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01 septiembre, 2025

PÉREZ AQUÍ LOS ÚNICOS QUE NO ESTAMOS CONSPIRANDO SOMOS TÚ Y YO, VÁMONOS PORQUE ESTAMOS RICOS Y EL PESCUEZO NO RETOÑA

 

Por Rafael Simón Jiménez

Luis Felipe Lloverá Páez fue un distinguido oficial del ejército venezolano, egresado de la Escuela Militar de Venezuela en 1932 con la distinción de Alférez Mayor y las más altas calificaciones a quien el destino hermanaría con otro distinguido oficial cuyas excepcionales calificaciones aún no han podido ser superadas por ningún otro egresado de esa máxima casa de estudios castrenses: Marcos Pérez Jiménez (promoción 1933).

LLovera Páez nacido en ciudad Bolívar y criado en el oriente del País y Pérez Jiménez nacido en la población Tachirense de Michelena, se encontrarán y forjaran una sólida amistad en sus destinos de servicios pero sobre todo en sus cursos de mejoramiento profesional, habiendo asistido en el caso del futuro Dictador a cursos de Artillería y más tarde de Estado Mayor en la distinguida Escuela de Chorrillo, donde además de excelencia profesional se fraguó una teoría denominada del " destino manifiesto de los ejércitos" que pretendía atribuir a las fuerzas Armadas papel rector en la conducción de los Estados latinoamericanos, afectados según sus gestores por " la incompetencia y la corrupción de las elites" políticas encargadas de su conducción; esa teoría dará lugar a la conformación de " logias" militares, grupos conspirativos que pretenderán ejercer papel protagónico y rector en sus respectivas repúblicas.

LLovera Páez, un oficial con preocupaciones e incluso con trabajos escritos sobre geopolítica regional, también realiza su curso de estado Mayor en Perú, donde el protagonismo del Dictador general Manuel Odría parece atraer a los jóvenes oficiales latinoamericanos estimulando en ellos el militarismo y más tarde alianzas como la llamada " internacional de las espadas" generadora de dictaduras militares que bajo la política norteamericana de la contención y la lucha contra el comunismo terminan por contaminar de casi todo el continente. 

Hermanados en la amistad y compartiendo ideas, Llovera Páez y Pérez Jiménez recorrerán un largo camino de proyectos comunes: ambos son gestores de la Denominada Unión Militar Patriótica (UPM) logia militar donde se organiza y consuma en alianza con Rómulo Betancourt y Acción Democrática el golpe del 18 de octubre de 1.945, y tres años más tarde el golpe del 24 de noviembre de 1948 contra el ilustre maestro Rómulo Gallegos.

Entre 1948 y 1958 la yunta Llovera-Pérez solidifica aún más sus lazos LLovera es Junto a Pérez Jiménez miembro de la Junta militar y Junta de Gobierno que anteceden al gobierno unipersonal de este último. Llovera es ministro de relaciones interiores cuando se consuma el grotesco y Gigantesco fraude contra la victoria de Jovito Villalba el 30 de noviembre de 1952 respaldando incondicionalmente el zarpazo militar y luego en los cinco años siguientes será jefe de la oficina de Estudios especiales de la Presidencia de la República y más tarde ministro de comunicaciones respaldando al Dictador cuando violando su propia constitución pretende con la mascarada de un plebiscito perpetuarse en el poder.

Desde mediados de 1957 tanto en el terreno civil como militar comienzan a agitarse las aguas, se conforma la Junta patriótica como frente unitario que pronto logra contacto con militares jóvenes descontentos en la Academia militar, la marina de Guerra, la Aviación y el ejército las bases de la dictadura comienzan a cuartearse y la burla del plebiscito aceleran las disidencias en todos los sectores. La Yunta llovera-Pérez Jiménez se muestra cada vez más sólida, la propia Flor Chalboud, esposa del dictador, se atreve a afirmar que la identidad entre ambos era tan estrecha que hasta terminaban pareciéndose físicamente. 

