Muy por encima de lo que vaticinaban las encuestas, el
peronismo se ha impuesto en el principal bastión electoral del país
Este 7 de septiembre más de 14 millones de bonaerenses
estaban convocados a lo que muchos definieron como el
primer gran plebiscito presidencial desde que Javier Milei asumió como
jefe de la Casa Rosada. Y no era para menos: la Provincia de Buenos Aires
concentra casi el 40% del padrón electoral de toda Argentina y vota un mes y
medio antes de las legislativas de medio término fijadas para finales de
octubre.
Para el gobierno, así como para la oposición, las elecciones
en la Provincia de Buenos Aires se habían convertido en un hecho que desbordaba
sus lógicas innatas. No eran solo unas elecciones legislativas provinciales,
sino más bien un escenario donde Javier Milei ponía en juego su legitimidad.
Los “mercados” y todo el ecosistema político argentino puso sus ojos en la
provincia porque efectivamente había en juego mucho más que un puñado de
bancas.
La debilidad como contexto
Milei, La Libertad Avanza y, en general, todo el espacio del
oficialismo anarcocapitalista, llegaba golpeado, casi sin aire y con un poder
que hace aguas en el Congreso y que había recibido un varapalo sensacional en
las recientes elecciones en la provincia de Corrientes. Vetos anulados por el
Congreso, DNUs desactivados por la Corte y una sucesión de escándalos que
salpican al PAMI, al ANDIS y al entorno presidencial. Con un
nombre propio protagonizando la campaña: Karina Milei, la hermana del
presidente y secretaria general de la Presidencia que aparece en los famosos
audios de Spagnuolo como supuesta beneficiaria de unas “coimas” del 3%.
Las elecciones en la Provincia de Buenos Aires se
habían convertido en un hecho que desbordaba sus lógicas innatas. No eran solo
unas elecciones legislativas provinciales, sino más bien un escenario donde
Javier Milei ponía en juego su legitimidad.
No pudo hacer campaña: actos frustrados, insultos,
lanzamiento de objetos contra el jefe del Estado y un cierre de campaña marcado
por el atrincheramiento. Karina Milei tuvo que ir a votar escoltada por
un denso grupo de jóvenes militantes libertarios y ni siquiera así se libró:
tuvo que irse a toda prisa sin hacer declaraciones a la prensa. De fondo,
el primer viral de la jornada de votación: el vídeo de un
joven que se acercó al candidato libertario Francisco Adorni, hermano
del portavoz presidencial Manuel Adorni, ofreciéndole unos cuantos pesos. “El
3% para Karina”, le dijo.
La elección era también una radiografía política de alto
voltaje. La Libertad Avanza, fusionada con los restos de un PRO que ya fue
fagocitado por la extrema derecha anarcocapitalista en las elecciones en la
Ciudad de Buenos Aires hace apenas unos meses, presentó un peculiar collage de
candidatos: excomisarios, intendentes reciclados...
En paralelo, un peronismo que logró poner en pausa su
“interna” para afrontar la elección, pudo reforzar su músculo territorial con
nombres de peso: el exministro Gabriel Katopodis, la expresidenta de AySA
Malena Galmarini, la vicegobernadora de Buenos Aires Verónica Magario, la
intendenta de Quilmes Mayra Mendoza… Por supuesto, la oposición supo guardar
“silencio” durante las últimas semanas de campaña, consciente de que era
conveniente dejar que los Milei fueran el centro de atención en medio de su mayor
crisis desde que el Javo es presidente.
En unos comicios peculiares y atravesados por las micro
batallas en las distintas secciones electorales, la gran amenaza para Milei era
la apatía de su electorado. El abstencionismo ha marcado las elecciones
provinciales desde su asunción y apuntaba a seguir haciéndolo en la principal
región del país. La clave era quién se abstenía y quién no, considerando que
muchos sondeos apuntaban a que había más ganas de ir a votar contra la
Casa Rosada que a favor de la misma.
Los resultados
Al conocerse los resultados, la primera lectura era sencilla.
Hubo abstencionismo, sí –un 63%, siete puntos por debajo de los comicios de
mismo tipo en el año 2021, pandemia mediante–, pero desigualmente
repartida. La oposición peronista ha arrasado en unas elecciones en las
que sorprendieron ambos resultados: el de Fuerza Patria por lo positivo y el de
La Libertad Avanza por lo negativo.
Las encuestas advertían una ventaja de en torno a tres puntos
en favor de Fuerza Patria, pero señalaban un factor que anticipaba que esa
distancia podía elevarse: el votante opositor estaba movilizado, pero el
elector “mileista” estaba muy decepcionado. La Casa Rosada buscó hacer valer el
eterno sentimiento antikirchnerista, pero tampoco funcionó. Tiene sentido, pues según
Zuban Córdoba el antimileismo ha sobrepasado ya al antikirchnerismo
como identidad política.
Finalmente, los números con el 83% escrutado: Fuerza Patria
se ha impuesto con más de tres millones y medio de votos proyectados, en torno
al 47%. Sorprende que, pese a la caída en la participación –12 puntos menos
respecto a las elecciones provinciales del año 2023–, el espacio liderado por
el gobernador Axel Kicillof se ha acercado bastante a los números absolutos de
aquel momento, cuando acumuló 4,3 millones de sufragios. La Libertad Avanza se
desangra, a pesar de la narrativa. Atesora menos de tres millones de votos,
aproximadamente un 34%.
Bríndese contexto. Hace dos años, en las elecciones
provinciales bonaerenses, el PRO del expresidente Mauricio Macri sumó 2,5
millones, al tiempo que La Libertad Avanza cosechó 2,3 millones. Combinados
hicieron casi 5 millones, un 49% en el cómputo de la provincia. Por aquel
entonces, compitiendo por separado, podían trasvasar votos de un espacio a otro
en un eventual ballotage nacional. Fue gracias al apoyo del
PRO en la segunda vuelta que Milei pudo imponerse. En esta ocasión, las fuerzas
de la derecha argentina buscaron anticipar este escenario, firmando su
coalición de antemano. No ha funcionado.
Nuevamente, como la política acostumbra a evidenciar, 1+1 no
fue necesariamente 2. Al desgaste asociado al gobierno anarcocapitalista se
sumó el rechazo que sectores “republicanos” de la derecha no libertaria
profesan por el presidente. Estos segmentos están dispuestos a “alquilar” su
voto en una segunda vuelta exclusivamente para impedir una victoria del
peronismo, pero no coinciden con las formas ni el programa integral del Javo.
Además, la sombra de corrupción medió en una sangría de ex votantes del PRO que,
sencillamente, optaron por quedarse en casa.
Resta ver cómo reacciona la economía, el FMI y el propio
presidente. La derrota es políticamente atribuible a su hermana Karina, no solo
por estar en el centro del escándalo de las “coimas”, sino porque ha sido la
diseñadora última de la estrategia electoral en la provincia. Este resultado,
junto al de Corrientes, pone a buena parte del ecosistema anarcocapitalista
frente a Karina Milei. Aunque es poco esperable que pierda el favor de su
hermano. El 26 de octubre se celebrará el verdadero plebiscito nacional: las
elecciones legislativas intermedias en todo el país. Habrá removilización
antiperonista –no cabe apenas duda–, pero el margen inicial es demasiado amplio
y la herida de las “coimas” sigue supurando.
Tomado de Diario Red. Foto: Mariana Nedelcu / Zuma Press /
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