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08 septiembre, 2025

Debacle de Milei: La Libertad Avanza se estrella en las elecciones de Buenos Aires

Muy por encima de lo que vaticinaban las encuestas, el peronismo se ha impuesto en el principal bastión electoral del país

Eduardo García Granado 

Este 7 de septiembre más de 14 millones de bonaerenses estaban convocados a lo que muchos definieron como el primer gran plebiscito presidencial desde que Javier Milei asumió como jefe de la Casa Rosada. Y no era para menos: la Provincia de Buenos Aires concentra casi el 40% del padrón electoral de toda Argentina y vota un mes y medio antes de las legislativas de medio término fijadas para finales de octubre.

Para el gobierno, así como para la oposición, las elecciones en la Provincia de Buenos Aires se habían convertido en un hecho que desbordaba sus lógicas innatas. No eran solo unas elecciones legislativas provinciales, sino más bien un escenario donde Javier Milei ponía en juego su legitimidad. Los “mercados” y todo el ecosistema político argentino puso sus ojos en la provincia porque efectivamente había en juego mucho más que un puñado de bancas.

La debilidad como contexto

Milei, La Libertad Avanza y, en general, todo el espacio del oficialismo anarcocapitalista, llegaba golpeado, casi sin aire y con un poder que hace aguas en el Congreso y que había recibido un varapalo sensacional en las recientes elecciones en la provincia de Corrientes. Vetos anulados por el Congreso, DNUs desactivados por la Corte y una sucesión de escándalos que salpican al PAMI, al ANDIS y al entorno presidencial. Con un nombre propio protagonizando la campaña: Karina Milei, la hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia que aparece en los famosos audios de Spagnuolo como supuesta beneficiaria de unas “coimas” del 3%.

Las elecciones en la Provincia de Buenos Aires se habían convertido en un hecho que desbordaba sus lógicas innatas. No eran solo unas elecciones legislativas provinciales, sino más bien un escenario donde Javier Milei ponía en juego su legitimidad.

No pudo hacer campaña: actos frustrados, insultos, lanzamiento de objetos contra el jefe del Estado y un cierre de campaña marcado por el atrincheramiento. Karina Milei tuvo que ir a votar escoltada por un denso grupo de jóvenes militantes libertarios y ni siquiera así se libró: tuvo que irse a toda prisa sin hacer declaraciones a la prensa. De fondo, el primer viral de la jornada de votación: el vídeo de un joven que se acercó al candidato libertario Francisco Adorni, hermano del portavoz presidencial Manuel Adorni, ofreciéndole unos cuantos pesos. “El 3% para Karina”, le dijo.

La elección era también una radiografía política de alto voltaje. La Libertad Avanza, fusionada con los restos de un PRO que ya fue fagocitado por la extrema derecha anarcocapitalista en las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires hace apenas unos meses, presentó un peculiar collage de candidatos: excomisarios, intendentes reciclados...

En paralelo, un peronismo que logró poner en pausa su “interna” para afrontar la elección, pudo reforzar su músculo territorial con nombres de peso: el exministro Gabriel Katopodis, la expresidenta de AySA Malena Galmarini, la vicegobernadora de Buenos Aires Verónica Magario, la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza… Por supuesto, la oposición supo guardar “silencio” durante las últimas semanas de campaña, consciente de que era conveniente dejar que los Milei fueran el centro de atención en medio de su mayor crisis desde que el Javo es presidente.

En unos comicios peculiares y atravesados por las micro batallas en las distintas secciones electorales, la gran amenaza para Milei era la apatía de su electorado. El abstencionismo ha marcado las elecciones provinciales desde su asunción y apuntaba a seguir haciéndolo en la principal región del país. La clave era quién se abstenía y quién no, considerando que muchos sondeos apuntaban a que había más ganas de ir a votar contra la Casa Rosada que a favor de la misma.

Los resultados

Al conocerse los resultados, la primera lectura era sencilla. Hubo abstencionismo, sí –un 63%, siete puntos por debajo de los comicios de mismo tipo en el año 2021, pandemia mediante–, pero desigualmente repartida. La oposición peronista ha arrasado en unas elecciones en las que sorprendieron ambos resultados: el de Fuerza Patria por lo positivo y el de La Libertad Avanza por lo negativo.

Las encuestas advertían una ventaja de en torno a tres puntos en favor de Fuerza Patria, pero señalaban un factor que anticipaba que esa distancia podía elevarse: el votante opositor estaba movilizado, pero el elector “mileista” estaba muy decepcionado. La Casa Rosada buscó hacer valer el eterno sentimiento antikirchnerista, pero tampoco funcionó. Tiene sentido, pues según Zuban Córdoba el antimileismo ha sobrepasado ya al antikirchnerismo como identidad política.

Finalmente, los números con el 83% escrutado: Fuerza Patria se ha impuesto con más de tres millones y medio de votos proyectados, en torno al 47%. Sorprende que, pese a la caída en la participación –12 puntos menos respecto a las elecciones provinciales del año 2023–, el espacio liderado por el gobernador Axel Kicillof se ha acercado bastante a los números absolutos de aquel momento, cuando acumuló 4,3 millones de sufragios. La Libertad Avanza se desangra, a pesar de la narrativa. Atesora menos de tres millones de votos, aproximadamente un 34%.

Bríndese contexto. Hace dos años, en las elecciones provinciales bonaerenses, el PRO del expresidente Mauricio Macri sumó 2,5 millones, al tiempo que La Libertad Avanza cosechó 2,3 millones. Combinados hicieron casi 5 millones, un 49% en el cómputo de la provincia. Por aquel entonces, compitiendo por separado, podían trasvasar votos de un espacio a otro en un eventual ballotage nacional. Fue gracias al apoyo del PRO en la segunda vuelta que Milei pudo imponerse. En esta ocasión, las fuerzas de la derecha argentina buscaron anticipar este escenario, firmando su coalición de antemano. No ha funcionado.

Nuevamente, como la política acostumbra a evidenciar, 1+1 no fue necesariamente 2. Al desgaste asociado al gobierno anarcocapitalista se sumó el rechazo que sectores “republicanos” de la derecha no libertaria profesan por el presidente. Estos segmentos están dispuestos a “alquilar” su voto en una segunda vuelta exclusivamente para impedir una victoria del peronismo, pero no coinciden con las formas ni el programa integral del Javo. Además, la sombra de corrupción medió en una sangría de ex votantes del PRO que, sencillamente, optaron por quedarse en casa.

Resta ver cómo reacciona la economía, el FMI y el propio presidente. La derrota es políticamente atribuible a su hermana Karina, no solo por estar en el centro del escándalo de las “coimas”, sino porque ha sido la diseñadora última de la estrategia electoral en la provincia. Este resultado, junto al de Corrientes, pone a buena parte del ecosistema anarcocapitalista frente a Karina Milei. Aunque es poco esperable que pierda el favor de su hermano. El 26 de octubre se celebrará el verdadero plebiscito nacional: las elecciones legislativas intermedias en todo el país. Habrá removilización antiperonista –no cabe apenas duda–, pero el margen inicial es demasiado amplio y la herida de las “coimas” sigue supurando.

Tomado de Diario Red. Foto: Mariana Nedelcu / Zuma Press / Contactophoto