Las tres juezas liberales de la Corte Suprema disintieron
públicamente de la decisión.
Washington. La Corte Suprema de Estados Unidos respaldó nuevamente el
lunes el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump hacia la
inmigración, permitiendo a los agentes federales proceder con redadas en el sur
de California para deportar a personas en función de su raza o idioma.
El tribunal accedió a una petición del Departamento de
Justicia para dejar en suspenso la orden de un juez federal que prohíbe
temporalmente a los agentes parar o detener a personas sin "sospecha
razonable" de que están en el país ilegalmente, basándose en su raza o
etnia, o si hablan español o inglés con acento, entre otros factores.
Las tres juezas liberales de la Corte Suprema disintieron
públicamente de la decisión.
La jueza federal de distrito Maame Frimpong, con sede en Los Ángeles, había emitido la orden el 11 de julio. Frimpong consideró que las acciones del Gobierno de Trump probablemente violaban la protección de la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos contra registros e incautaciones irrazonables. La orden de la jueza se aplicó a la jurisdicción de su tribunal que abarca gran parte del sur de California.
En una presentación escrita, el Departamento de Justicia
defendió la selección de personas utilizando un "perfil razonablemente
amplio" en una región en la que, según el Gobierno, alrededor del 10 por
ciento de los residentes se encuentran ilegalmente en el país.
La solicitud del Gobierno es su más reciente apelación ante
la Corte Suprema para tratar de seguir adelante con políticas que tribunales
inferiores han bloqueado tras poner en duda su legalidad. La Corte Suprema, que
tiene una mayoría conservadora de 6-3, ha respaldado a Trump en gran parte de
estos casos.
Trump ganó las elecciones del año pasado para un segundo
mandato como presidente con promesas de deportaciones récord. Las redadas de
inmigración de su Gobierno, incluso en Los Ángeles, han provocado pánico en las
comunidades de inmigrantes, así como protestas, y han suscitado demandas por
las tácticas agresivas empleadas por agentes federales enmascarados y armados.
En mayo, Stephen Miller, un asesor de alto rango de Trump y
arquitecto de la agenda de línea dura contra la inmigración del presidente
republicano, exigió a los líderes del Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas que aumentaran las deportaciones, estableciendo un objetivo de tres mil
detenciones diarias.
En otros casos, la Corte Suprema ha permitido a Trump
deportar a inmigrantes a países distintos del suyo sin ofrecerles la
oportunidad de demostrar los daños a los que pueden enfrentarse y revocar el
estatus legal temporal concedido previamente por el Gobierno por motivos
humanitarios a cientos de miles de inmigrantes.
Reuters – Tomado de La Jornada / México. Foto @ICEgov