"El sueño tiene una función vital, nos permite reparar
todo aquello que gastamos durante el día y estar bien al día siguiente",
explica Nuria Roure.
Dormir bien es fundamental para poder rendir de forma óptima
durante el tiempo que pasamos despiertos. Durante el descanso nocturno, el
cerebro y demás órganos del cuerpo trabajan sin parar para restaurar funciones
o consolidar la memoria. Sin embargo, hoy en día existen demasiados
estímulos que en ocasiones impiden mantener una buena higiene del sueño,
como las pantallas de los dispositivos electrónicos, el estrés laboral,
familiar, etc. Todo ello priva al cuerpo de las horas necesarias para que
descanse correctamente, pudiendo repercutir gravemente en la salud. La
psicóloga Nuria Roure, especialista en medicina del sueño, se ha referido
a la importancia de dormir las horas suficientes para evitar futuras
enfermedades.
"Si nosotros llegamos a vivir 90 años, que es la esperanza de vida que ahora tenemos, 30 de esos 90 años nos los habremos pasado durmiendo. Poder dormir esos 30 años nos permite vivir, estar despiertos, los otros 60, porque el sueño tiene una función vital, nos permite reparar todo aquello que gastamos durante el día y estar bien al día siguiente", explica en una entrevista en el pódcast 'Mami qué dices'.
En este sentido, Roure se ha referido a un estudio que indica
que restringir el sueño a solo cuatro horas por la noche dificulta la
adquisición de nueva memoria, y con el que se ha mostrado de acuerdo. Al
dormir, indica Roure, "reparamos nuestro cuerpo, reparamos nuestros
músculos, nuestros huesos, las células, nuestros órganos, los sistemas...
Esa reparación más física se suele hacer al inicio de la noche, sobre
todo en esa fase del sueño profundo donde se segrega una hormona, la hormona
del crecimiento, que es la que realmente nos hace crecer. Los niños tienen
muchas fases de sueño profundo porque en ese momento están creciendo",
explica.
En una segunda parte de la noche, que Roure define como la de
la "reparación cognitiva", es donde se consolidan los
aprendizajes. "Cuando dormimos, lo que hacemos es limpiar un poquito el
cerebro de todas aquellas basuras que tenemos de lo que ha funcionado durante
el día, para que al día siguiente esté con más capacidad de concentrarse, de
prestar atención, de resolver los problemas, de la creatividad, la
innovación...", enumera.
En tercer lugar, se encuentra la "reparación
emocional": "Cuando nosotros dormimos bien, al día siguiente estamos
tranquilos, equilibrados, somos más fáciles de controlarnos, pero si no
dormimos bien estamos más irritables, nos cuesta más relacionarnos con gente,
tenemos menos tolerancia a la frustración, estamos mucho más nerviosos, incluso
podemos llegar a sufrir una depresión. En este caso, la memoria se
suele consolidar básicamente en las últimas horas de la noche",
aclara.
Texto tomado de 20 Minutos.