Bolivia optó por la vía democrática para enfrentar las
múltiples crisis que la aquejan, y ha dado un voto de confianza al presidente
electo, Rodrigo Paz. ¿Qué le espera al país con el mandatario centrista?
"Quiero destacar la participación democrática de las
bolivianas y los bolivianos", dice la politóloga Daniela Osorio Michel,
investigadora del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA, por
sus siglas en inglés).
"A pesar de la grave crisis económica", prosigue en
declaraciones para DW, "la ciudadanía no optó por la protesta en las
calles, sino que decidió expresar su voluntad a través del voto, depositando su
confianza en el proceso electoral democrático. La jornada
electoral se desarrolló en paz, lo cual es fundamental para la
estabilidad del país en esta nueva etapa".
El apoyo de la izquierda
En un histórico balotaje en Bolivia, este 19 de
octubre, el centrista Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano
(PDC), fue
electo presidente con más del 54 por ciento de los votos.
Tras casi 20 años de Gobiernos del partido izquierdista MAS,
el próximo 8 de noviembre, Paz heredará un país debilitado por una fuerte
crisis económica, marcada por la escasez de combustibles y de divisas
extranjeras.
Las zonas rurales y los sectores populares votaron en su
mayoría por Rodrigo Paz y su vicepresidente, Edman Lara, observa la Dra.
Osorio. Si bien la propuesta del presidente electo logró convencer a una parte
de los votantes que tradicionalmente se identifican con la izquierda,
"también jugó un rol fundamental el partidismo negativo, un voto motivado
más por el rechazo a la alternativa que por un respaldo pleno al binomio
Paz-Lara", agrega.
Estabilización económica
La estabilización económica será el desafío más urgente del
presidente electo, asegura la experta del GIGA: "Su primera acción debe
ser garantizar el suministro de gasolina y diésel, dado que prometió resolver
de manera inmediata el desabastecimiento. Cumplir con este compromiso será
fundamental, para no dañar la confianza ciudadana, que será indispensable para
afrontar las medidas económicas de ajuste que vendrán".
La politóloga boliviana añade que el nuevo Gobierno deberá
asegurar, de forma paralela, la disponibilidad de divisas extranjeras en el
país, "condición necesaria para sostener las importaciones, estabilizar el
tipo de cambio y dar certidumbre a los mercados".
En opinión del periodista Rafael Archondo, doctor en
Investigación Social con especialización en Ciencia Política, otro desafío
inminente consistirá en "encontrar un recurso exportable que reemplace al
gas natural, cuyas reservas están a punto de agotarse".
En diálogo con DW, explica que "Bolivia exportaba gas a
Argentina y todavía lo hace a Brasil. La era del gas está terminando. El
presidente electo necesita encontrar pronto una salida económica a dicha
carencia".
Crisis de institucionalidad
Asimismo, a juicio de Gonzalo Rojas Ortuste, coordinador del
Doctorado Multidisciplinario en Política, Sociedad y Cultura, de la Universidad
Mayor de San Andrés, en La Paz, otro gran pendiente en Bolivia es la
"institucionalidad, corroída por el prebendalismo y la corrupción".
La administración de la Justicia, "que fue absolutamente
subordinada al Poder Ejecutivo", sería el ejemplo más evidente de ello.
Sin embargo, también "en el resto de las instituciones estatales, la
negligencia y corrupción son evidentes", apunta en entrevista con DW.
El académico, doctor en Ciencias del Desarrollo, insiste en
la necesidad de "reordenar la política económica acorde a la crisis, que
la administración saliente no reconoció, porque implicaba reconocer el fracaso
de un modelo económico fuertemente estatista y rentista, disociado de la
realidad en los últimos años".
"Sensibilidad política"
Ante este escenario de múltiples crisis, la investigadora
Daniela Osorio está convencida de que a Paz le espera un delicado acto de
equilibro: "Su Gobierno no solo debe aplicar medidas técnicas de
corrección macroeconómica, sino también demostrar sensibilidad política para
evitar que los ajustes generen una percepción de exclusión o castigo a las
mayorías".
De ahí que "cualquier iniciativa de estabilización
económica deberá ir acompañada de mecanismos de protección social para los
sectores más vulnerables", apunta.
Finalmente, la politóloga destaca que muchas de las promesas
realizadas durante la campaña, como el incremento a los bonos sociales o la
implementación de un nuevo pacto fiscal, no podrán materializarse en los
primeros meses de Gobierno. El presidente electo "deberá comunicar de
manera transparente qué medidas son viables y en qué plazos, para evitar
generar falsas esperanzas que podrían derivar en frustración social",
sostiene.
Alianzas y oposición
Para lograr los cambios profundos y las reformas
constitucionales necesarias, el nuevo Gobierno necesitará contar con un
respaldo de dos tercios del Congreso, explica el periodista boliviano Archondo.
"Eso solo se consigue si Rodrigo Paz y Jorge "Tuto" Quiroga,
el segundo más votado, hacen un acuerdo y forman una coalición. No hay
alternativa", aclara.
El expresidente Evo Morales, por
su parte, sería en cualquier escenario la cabeza de la oposición, prosigue el
experto: "El MAS tiene una fuerza que hoy no sobrepasa el 27 por ciento.
Sin embargo, dado que Evo carece de un partido con registro, ese segmento no
está representado en el Congreso. Será una oposición extraparlamentaria, lo
cual permite pensar que se hará desde las calles. Su rol se irá clarificando a
medida que el nuevo Gobierno enfrente la crisis económica".
(el) Tomado de D.W. / Alemania. Imagen: Jorge Mateo
Romay Salinas/Anadolu/picture Alliance.
