Por Rafael Simón Jiménez
Luis Felipe Lloverá Páez fue un distinguido oficial del ejército venezolano, egresado de la Escuela Militar de Venezuela en 1932 con la distinción de Alférez Mayor y las más altas calificaciones a quien el destino hermanaría con otro distinguido oficial cuyas excepcionales calificaciones aún no han podido ser superadas por ningún otro egresado de esa máxima casa de estudios castrenses: Marcos Pérez Jiménez (promoción 1933).
LLovera Páez nacido en ciudad Bolívar y criado en el oriente del País y Pérez Jiménez nacido en la población Tachirense de Michelena, se encontrarán y forjaran una sólida amistad en sus destinos de servicios pero sobre todo en sus cursos de mejoramiento profesional, habiendo asistido en el caso del futuro Dictador a cursos de Artillería y más tarde de Estado Mayor en la distinguida Escuela de Chorrillo, donde además de excelencia profesional se fraguó una teoría denominada del " destino manifiesto de los ejércitos" que pretendía atribuir a las fuerzas Armadas papel rector en la conducción de los Estados latinoamericanos, afectados según sus gestores por " la incompetencia y la corrupción de las elites" políticas encargadas de su conducción; esa teoría dará lugar a la conformación de " logias" militares, grupos conspirativos que pretenderán ejercer papel protagónico y rector en sus respectivas repúblicas.
LLovera Páez, un oficial con preocupaciones e incluso con
trabajos escritos sobre geopolítica regional, también realiza su curso de
estado Mayor en Perú, donde el protagonismo del Dictador general Manuel Odría
parece atraer a los jóvenes oficiales latinoamericanos estimulando en ellos el
militarismo y más tarde alianzas como la llamada " internacional de las
espadas" generadora de dictaduras militares que bajo la política
norteamericana de la contención y la lucha contra el comunismo terminan por
contaminar de casi todo el continente.
Hermanados en la amistad y compartiendo ideas, Llovera Páez y
Pérez Jiménez recorrerán un largo camino de proyectos comunes: ambos son
gestores de la Denominada Unión Militar Patriótica (UPM) logia militar donde se
organiza y consuma en alianza con Rómulo Betancourt y Acción Democrática el
golpe del 18 de octubre de 1.945, y tres años más tarde el golpe del 24 de
noviembre de 1948 contra el ilustre maestro Rómulo Gallegos.
Entre 1948 y 1958 la yunta Llovera-Pérez solidifica aún más
sus lazos LLovera es Junto a Pérez Jiménez miembro de la Junta militar y Junta
de Gobierno que anteceden al gobierno unipersonal de este último. Llovera es
ministro de relaciones interiores cuando se consuma el grotesco y Gigantesco
fraude contra la victoria de Jovito Villalba el 30 de noviembre de 1952
respaldando incondicionalmente el zarpazo militar y luego en los cinco años
siguientes será jefe de la oficina de Estudios especiales de la Presidencia de
la República y más tarde ministro de comunicaciones respaldando al Dictador
cuando violando su propia constitución pretende con la mascarada de un
plebiscito perpetuarse en el poder.
Desde mediados de 1957 tanto en el terreno civil como militar
comienzan a agitarse las aguas, se conforma la Junta patriótica como frente
unitario que pronto logra contacto con militares jóvenes descontentos en la
Academia militar, la marina de Guerra, la Aviación y el ejército las bases de
la dictadura comienzan a cuartearse y la burla del plebiscito aceleran las
disidencias en todos los sectores. La Yunta llovera-Pérez Jiménez se muestra cada vez más sólida, la
propia Flor Chalboud, esposa del dictador, se atreve a afirmar que la identidad
entre ambos era tan estrecha que hasta terminaban pareciéndose
físicamente.
