Víctor Baptista* / Opinión
Iniciamos
un año llenos de expectativas, donde lo político se transforma en la atención
primordial. A pocos días del 10E los rumores se intensifican, la polarización
se incrementa ayudando a crear un ambiente tenso. Después del triunfo
arrollador de Edmundo González Urrutia, y del fraude ejecutado por el gobierno,
la represión, y la intransigencia demostrada en estos últimos 5 meses, ponen de
manifiesto que las cartas están echadas.
Hoy los
venezolanos estamos entre una puja diabólica orquestada por la cúpula anclada
en Miraflores. Maduro anuncia su juramentación y Edmundo desde España se
pronuncia igual. María Corina Machado declara "Preparémonos, nos vemos en
las calles en Enero porque ustedes lo saben, esto es hasta el final
que Dios bendiga en la tierra a los hombres y mujeres de buena
voluntad" En fin, el demoledor pugilato es lo que sobresale.
En este escenario se sigue observando en la oposición desunión, y divergencias muy crecientes, incluso en la llamada Plataforma Unitaria se cuecen habas. El gobierno acude a la pirotecnia, a entrenamientos bélicos a mostrar el poder de las armas, y crear un estado de sitio, en fin, a esconder el miedo bajo el manto militar.
Los
ciudadanos que votaron por un cambio, 70 a 30, solo desean que prive la
sensatez, que se haga cumplir la Constitución y que prevalezca la paz y el
entendimiento.
Según el escenario que se dé el 10 de
Enero, hay que visualizar que la estrategia de la oposición debe tomar en
cuenta la voluntad ciudadana ejercida el 28J. Mantener la puesta en práctica de
la transición y no desesperar en el intento. La violencia solo favorece a
Maduro, la inteligencia favorecerá a todos los venezolanos que anhelamos
los cambios.
*Dirigente político en el estado
Aragua.