El 1 de Enero de 1958 la caracas fiestera y somnolienta que ha disfrutado la llegada del nuevo año hasta la madrugada despierta sorprendida con el vuelo de aviones de guerra a reacción que primero cruzan el cielo lanzando un mensaje inequívoco a las unidades militares comprometidas en el golpe a la dictadura y más tarde volverán a ametrallar el palacio de Miraflores y el edificio de la tenebrosa seguridad Nacional. Desde el palacio de gobierno Pérez Jiménez y Llovera Páez sorprendidos y bajo el efecto de la resaca dirigen las acciones militares contra los sublevados que en una absurda e inexplicable maniobra bajo el mando del coronel Hugo Trejo pasan frente a una Miraflores prácticamente indefensa y emprenden una paquidérmica marcha hacia los toques. La insurrección fracasa cuando los aviadores jefes del alzamiento se van a Barranquilla y trejo es capturado, por lo que el gobierno proclama su victoria frente al intento de pronunciamiento militar. 

Sin embargo, la victoria lograda será pírrica porque la desafección y descomposición en las filas castrenses dará lugar a nuevos episodios insurreccionales.

En esos días finales de la dictadura la unidad entre Llovera y Pérez Jiménez se hace monolítica, el dictador solo confía en su curruña para pretender sofocar los nuevos alzamientos que se multiplican. El 8 de enero Llovera al frente de unidades blindadas baja al litoral para desarmar los barcos de la marina cuyos oficiales se muestran reacios a seguir apoyando el régimen. El jueves 9 de enero se produce el memorándum o ultimátum del general Rómulo Fernández jefe de estado Mayor que pretende presionar por reformas dentro del régimen y que días más tarde es detenido por el propio Llovera Páez en el interior del despacho presidencial.

Todos estos actos agónicos donde Llovera demuestra su amistad e incondicionalidad con el Dictador serán el antecedente de la madrugada del 23 de Enero donde luego de haber en apariencia fracasado la huelga general masiva contra la continuidad del régimen ahogada en una jornada represiva que sólo en caracas arroja más de 300 muertos y 1000 heridos y que estaba coordinado con un alzamiento militar que se frustra ese día por falta de coordinación cívico militar.

La noche del 22 de enero juegan domino en Miraflores Pérez Jiménez, Llovera Páez, Raúl Soules Baldo secretario de la Presidencia y el coronel Nucete Paoli jefe de la casa militar , cuando desde la jefatura de Estado Mayor a cargo del general Néstor Prato comienzan a llegar noticias preocupantes: el cuartel de Barcelona se había declarado en rebeldía, más tarde son los barcos de la marina que se han hecho a la mar y luego es el anuncio de alzamiento en la academia militar que le transmite al Dictador el general Quevedo su amigo y compañero de promoción que le manifiesta estar con los alzados.

Deteriorado en su estado de ánimo y consciente de una situación que se tornaba Adversa, Pérez Jiménez detiene el juego de domino e invita a su incondicional amigo y compañero de armas cuyas demostraciones de lealtad no dejaban lugar a dudas y en la intimidad le pide su criterio sobre la situación: con la franqueza que descansa en una amistad incondicional y sin fisuras Llovera le hará una afirmación que pasará a la Historia: " MIRA PÉREZ AQUÍ LOS ÚNICOS QUE NO ESTAMOS CONSPIRANDO SOMOS TÚ Y YO, VÁMONOS PORQUE ESTAMOS RICOS Y EL PESCUEZO NO RETOÑA”

La franqueza de su camarada de armas y seguidor incondicional será la oración fúnebre de la dictadura, lo demás serán los apuros de madrugada para preparar las familias, los equipajes y el avión que conducido por el mayor Cova Rey los hará amanecer en la República Dominicana. 

La muy sólida camaradería y amistad entre Llovera parece haberse resentido en sus años de exilio, pero con toda seguridad el destituido Dictador que pudo vivir casi 43 años más luego de su derrocamiento en medio de la opulencia y el derroche con el dinero desfalcado a la nación nunca pudo olvidar que gracias a ese sincero y oportuno consejo de su entrañable compañero de armas pudo no solo salvar el " pescuezo " sino disfrutarlo a plenitud.