La paz, construida sobre frágiles cimientos, duró poco menos
de 30 días
BANGKOK. - La paz firmada entre Tailandia y Camboya bajo el
auspicio de Donald Trump duró menos de un mes.
El presidente estadounidense había presentado aquel acuerdo
como una de las ocho guerras que había ayudado a concluir,
pero ahora todo vuelve a foja cero.
La decisión de suspender el pacto fue tomada por Bangkok
después de que dos soldados tailandeses resultaran heridos por la explosión
de una mina mientras patrullaban la frontera común, en la provincia de
Sisaket.
Según las autoridades tailandesas, uno de los militares
sufrió graves heridas en una pierna, mientras que el otro presentó contusiones
en el pecho.
“La declaración conjunta que habíamos promovido queda suspendida”, anunció el portavoz del gobierno Siripong Angkasakulkiat, incluyendo en la medida la liberación de 18 soldados camboyanos detenidos.
El Acuerdo de Paz de Kuala Lumpur, firmado el 26 de
octubre con la mediación de Malasia y China, ampliaba la tregua alcanzada a
fines de julio, luego de que los enfrentamientos entre ambos países se
intensificaran, con al menos 43 muertos y más de 300.000
desplazados a ambos lados de la frontera.
En Octubre, el mandatario estadounidense viajó a la capital
malaya y firmó acuerdos económicos con Camboya, Tailandia y Malasia,
algunos de ellos destinados a incrementar el comercio de minerales esenciales.
Estados Unidos buscaba depender menos de China, que ha
limitado las exportaciones de componentes clave en la fabricación de
tecnología.
Sin embargo, esa tregua lograda hace pocas semanas había sido
solo el punto más alto de un conflicto latente hace más de un siglo,
alimentado por las disputas territoriales entre los dos reinos a lo largo de
una frontera porosa y por acusaciones mutuas de violar el alto el fuego en los
últimos meses.
En Julio, Trump había amenazado con suspender los acuerdos
comerciales a menos que terminaran los episodios bélicos.
El primer ministro camboyano, Hun Manet, expresó que su
país aceptó buscar un alto al fuego, y dijo que Trump le dijo que Tailandia
también había aceptado detener los ataques.
Tailandia expresó su apoyo con algo de cautela. Phumtham
agradeció al presidente estadounidense y expresó que Tailandia estaba
de acuerdo en principio con el alto el fuego, pero hizo énfasis en la
necesidad de una “intención sincera” por parte del país rival.
Poco después, en Octubre, comenzó una tregua
inestable que se quebró este lunes.
Antes de que la situación escalara hacia una guerra abierta,
la última controversia entre Bangkok y Phnom Penh había estallado en
mayo, en torno al control de zonas con templos históricos, lo que
provocó la suspensión de la entonces primera ministra tailandesa Paetongtarn
Shinawatra.
La premier cayó, tras filtrarse una llamada con el
caudillo camboyano y ex primer ministro Hun Sen, en la que lo llamaba
“tío” y usaba un “tono sumiso”, según la prensa local.
La gota que colmó el vaso fueron las acusaciones tailandesas
de que Camboya había colocado minas antipersonales que
hirieron a varios de sus soldados.
Ahora la historia se repite, y la ruptura del acuerdo amenaza
con frenar el frágil proceso de acercamiento.
“Pensábamos que la amenaza a la seguridad se había reducido,
pero en realidad no ha disminuido”, declaró el primer ministro tailandés Anutin Charnvirakul.
Por su parte, la cancillería de Camboya expresó en un
comunicado su “grave preocupación” por la decisión tailandesa de romper el
pacto de paz, y subrayó que Phnom Penh sigue comprometida con la implementación
de la declaración conjunta.
Según los analistas, un nuevo acuerdo que resuelva la disputa
fronteriza parece hoy un objetivo inalcanzable.
Agencias ANSA y AP - Tomado de LA NACIÓN / Argentina.