña, “El mejor regalo de cumpleaños que me podrías hacer es que vengas a
hacer campaña”.
Otras de las acusaciones en su contra se basaban en que era
musulmán. Lo
acusaban de ser antisemita (por sus criticas a Israel por el genocidio en
Gaza), publicaron encuestas falsas donde insinuaban que queria imponer normas
religiosoas (como el uso de hijab obligatorio), y donantes vinculados a Cuomo
publicaron mensajes en que lo asociaban al extremismo, con imagenes de las
Torres gemelas el 11 de septiembre del 2001 y el slogan “Nueva York recuerda”.
Frente a esto, en vez de utilizar la estrategia que el
peronismo implementó en las últimas elecciones (no hacer campaña, no responder
las acusaciones y dejar que el adversario se equivoque solo) Mamdani decidió
tomar el toro por las astas y responderles, en lo que fue uno de los mejores
discursos políticos de todo 2025. Desde un centro cultural musulman del Bronx,
Mamdani no sólo no ocultó su pertenencia a la comunidad musulmana, sino que se
mostró orgulloso de ella. En ese discurso denunció la islamofobia reinante en
Estados Unidos como “el último refugio del miedo político” y relató que su
propia tía le confesó tener miedo de viajar en subte por usar hiyab. “Ser
musulmán en Nueva York es esperar la indignidad”, dijo, “pero la indignidad no
nos define”.
Las últimas 48 horas de la campaña de Zohran Mamdani fueron
un torbellino de energía y simbolismo. Se reunió con un grupo de rabinos
progresistas en Brooklyn Heights, esa misma noche pasó música en un club gay
del Lower East Side, al amanecer del domingo, cruzó el Puente de Brooklyn
rodeado de voluntarios, levantando un cartel que decía “Nuestro momento es
ahora”.
Cuando se conocieron los resultados que lo consagraron como
alcalde de Nueva York y frente a una multitud que coreaba su nombre, Zohran
Mamdani cerró su discurso con un mensaje desafiante hacia los poderosos. Le
habló directamente a Trump y le dijo que va a tener que “subir el volumen (...)
porque los oligarcas van a tener que escuchar a la clase trabajadora de esta
ciudad”. Agradeció a los miles de voluntarios que hicieron posible lo
que, hace un año, parecía impensable, y advirtió que la verdadera tarea recién
comienza: “Hoy ganamos una elección. Mañana empezamos a gobernar para
quienes nunca fueron escuchados”.
La elección de Nueva York deja varias enseñanzas y una vara
muy alta. Para ganar una elección siendo progresista hay que tener el mejor
candidato, propuestas claras que enamoren al electorado, una masiva
participación popular en la campaña y una comunicación que defienda esas ideas
sin avergonzarse, de una manera novedosa y contundente. No alcanza con cumplir
solo alguno de esos requisitos, hay que hacer todo bien. Parece casi imposible,
pero se puede. Si un joven inmigrante socialista musulman pudo convertirse en
alcalde del corazón financiero del capitalismo mundial, hay esperanzas para
todos.
Tomado de Página 12 / Argentina. Imagen: AFP