El 1 de Enero de 1958 la caracas fiestera y somnolienta que
ha disfrutado la llegada del nuevo año hasta la madrugada despierta sorprendida
con el vuelo de aviones de guerra a reacción que primero cruzan el cielo
lanzando un mensaje inequívoco a las unidades militares comprometidas en el
golpe a la dictadura y más tarde volverán a ametrallar el palacio de Miraflores
y el edificio de la tenebrosa seguridad Nacional. Desde el palacio de gobierno Pérez
Jiménez y Llovera Páez sorprendidos y bajo el efecto de la resaca dirigen las
acciones militares contra los sublevados que en una absurda e inexplicable
maniobra bajo el mando del coronel Hugo Trejo pasan frente a una Miraflores
prácticamente indefensa y emprenden una paquidérmica marcha hacia los toques.
La insurrección fracasa cuando los aviadores jefes del alzamiento se van a
Barranquilla y trejo es capturado, por lo que el gobierno proclama su victoria
frente al intento de pronunciamiento militar.
Sin embargo, la victoria lograda será pírrica porque la desafección
y descomposición en las filas castrenses dará lugar a nuevos episodios
insurreccionales.
En esos días finales de la dictadura la unidad entre Llovera
y Pérez Jiménez se hace monolítica, el dictador solo confía en su curruña para
pretender sofocar los nuevos alzamientos que se multiplican. El 8 de enero
Llovera al frente de unidades blindadas baja al litoral para desarmar los
barcos de la marina cuyos oficiales se muestran reacios a seguir apoyando el
régimen. El jueves 9 de enero se produce el memorándum o ultimátum del general Rómulo
Fernández jefe de estado Mayor que pretende presionar por reformas dentro del
régimen y que días más tarde es detenido por el propio Llovera Páez en el
interior del despacho presidencial.
Todos estos actos agónicos donde Llovera demuestra su amistad
e incondicionalidad con el Dictador serán el antecedente de la madrugada del 23
de Enero donde luego de haber en apariencia fracasado la huelga general masiva
contra la continuidad del régimen ahogada en una jornada represiva que sólo en
caracas arroja más de 300 muertos y 1000 heridos y que estaba coordinado con un
alzamiento militar que se frustra ese día por falta de coordinación cívico militar.
La noche del 22 de enero juegan domino en Miraflores Pérez Jiménez,
Llovera Páez, Raúl Soules Baldo secretario de la Presidencia y el coronel Nucete
Paoli jefe de la casa militar , cuando desde la jefatura de Estado Mayor a
cargo del general Néstor Prato comienzan a llegar noticias preocupantes: el
cuartel de Barcelona se había declarado en rebeldía, más tarde son los barcos
de la marina que se han hecho a la mar y luego es el anuncio de alzamiento en
la academia militar que le transmite al Dictador el general Quevedo su amigo y
compañero de promoción que le manifiesta estar con los alzados.
Deteriorado en su estado de ánimo y consciente de una
situación que se tornaba Adversa, Pérez Jiménez detiene el juego de domino e
invita a su incondicional amigo y compañero de armas cuyas demostraciones de
lealtad no dejaban lugar a dudas y en la intimidad le pide su criterio sobre la
situación: con la franqueza que descansa en una amistad incondicional y sin
fisuras Llovera le hará una afirmación que pasará a la Historia: " MIRA PÉREZ
AQUÍ LOS ÚNICOS QUE NO ESTAMOS CONSPIRANDO SOMOS TÚ Y YO, VÁMONOS PORQUE
ESTAMOS RICOS Y EL PESCUEZO NO RETOÑA”
La franqueza de su camarada de armas y seguidor incondicional
será la oración fúnebre de la dictadura, lo demás serán los apuros de madrugada
para preparar las familias, los equipajes y el avión que conducido por el mayor
Cova Rey los hará amanecer en la República Dominicana.
La muy sólida camaradería y amistad entre Llovera parece
haberse resentido en sus años de exilio, pero con toda seguridad el destituido
Dictador que pudo vivir casi 43 años más luego de su derrocamiento en medio de
la opulencia y el derroche con el dinero desfalcado a la nación nunca pudo
olvidar que gracias a ese sincero y oportuno consejo de su entrañable compañero
de armas pudo no solo salvar el " pescuezo " sino disfrutarlo a
plenitud.