“Pasamos de producir el 5% del conocimiento latinoamericano a
menos del 0,5%. Lo que hubo fue una anulación deliberada de las iniciativas
científicas en favor del control estatal y la ideologización”, afirmó Benjamín Scharifker, exrector de la Universidad Simón
Bolívar.
Mabel Lander / Tomado de Analítica / Caracas.
El foro “El deterioro de la ciencia en Venezuela”,
transmitido por Analítica TV, reunió a tres de las voces más respetadas del
ámbito científico nacional —Flor Pujol, Benjamín Scharifker y Jaime
Requena— para analizar con crudeza las causas del colapso del sistema de
investigación en el país y explorar las rutas posibles para su recuperación.
“Tenemos que atender con urgencia el tema salarial y la asignación de recursos”, advirtió la viróloga Flor Pujol, presidenta de la Asociación de Investigadores del IVIC, quien expuso cómo la precariedad económica ha minado la capacidad de los científicos para mantenerse activos. Recordó que, pese a las limitaciones, durante la pandemia el IVIC logró aportar conocimiento valioso en vigilancia genómica, demostrando que “aun en medio de la adversidad, la mística científica sigue viva”.
Por su parte, el químico Benjamín Scharifker, exrector
de la Universidad Simón Bolívar y de la Universidad Metropolitana, ofreció un
repaso histórico de cómo se produjo el derrumbe de la ciencia venezolana: “Pasamos
de producir el 5% del conocimiento latinoamericano a menos del 0,5%. Lo que
hubo fue una anulación deliberada de las iniciativas científicas en favor del
control estatal y la ideologización”. Scharifker sostuvo que el país necesita
una transformación profunda basada en la libertad académica y la vinculación
entre el sector público, el privado y la cooperación internacional: “El
desarrollo no puede venir solo del Estado. Tiene que ser impulsado por toda la
sociedad”.
El investigador Jaime Requena, exdirector del IDEA,
complementó el diagnóstico con datos contundentes: “Hemos perdido entre 400 y
600 científicos por año. Hoy quedan poco más de mil activos en el país”.
Requena explicó que Venezuela “está perdiendo la masa crítica necesaria para
sostener un sistema científico funcional” y planteó la urgencia de reconstruir
las instituciones para concentrar esfuerzos y evitar la dispersión de recursos.
Si bien coincidieron en que revertir la diáspora será
difícil, los tres científicos coincidieron en que todavía hay razones para el
optimismo. Pujol confía en que muchos investigadores podrían regresar “si se
crean condiciones menos heroicas para trabajar”, mientras que Requena insistió
en la necesidad de una cooperación internacional efectiva y una recomposición
institucional que permita “mostrar resultados en corto plazo y volver a
entusiasmar a los jóvenes”.
El foro cerró con una idea compartida: sin ciencia no
hay futuro posible. Como resumió Scharifker, “la libertad y la innovación deben
ser los pilares sobre los que Venezuela reconstruya su desarrollo”.