En un informe elaborado por el Stimson Center* se señala que la orden del Gobierno del presidente Donald Trump de atacar embarcaciones civiles en el Caribe ha generado una ola de condenas en los países de la región latinoamericana - caribeña.
El estudio ha cuestionado también que EE.UU. pueda tomar medidas más amplias, como ataques
aéreos en el territorio venezolano o incluso un intento de cambio de régimen a
gran escala.
El documento ha apuntado que los recientes ataques
estadounidenses a cuatro barcos en el Caribe, que dejaron 21 muertos civiles,
han llevado a los grupos nacionales y a algunos gobiernos extranjeros a acusar
a Washington de “comportamiento ilegal y belicista”.
Según el instituto, cualquiera de las tres vías que prosigue EE.UU., es decir continuar con los ataques contra buques civiles, ampliar los ataques selectivos en Venezuela o intentar un cambio de régimen en este país, dejaría a Estados Unidos en una situación aún peor.
“El enfoque de la Administración Trump es estratégicamente
erróneo y corre el riesgo de desestabilizar aún más la región y aumentar la
hostilidad hacia Estados Unidos sin obtener beneficios tangibles”, ha aseverado
Stimson Center, subrayando que el Gobierno actual estadounidense ha demostrado
que pretende escalar unilateralmente el nivel de conflicto en la región.
En este contexto, ha advertido que la expansión de la acción
militar estadounidense contra Venezuela y el Caribe tiene graves consecuencias
para Washington y prácticamente ningún beneficio y ha instado a la
Administración Trump y el Congreso estadounidense a reconsiderar su enfoque ya
que corren el riesgo de convertir al país en un Estado aislado.
Conforme al estudio, Estados Unidos ya está experimentando
algunas de las consecuencias de este enfoque, desde la condena generalizada de
los países de la región hasta la reducción de la actividad empresarial y
amenazas de acciones legales por parte de las familias de las víctimas.
“Si Estados Unidos continúa con su política de atacar a
civiles que no han sido juzgados ni han participado en combate, probablemente
enfrentará sanciones y posturas más hostiles”, ha alertado.
Según el informe, incluso los gobiernos que han cooperado
previamente con EE.UU. en la lucha contra las drogas percibirán estas políticas
como provocativas y amenazantes.
En otra parte de sus análisis, Stimson Center destaca
que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha utilizado estos ataques como
una prueba del imperialismo y los excesos estadounidenses, y asegura que
continuar con esta tendencia podría fortalecer perversamente la posición
interna del líder chavista, quien, en respuesta a las amenazas estadounidenses,
ha movilizado a las fuerzas populares y se ha presentado como alguien que se
enfrenta a la agresión norteamericana.
El estudio recalca que Venezuela no es productora de
fentanilo y que la principal ruta de tráfico de cocaína hacia Estados Unidos
atraviesa el océano Pacífico y Colombia.
El Stimson Center concluye que, si bien los ataques podrían
reducir la cantidad de cocaína contrabandeada desde el Caribe, es poco probable
que esta reducción conduzca a una disminución en la cantidad de drogas que
entra en Estados Unidos y solo modificará la ruta de tráfico hacia otras
regiones
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* El Stimson Center es
un “centro de pensamiento" no partidista y sin fines de lucro afincado en
Washington D.C. que se enfoca en investigación y análisis de política
internacional, especialmente en temas de seguridad nacional. Su objetivo es
promover la paz y la seguridad internacional a través de la investigación
rigurosa, el análisis y la formulación de soluciones políticas para problemas
globales complejos como la proliferación nuclear y el cambio climático.