Los conversos del islam al cristianismo son
considerados apóstatas en Irán, donde son frecuentemente perseguidos,
interrogados y hasta encarcelados.
Un lunes a mediados de octubre, después de pasar un año
detenido por las autoridades migratorias de Estados Unidos, unos guardias
entraron sin previo anuncio a la celda de Majid en Texas.
Le dijeron escuetamente que "empacara" porque lo
estaban trasladando, aunque cinco meses antes un juez de migración ya le había
otorgado protección contra la deportación. Encadenado de manos, cintura y pies,
fue conducido durante la noche a una pista aérea militar en el estado de
Luisiana.
Majid -no es su nombre verdadero- había huido de Irán hasta EE.UU. en octubre de 2024, después de repetidas detenciones y presuntas torturas por su participación en las protestas en torno a Mahsa Amini (la mujer que murió tras ser detenida por no tener bien puesto el velo islámico) y, más tarde, por su conversión al cristianismo.
Cuando los guardias estadounidenses lo forzaron a bordo de un
avión que trasportaba a más de 150 deportados rumbo a Managua, Nicaragua, Majid
recuerda ser el único no latinoamericano en la nave. Horas después, el vuelo
aterrizó y los guardias lo esposaron, le negaron su solicitud de asilo y lo
pusieron rumbo a Irán pasando por Venezuela y Turquía, una travesía que para él
era un retorno forzado.
Majid logró escabullirse y esconderse en Estambul, aterrado
de lo que le esperaba en Irán.
Él es uno de varios iraníes conversos al cristianismo que
hablaron con la BBC -la mayoría bajo anonimato por temor a lo que les podría
pasar a sus familiares en su país- cuyas solicitudes de asilo fueron rechazadas
en el último año.
Sus historias indican las inconsistencias en la forma en la
que las autoridades estadounidenses evalúan los riesgos que enfrentan los
iraníes deportados y cómo se maneja la información religiosa sensible en los
expedientes de petición de asilo.
Sus experiencias también contrastan con otros elementos de la
política exterior de EE.UU., ya que el presidente Trump lamenta públicamente
las dificultades que sufren los cristianos perseguidos en el extranjero, y
amenaza con enviar tropas a Nigeria "con toda la artillería" si ese
gobierno "sigue permitiendo la matanza de cristianos".
Un funcionario de la Casa Blanca comunicó a la BBC que las
solicitudes de asilo de todos los individuos deportados habían sido resueltas
por completo antes de su expulsión.
El funcionario indicó que las recientes deportaciones a Irán
afectaron a personas con órdenes de expulsión definitiva o que habían
solicitado un regreso voluntario.
Añadió que las reglas estrictas de confidencialidad impedían
a los funcionarios revelar si alguien solicitó asilo y le fue denegado.
Un extraño vuelo de deportación
Mientras EE.UU. continúa aplicando medidas severas contra la
migración ilegal, ha hecho cambios sin precedentes en su política hacia los
solicitantes de asilo iraníes.
A finales de septiembre, las autoridades organizaron un vuelo
chárter con destino a Irán vía Qatar, el primero de su tipo en décadas, dada la
falta de relaciones diplomáticas y el historial de Irán en materia de derechos
humanos.
El vuelo supuso un ejemplo inusual de cooperación entre
Teherán y Washington.
Decenas de iraníes fueron embarcados en el vuelo,
presuntamente encadenados.
Uno de los deportados, Sina, describió cómo guardias armados
escoltaron a los pasajeros en el tramo Qatar-Teherán. Al llegar, fueron
interrogados sobre su estancia en EE.UU. y sus actividades religiosas, aunque
no fueron arrestados inmediatamente, relató en un video que fue publicado en un
canal en farsi de YouTube.
Entre los pasajeros se encontraba la esposa de Ali, un
cristiano converso iraní que ahora vive en EE.UU. Desde entonces, la
inteligencia iraní la ha contactado y citado a comparecer.
"Deportaron a mi esposa a Irán a pesar de que es
cristiana", expresa Ali -un pseudónimo que le dio la BBC para proteger su
identidad y la de su esposa- "Ahora la inteligencia iraní está detrás de
ella y de mí".
Para la esposa de Ali y otros, el peligro se agravó por lo
que sus abogados consideran un grave error.
El abogado Ali Herischi, que representa a Ali, su esposa, y
otros deportados de ese viaje en septiembre, dice que varios clientes
informaron de que la información sensible -incluidas declaraciones sobre la
conversión religiosa, actividad política y las razones por las que buscaron
asilo- no fue eliminada antes de la deportación.
