La película “El cautivo” de Alejandro Amenábar está
generando debate incluso antes de su estreno, el próximo 12 de septiembre. Los
críticos ya se preguntan qué elementos biográficos de Miguel
de Cervantes están documentados y qué licencias dramáticas se ha
tomado el guion para mostrar este capítulo de la vida del autor de “El
Quijote”, quien pasó cinco años de cautiverio tras ser capturado en
1575 por piratas berberiscos mientras viajaba de Nápoles hacia España.
Toda buena ficción empieza con una pregunta (o varias). ¿Tuvo
Cervantes realmente una relación con su captor? ¿Es cierto que su
experiencia en Argel inspiró directamente la que se considera la obra cumbre
de la literatura española y universal?
Una película, no un documental
Partimos del hecho de que “El cautivo” no es ningún
documental sobre la vida y aventuras de Miguel de Cervantes. Su director,
Alejandro Amenábar lo ha dejado claro: se trata de una ficción histórica que,
si bien se basa en hechos reales, explora libremente las zonas grises de la
biografía cervantina. Y la película se centra en la etapa más oscura del autor:
el momento en que fue capturado por corsarios berberiscos cerca de la costa
catalana y fue vendido como esclavo en Argel. Tras varios intentos de
fuga, Cervantes y otros más de 100 compañeros, fueron liberados finalmente en
1580 por frailes de la orden trinitaria.
Invenciones y exageraciones
En la cinta, el personaje de Hasán Bajá que es el
gobernante de la cosmopolita ciudad de Argel, establece una relación ambigua
con Miguel de Cervantes. Hay tensión, afinidad intelectual e incluso
destellos de posible atracción. Amenábar ha reconocido que esta posible
relación con su captor está en la categoría de lo probable, aunque matiza que
en versiones previas del guion la conexión era mucho más carnal, y luego se
transformó en algo más emocional e intelectual.
¿Tuvo Cervantes una relación con Hasán Bajá?
Históricamente, no existe evidencia alguna de que Cervantes
mantuviera una relación de este tipo con Hasán. Si bien a lo largo de las
décadas se ha especulado con esta teoría basándose en el hecho de que el
gobernador de Argel lo trató con cierta indulgencia, tal y como recuerda el
mayor experto cervantista en la actualidad y asesor de Amenábar en la película,
José Manuel Lucía Megías, Cervantes era un cautivo “de rescate”, valorado
en 500 ducados, y por tanto un activo demasiado valioso como para ser ejecutado
o castigado con rudeza.
¿Era Cervantes homosexual?
Otro de los detalles, quizá el más controvertido de la
película, es que sin afirmarlo abiertamente, la cinta muestra a Cervantes en
unas escenas que dejan un espacio considerable a esta interpretación pero, ¿qué
dice la historia? Según la Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes, la respuesta es
clara y contundente: no era homosexual. No existen pruebas sólidas ni
testimonios fiables que puedan arrojar luz a este asunto, pero ciertamente
marcar la orientación sexual como heterosexual u homosexual tampoco es sencillo
dado el anacronismos de los términos con la época en la que vivió este gran
novelista.
¿Inspiró su cautiverio El Quijote?
Otra de las ideas que plasma la película es que Cervantes
empieza a imaginar su gran obra de “El
Quijote” mientras se encuentra prisionero en Argel, como una especie
de vía de escape mental frente al encierro. ¿Es cierto? Tampoco existen
pruebas directas de esta hipótesis, aunque sería razonable pensar que esta
experiencia le marcaría profundamente, orientando su visión literaria
hacia los marginados y los soñadores. Pero afirmar que “empezó a escribir el
Quijote en Argel” es una absoluta licencia poética propia de la ficción
(histórica).
En esencia, la película aparece como una forma de acercar la
figura de Miguel de Cervantes desde un punto de vista mucho más cercano,
frágil, resiliente y vulnerable.
Tomado de National Geographic en español.