Después de
muchos años y muchas vueltas, los propietarios de los derechos sobre la
magistral novela de Gabriel García Márquez, han llegado a un acuerdo para
convertir la obra a una serie cinematográfica con la poderosa empresa
"Netflix". Siempre pensé que era imposible traducir al lenguaje
visual ese portento literario. No era una novela para "ver", sino
para leer. Algunos dicen que después del Quijote, es la mejor novela escrita en
español. Lo que ocurre es que lo que narra el Gabo en su novela se reproducen y
encuentran acomodo en el espacio mental del lector como un "qualia",
es decir, como una experiencia subjetiva peculiar y distinta para cada persona.
De mi parte, ya vi los dos primeros capítulos y me gustaron, aunque en mi
qualia, todos los personajes eran distintos y con otros atuendos. Incluso mi
Macondo se parecía más a Tinaco o El Baúl que la que estoy viendo, que me
parece excelente.
Pero me quiero referir a algunas claves, que me parecen importantes para leer "Cien años de soledad" y sus similitudes con otras obras de la literatura. Comienzo por advertir un parecido entre el mito bíblico de Adán y Eva. José Arcadio Buendía y Úrsula Iguaran son primos. Temen consumar el matrimonio porque una leyenda familiar presagia que la unión entre consanguíneos traerá al mundo un reciéntalos nacido con rabo de cochino. Úrsula parir una iguana o un pequeño monstruo. Arden en deseos, pero el miedo los detiene. La etimología de "Arcadio" remite a la palabra griega αρχη, que se podría traducir como raíz, cimiento o urdimbre, y también está presente en "arquitectura" y "arquetipo". El tabú del incesto gobierna toda la novela.
En una
pelea de gallos en la que resultó muerto el animal de Prudencio Aguilar, éste,
enardecido por la derrota, le gritó a José Arcadio Buendía, dueño del vencedor:
"A ver si ese gallo le hace el favor a tu mujer", ya que la gente del
pueblo sospechaba que José Arcadio y Úrsula no habían tenido relaciones en un
año de matrimonio (por el miedo de Úrsula de que la descendencia naciera con
cola de cerdo). Así fue como José Arcadio Buendía reta en duelo a Prudencio, en
el que, José Arcadio lo mata al atravesarle la garganta con una lanza. Sin
embargo, su fantasma lo atormenta apareciéndose repetidas veces en su casa
lavándose la herida mortal con un tapón de esparto. Así es como José Arcadio
Buendía y Úrsula Iguarán deciden irse a la sierra. En medio del camino José
Arcadio Buendía tiene un sueño en que se le aparecen construcciones con paredes
de espejo y, preguntando su nombre, le responden "Macondo". Así,
despierto del sueño, decide detener la caravana, hacer un claro en la selva y
habitar ahí…Como un Abraham bíblico, nacido en nuestras tierras.
El parecido
con "Doña Bárbara" de Rómulo Gallegos, es tremendo. Don José Luzardo
mata a su hijo Félix, después de una riña de gallos. Antes hubo un altercado
donde Félix casi desenfunda su revólver y Don José le dice "tira, pero no
me peles, porque te clavo en la pared de un lanzazo". Le lleva el cadáver
a Doña Asunción y le dice "ahí te traigo a Félix, acabo de matarlo".
El capítulo de "la lanza en el muro" es uno de los mejor logrados de
la novela. El conflicto edípico es tan evidente, que se dice que Don Rómulo se
molestó mucho cuando se lo hicieron notar.
La otra
obra parecida es "Antígona", de Sófocles. Antígona, hija de Edipo y
Yocasta, es el grave producto de una relación incestuosa del hijo con su madre.
El anciano ciego Tiresias le anuncia su profecía a Creonte, Rey de Tebas, quien
ha negado a Polinices, hermano de Antígona, el derecho a un entierro digno.
Grave tensión entre las leyes divinas y las leyes humanas. La tragedia se
cierne sobre Tebas y la familia de Creonte. Progresivamente mueren Antígona, su
novio Hemon, hijo de Creonte, y también Eurídice, su esposa. Terrible e
inevitable fatalidad de los hijos del incesto.
La novela
de García Márquez termina cuando Aureliano Babilonia y Amaranta Úrsula, primos
consanguíneos se casan en secreto y conciben un niño que nace con cola de
cerdo, al que se llevan las hormigas en lenta y ceremoniosa procesión, como
aquel coro griego de Sófocles. Es también el final de la novela y del pueblo
fundado por los padres adánicos.
La
prohibición del incesto, quizás la más antigua de todas las leyes humanas,
gobierna el inconsciente colectivo y personal de grandes narrativas de la
historia
Carlos Rojas Malpica
Diciembre
de 2024
Tomado de las redes sociales.