Por qué el regreso es peligroso para los cristianos conversos
Los conversos del islam forman una parte significativa de la
población cristiana de Irán, de unas 800.000 personas, afirma Steve Dew-Jones
de Article 18, un grupo de defensa con sede en Reino Unido que
monitorea las violaciones contra los cristianos en Irán.
Con las iglesias oficialmente reconocidas bajo estrictas
restricciones, han comenzado a surgir iglesias domésticas por todo el país. sin
embargo, los feligreses continúan enfrentando persecución, asegura Dew-Jones.
Convertirse del islam es tratado como apostasía, y los
conversos enfrentan arrestos, interrogatorios y condenas de prisión.
Las detenciones se han multiplicado por seis entre 2023 y
2024, informa el Centro de Derechos Humanos en Irán.
"Desde los recientes enfrentamientos entre Irán e
Israel, hemos visto a las autoridades usar el término 'cristianismo sionista'
aun más agresivamente. Al catalogar a los conversos como agentes de Israel, el
Estado enmarca la práctica religiosa ordinaria como una amenaza de seguridad
nacional", añade Dew-Jones.
Algunos iraníes que buscan asilo en el exterior citan su
conversión como parte de su solicitud, mientas que los funcionarios iraníes los
acusan de exagerar o fingir conversiones para fortalecer sus casos.
Pero no está claro cuándos casos de asilo en EE.UU. podrían
ser exagerados, en comparación con los que temen realmente la persecución.
"Es imposible juzgar la sinceridad de la fe de alguien,
no hay una ventana al alma de las personas", indica Dew-Jones.
"Cierto, se puede abusar del sistema, pero también vemos muchos conversos
legítimos cuyos testimonios y registros eclesiásticos no se toman en serio en
los tribunales de asilo".
Una vida en suspenso para los que quedan atrás
Los resultados de las peticiones de asilo pueden variar
drásticamente incluso dentro de una misma familia, según comentan solicitantes
de asilo iraníes y expertos legales.
A finales de junio, agentes de ICE (Servicio de Control de
Migración y Aduanas de EE.UU.) llegaron a la casa de Marjan y Reza en Los
Ángeles.
En un video filmado por su pastor, Marjan se ve desplomada en
el piso mientras los agentes detienen a su esposo. Momentos antes, ella había
lo había llamado pidiendo ayuda.
La pareja -ambos cristianos conversos de Irán que habían
solicitado asilo en EE.UU.- fue llevada a centros de detención separados.
Semanas después, sus casos tomaron rutas divergentes: a Marjan le otorgarion
asilo en California, mientras que Reza, detenido en Nuevo México, recibió orden
de traslado a un tercer país.
Después de su arresto en junio, el Departamento de Seguridad
Interior publicó en su cuenta de X que "durante un operativo de control
dirigido en Los Ángeles, los agentes de la Patrulla Fronteriza aprehendieron a
dos ciudadanos iraníes ilegalmente presentes en EE.UU., ambos señalados como
sujetos de interés para la seguridad nacional".
El pastor Ara Torosian, que filmó su arresto, rechaza la
afirmación del Departamento de Seguridad Interior que la pareja se encontraba
en EE.UU. ilegalmente.
Asegura que entraron legalmente a través de un programa
humanitario y tenían permisos de trabajo. "¿Cómo puede ser peligroso para
la esposa, pero no para el esposo?", se pregunta el pastor Ara Torosian,
quien él mismo huyó de Irán en 2010 después de ser detenido por contrabandear
biblias.
Majid, que logró escabullirse en el aeropuerto en Turquía, ha
estado en un limbo desde entonces, mientras su abogado continúa con su caso. Su
esposa, cuya petición de asilo sigue pendiente, ahora vive en Los Ángeles con
su hija de año y medio, que nunca ha visto a su padre.
En EE.UU., Ali vive con un amigo de su iglesia, y espera que
su solicitud de asilo tenga más éxito que la de su esposa, que fue deportada
este año a Irán.
"Si me conceden el asilo, ¿cómo podré quedarme aquí si
mi esposa está en Irán? Si me deportan, podría terminar en prisión el instante
en que aterrice".
No tiene posibilidad de trabajar legalmente o abrir una
cuenta bancaria. Primero se quedó con un pariente lejano "sólo hasta que
el caso de mi esposa se resolviera", pero nunca la soltaron y, después de
un año en detención, fue deportada. Una pequeña iglesia le ofreció
posteriormente refugio temporal.
"Cada vez que me piden que me vaya, tengo que dormir en
parques", dice.
Está esperando una audiencia de inmigración, pero no augura
un buen resultado. Su esposa recibió una nueva orden de comparecencia de la
inteligencia iraní.
"Si la arrestan y exigen mi regreso", comenta
calladamente, "no tendré otra opción".
Foto: Getty Images.