Un equipo de arqueólogos reveló que los restos contenidos en
una antigua vasija de cobre encontrada en un santuario griego hace varias
décadas eran en realidad miel, una conclusión que los análisis previos habían
rechazado.
La identidad de ese residuo era hasta hace poco incierta, ya que los investigadores sospechaban que se trataba de una mezcla de grasas, aceites y ceras de abeja, pero las técnicas analíticas modernas han determinado que se trata de miel, una sustancia importante en el mundo antiguo, ya que se dejaba en templos como ofrendas a los dioses o se enterraba junto a los muertos.
Los investigadores de la Sociedad Química Estadounidense que
analizaron esos residuos, y que han publicado este miércoles (30.07.2025) el
resultado de su trabajo en el Journal of
the American Chemical Society, analizaron los restos que se encontraron en
1954 en un santuario griego subterráneo, que data alrededor de 520 años antes
de Cristo en Paestum (Italia).
Modernas técnicas revelan el contenido
En su interior se encontraban varios frascos de bronce que
contenían un residuo pegajoso, y entonces los arqueólogos asumieron que se
trataba de miel, originalmente ofrecida en panales, pero posteriormente varios
equipos diferentes analizaron el residuo y no lograron confirmar la presencia
de esa sustancia y concluyeron en cambio que los frascos contenían algún tipo
de grasa animal o vegetal contaminada con polen y partes de insectos.
Ahora, y gracias a modernas técnicas analíticas, los
investigadores sí han descubierto que ese residuo antiguo tenía una huella
química casi idéntica a la de la cera de abejas y la miel modernas, que la
composición química del residuo era más compleja que la de la cera de abejas
degradada por el calor, lo que sugiere la presencia de miel u otras sustancias,
y que el residuo contenía proteínas de jalea real, que son secretadas por la
abeja occidental.
"Los residuos antiguos no son solo rastros de lo que la
gente comía u ofrecía a los dioses; son ecosistemas químicos complejos”,
aseguró la investigadora Luciana da Costa Carvalho, y ha precisado que
estudiarlos revela cómo esas sustancias cambiaron con el tiempo, "lo que
abre la puerta a futuros estudios sobre la actividad microbiana antigua y sus
posibles aplicaciones”.
ee (efe, New Science, Journal of the American Chemical
Society) Tomado de D.W./ Alemania. Imagen: D.W.